¡Las cosas muertas nunca crecen!
¡Las cosas muertas nunca crecen!
Por John Angell James
Traducido Por Rommel José Antonio Flores
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Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto-Juan 15:1-2
¿Porque muchos de los que profesan ser cristianos nunca progresan en su vida espiritual y no hacen ningún esfuerzo para crecer en gracia? Porque no les importa, tomar una simple “profesión de fe” es lo que les importa, es su único deseo, pero crecer en gracia y en santidad, es un deseo muy lejos de ellos.
Ellos no quieren tener más…
Conocimiento experimental de la verdad,
Fe en Jesucristo
Semejanza a Dios
¡Ningún deseo de avanzar en tales cosas! ¿Es posible ser un cristiano pero indigente en el deseo de crecer en Gracia? ¡No, no es! ¡Le digo que, no es!
Si usted no tiene ninguna preocupación en crecer en Gracia-¡Es porque no hay Gracia en usted!
Usted es un pedazo de madera muerta-¡Y no una rama viva!
Usted es un cadáver espiritual –¡Y no un hombre vivo!
En este estado no puede haber crecimiento –¡Las cosas muertas nunca crecen!
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La estupenda escena en el Calvario
La estupenda escena en el Calvario
Por Henry Law
Traducido Por Rommel José Antonio Flores
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Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu- Juan 19:30
Padre Santo,
Los cielos, La tierra, y todo lo encontrado en ella, proclaman la hermosura de la Gloria de Tú magnificencia. Pero Tu gran Amor brilla más y sobrepasa en la estupenda escena en el Calvario. En la Cruz vemos Tú Gracia Divina al quitar nuestras enormes deudas de pecado contra Tu Santidad-y transferirlas a Tú amado Hijo.
Lo vemos ser contado como un transgresor por nosotros, lo vemos a Él, quien no conoció pecado-ser hecho pecado por nosotros.
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él- 2 Corintios 5:21
Lo vemos a Él, el cual es todo Santo ser hecho maldición por nosotros.
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero- Gálatas 3:13
Miramos Tu Justicia llevar al cordero sin mancha a la rigurosa matanza porque exigisteis pago completo por nuestros pecados.
La Divina Justicia no puede pedir más.
Las deudas por nosotros fueron pagadas.
Todos nuestros pecados fueron borrados.
¡Si nuestros pecados fueran buscados, no pueden ser encontrados!
El Cordero sin mancha sufrió todo para que nosotros obtengamos la alegría.
Él fue tratado como Tú enemigo para que nosotros fuéramos tratados como Tú amigos.
Él fue herido para que nosotros fuéramos curados.
Él tuvo sed para que nosotros pudiéramos beber del agua de la Vida Eterna.
Él estuvo en la oscuridad para que nosotros pudiéramos estar en la claridad y luz de Tú día eterno.
Él lloro para que cada lágrima fuera quitada de nuestras almas.
Él aguanto dolor para que nosotros pudiéramos tener salud espiritual.
Él uso una corona de espina para que nosotros pudiéramos usar una corona de Gloria.
O Padre celestial, que grande es Tú Amor para con nosotros, ¡Todos nuestros pecados fueron echados detrás de tu espalda, todos fueron llevados al océano de reconciliación por la Sangre de Jesucristo!
El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados- Miqueas 7:19
Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones- Salmos 103:11-12
Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana- Isaías 1:18
La reacción de nuestra almas es de caernos y gritar “¡Gracias por el regalo de Tú Hijo Amado, Jesucristo, Él es nuestro perfecto Substituto, Su muerte es el pago de nuestro rescate!”
Grata certeza; ¡soy de Jesús!
Hecho heredero de eterna salud,
Su sangre pudo mi alma librar
De pena eterna y darme la paz.
CORO:
Esta es mi historia y es mi canción,
gloria a Jesús por su salvación,
Aun para mí fue su redención:
¡Bendita historia, bella canción!
Siempre sumiso a su voluntad,
glorias celestes empiezo a gustar;
Cuanto más cerca sigo al Señor
Más goza mi alma su amplio perdón.
CORO:
Esta es mi historia y es mi canción,
gloria a Jesús por su salvación,
Aun para mí fue su redención:
¡Bendita historia, bella canción!
Siempre confiando, encuentro en Jesús
Paz, alegría, descanso y salud;
Del cielo mi alma llega a gozar,
Mientras a Cristo logra mirar.
CORO:
Esta es mi historia y es mi canción,
gloria a Jesús por su salvación,
Aun para mí fue su redención:
¡Bendita historia, bella canción!
la Pura Libre Gracia de Dios SOLAMENTE
¡Según la Palabra de Dios, nuestra santificación es una Obra triple de la Gracia de Dios – no una obra de la Gracia de Dios y de nuestros esfuerzos, pero por la Pura Libre Gracia de Dios SOLAMENTE!
Fuimos Santificados por el Decreto Soberano de Dios en la Elección Eterna, cuando Dios nos separo para ser Santos:
“Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo, Misericordia y paz y amor os sean multiplicados” Judas 1,2
Los Elegidos de Dios fueron Santificados por La Sangre de Cristo Jesús (Declarados ser Santos), Cuando Cristo murió en el Calvario:
“En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.” Hebreos 10:10,14
Los Elegidos de Dios son Santificados por Dios El Espíritu Santo en el Nuevo Nacimiento, Cuando El es otorgado una Naturaleza Santa:
“elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.” 1 Pedro 1:2
“Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” 2 Pedro 1:4
“Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.” 1 Juan 3:6-9
Verdades del Amor de Dios
“Verdades del Amor de Dios”
En los Estados Unidos de América, son muchas las opiniones de la Verdad sobre el Amor de Dios, sin embargo, la Biblia es Bien clara en estas verdades, en este día estaré compartiendo algunas de estas verdades y espero que sean de ayuda. La verdad que se declara en la Biblia es que Dios es Santo, Justo y su Amor siempre está en línea con su Santidad como un Justo Dios y Salvador (Isaías 45:21) para los que el ama en Cristo Jesús (Apocalipsis 1:5), elegidos en Jesús (Juan 6:37), redimidos en Jesús (Efesios 1:7),estos tienen que ser Justificados en Jesús (Romanos 8:28-30) y tienen que ser llamados de su esclavitud a libertad por medio del Evangelio (Colosenses 1:12-13), estas son la Verdades del Amor de Dios para con sus Elegidos:
‘Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios;
Y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a El.’ 1 Juan 3:1
1- El Amor de Dios es manifestado y revelado en Cristo Jesús (Romanos 8:32-39; Efesios 1:3-6; 2 Corintios 4:6)
2- El Amor de Dios es Soberano y es dado a cualquier persona que Dios desea (Romanos 9:12-16; Efesios 5:25) afuera de Cristo Jesús, Dios es un fuego consumidor (Hebreos 12:29)
3- El Amor de Dios es Eterno y siempre continuara (Jeremías 31:3) Dios es eterno, entonces su Amor es eterno (Efesios 2:4)
4- El Amor de Dios es un Amor sacrificial y redimirá a su pueblo de todos sus pecados (1 Juan 4:10; 1 Juan 3:16; Efesios 5:2; Efesios 5:25; Mateo 1:21; Juan 10:15)
5- El Amor de Dios es un Amor permanente y siempre estará en el creyente (Juan 13:1; Malaquías 3:6; Hebreos 13:8)
6- El Amor de Dios es un Amor electivo con el cual Dios nos eligió en Cristo Jesús antes de la fundación del mundo (2 Tesalonicenses 2:13; Juan 15:15-16; Juan 17:2)
7- El Amor de Dios es un Amor que NO se puede merecer (Tito 3:3-7; Romanos 5:6-9)
8- El Amor de Dios es un Amor que cópenla y motiva el creyente a obediencia como un amoroso esclavo de Cristo Jesús (2 Corintios 5:14; Salmos 65:4; Salmos 110:3)
9- El Amor de Dios es un Amor Santo, Dios en Cristo Jesus es un Justo Dios y Salvador (Isaías 45:20-22)
“Nosotros amamos, porque El nos amó primero” (1 Juan 4:19; 1 Juan 3:16)
EL SACERDOCIO
EL SACERDOCIO

PARA ESTUDIO: Los pasajes que se encuentran en el comentario.
LECTURA DEVOCIONAL: Hebreos 5:1-10; 7:11-8:2.
TEXTO PARA MEMORIZAR: Hebreos 7:26.
PROPÓSITO
Explicar cómo funcionaba el sacerdocio en el tiempo del Antiguo Testamento, su propósito, y cómo Cristo cumple perfectamente bien el papel de sumo sacerdote.
A. SIGNIFICADO DEL SACERDOCIO
Los adoradores de Dios necesitaban sacrificios y ofrendas al acercarse a Él. Necesitaban también la mediación de un sacerdote. En aquel entonces esa mediación era realizada por Aarón y sus hijos como ayudantes. Aarón era el primer sumo sacerdote nombrado por Dios, y sus hijos eran sacerdotes ordinarios. Los hijos de ellos serían los sacerdotes después de ellos. El hijo mayor sería el sumo sacerdote después de su padre.
Un sacerdote es un mediador entre Dios y los hombres. Debe representar a los hombres ante Dios; también debe representar a Dios ante los hombres. Debe presentar las ofrendas y sacrificios de los hombres a Dios. En Israel los sacerdotes debían servir en el tabernáculo cumpliendo todos los ritos establecidos por Dios. El Libro de Levítico sirve como un manual para los sacerdotes, delineando en forma más completa los deberes de cada uno de ellos.
El sumo sacerdote era tipo de Cristo, el verdadero y el único mediador entre Dios y los hombres (I Timoteo 2:5). Por Él se otorga entrada libre al lugar santísimo y sin restricciones a todos los creyentes, en todos lugares y en todos tiempos (Romanos 5:1, 2). Poner cualquier otro mediador, sacramento o iglesia entre Él y un alma humana, es negar sus atributos y quitarle su gloria.
Los hijos de Aarón eran tipo de los creyentes que son sacerdotes según la doctrina del sacerdocio universal de todos los creyentes (I Pedro 2:9, 10). Los creyentes deben ofrecer sacrificios de alabanza y servicio (Hebreos 13:15, 16), y pueden interceder por los otros hombres (I Timoteo 2:1-3). Ellos pueden anunciar que hay perdón para todos los que aceptan y creen en Cristo, y pueden dirigir el culto y traer a otros al compañerismo con Dios. De entre ellos se escogen a algunos para ministros o siervos. No forman una casta aparte, y no tienen privilegios espirituales más que los otros. Todos los creyentes tienen igualdad delante de Dios, y son de igual rango como miembros del “sacerdocio real”. Todos tienen acceso a Dios por la fe en Cristo.
B. LAS VESTIDURAS DE LOS SACERDOTES (Éxodo 28 y 39)
Las vestiduras de los sacerdotes tipificaban varios aspectos de su sacerdocio. Los vestidos de los sacerdotes, hijos de Aarón, eran calzoncillos de lino fino, una túnica de lino que llegaba hasta los pies, un cinto y una tiara (especie de gorra) para cubrir la cabeza. El sumo sacerdote llevaba, además de estos vestidos, un manto del efod, el efod, el pectoral sobre el efod y la lámina de oro con las palabras “SANTIDAD A JEHOVÁ” sobre su cabeza.
Sobre los calzoncillos de lino se ponía la túnica de lino fino blanco. Esta tela era símbolo de la pureza que debía tener el sumo sacerdote y los sacerdotes. También simbolizaba la pureza de Cristo y la pureza, que por medio de Él, nosotros como “sacerdotes” debemos tener. Sobre la túnica ceñida, el sumo sacerdote llevaba el manto del efod que era todo de azul, tejido de una sola pieza. Abajo en las orillas como fleco, había campanillas de oro y granadas de azul, púrpura y carmesí. Las Campanillas hacían sonido de testimonio para que no muriera el sumo sacerdote al entrar en el lugar santísimo. El color azul es celestial; es simbólico del carácter celestial que mostraba Jesús cuando vivía en la tierra. También se encuentra en Cristo lo que tipificaban las campanillas y granadas. Todo dicho que salía de su boca, le proclamaba como el verdadero sacerdote; fruto abundante tenía en toda su vida.
Sobre el manto azul llevaba el efod hecho de lino torcido con los colores azul, púrpura y carmesí, e hilos de oro. El efod era el vestido oficial del sumo sacerdote. Para las hombreras había dos piedras de ónice en las cuales estaban grabados los nombres de las doce tribus de Israel, seis en cada piedra. Serían “piedras memoriales para los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de Jehová sobre sus dos hombros por memorial” (Éxodo 28:12). Así Aarón llevaba a Israel delante de Jehová. En figura él llevaba a todo Israel en sus hombros, pero en realidad esto no era posible. Sólo hay un Sacerdote que puede hacerlo; Cristo tiene poder para llevarnos, y podemos confiar plenamente en Él.
Sobre el efod estaba el pectoral del juicio. En el lado enfrente tenía doce piedras engastadas con oro. Cada piedra representaba a una tribu de Israel. (No se incluía el nombre de Leví, ni tampoco el de José, pero José era representado por sus hijos: Efraín y Manasés). “Y llevará Aarón los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón, cuando entre en el santuario, por memorial delante de Jehová continuamente” (Éxodo 28:29). Así que Aarón llevaba figurativamente a las doce tribus sobre su corazón delante de Dios. Nuestro Sumo Sacerdote, Cristo, lo hace en verdad; y nosotros como sus seguidores y sacerdotes podemos llevar en nuestros corazones a muchas personas delante de su trono.
El sumo sacerdote llevaba sobre su cabeza una mitra de lino blanco. La pureza debía coronar la cabeza del sumo sacerdote de Dios. Amarrada a la mitra, estaba la lámina de oro puro en que estaban grabadas las palabras “SANTIDAD A JEHOVÁ”. En Levítico 8:9 se llama “la diadema santa”. Indicaba la separación y la santidad del carácter requerido de los que se acercan a Dios en favor de otros. Cristo cumplió y cumple lo que Aarón tipificaba (Hebreos 7:26). Nosotros también debemos ser santos. La santidad debe ser nuestro lema.
C. LA CONSAGRACIÓN DE AARÓN Y SUS HIJOS (Éxodo 29 y Levítico 8:1-36)
Este rito siguió exactamente lo ordenado en capítulo 29 de Éxodo. Así se forma un eslabón entre los dos libros inspirados: Éxodo y Levítico. Moisés dirigió la ceremonia como el representante de Dios. Aarón y sus hijos fueron lavados primeramente y después vestidos con las vestiduras del sacerdocio. Eso indica la necesidad de limpieza y pureza. Entonces se pusieron la ropa que representaba hermosura y gloria. El tipo de Cristo está claro. Él era y es limpio y puro; tenía y tiene hermosura y gloria. Después, Aarón fue ungido con el aceite de la unción. El aceite siempre es tipo del Espíritu Santo. Aarón fue ungido para el servicio de Dios. Cristo fue ungido con el Espíritu Santo en su bautismo cuando emprendió su gran ministerio público. Aarón tenía que ofrecer el sacrificio de expiación de pecado por él mismo y por sus hijos. Aarón, siendo hombre, tenía pecado y era necesario que éste fuera expiado (Hebreos 5:2, 3). En cambio, Cristo es sin pecado, y nunca ha tenido que ofrecer nada por su propio pecado (Hebreos 7:26, 27). Pero nosotros necesitamos siempre un sacrificio por nuestros pecados. Cristo nunca tuvo pecado. Los hombres necesitan que sus pecados sean expiados, es decir, perdonados y limpiados.
Seguidamente se ofreció el holocausto. Después de la expiación vino la consagración de Aarón y sus hijos a sus tareas; fueron dedicados completamente a Dios y a su servicio. Cristo se consagró a sí mismo al servicio de su Padre. De la misma manera, nosotros tenemos que estar siempre consagrados (Juan 17:17-19).
Seguidamente fue ofrecido otro carnero. El rito era muy semejante al rito de la ofrenda de paz, pero aquí se llama de las consagraciones. De la sangre de éste una gota fue puesta en el lóbulo de la oreja derecha y el dedo pulgar de la mano derecha y del pie derecho (Levítico 8:22-23). Eso indicaba que todo lo que hacía debía estar de acuerdo con lo que Dios quería. Todas sus acciones debían ser limpias como purificadas con sangre. Moisés roció sobre Aarón y sus hijos, de la sangre y el aceite para indicar que eran santificados, separados para el servicio de Dios. Nosotros también debemos ser cubiertos con la sangre de Cristo y ungidos por el Espíritu Santo.
Estos ritos se repetían por siete días. Durante este tiempo, Aarón y los hijos no se apartaron del tabernáculo. Eso fue para evitar que se contaminaran en una manera u otra, haciéndose inmundos de modo que no pudieran servir. Esto enseña que debemos mantenernos siempre alejados de todo lo que puede contaminarnos y anular nuestro servicio para el Señor. Cristo siempre se mantuvo limpio y puro.
D. EL PECADO DE NADAB Y ABIÚ (Levítico 10)
¡Qué tragedia que tan pronto los dos hijos mayores de Aarón pecaron en las cosas de Dios, y fueron muertos inmediatamente por la ira de Dios! No se sabe exactamente cuál fue el pecado de ellos, pero la probabilidad es que tomaron fuego en sus incensarios de otra parte y no del altar del holocausto. En Levítico 10:9, se les prohíbe a los sacerdotes que tomaran vino cuando estaban para servir en el tabernáculo; y esto ha hecho creer a muchos que Nadab y Abiú estaban algo borrachos cuando ofrecieron el fuego extraño, y no pudieron distinguir bien lo que hacían. Claramente a nosotros los cristianos se nos prohíbe tomar bebidas embriagantes.
Otra posibilidad es que entraron detrás del velo en el lugar santísimo, algo que era reservado para el sumo sacerdote solamente un día en el año (véase Lev. 16:1-2). Dios tenía que mostrar que se debe hacer su voluntad cuidadosamente en las cosas sagradas. Moisés explicó a Aarón que Nadab y Abiú perecieron porque no tuvieron el cuidado de honrar a Dios en la manera de acercarse a Él. Ellos se habían acercado incorrectamente. Hoy podemos decir que el fuego extraño es aquello que se hace para Dios, aunque con buena intención, pero incorrecto y en contra de su voluntad. Puede ser algo en el culto o en el servicio. Hay que recordar que primero debemos ser obedientes. La obediencia es mejor que los sacrificios (I Samuel 15:22).
E. REQUISITOS ESPECIALES PARA LOS SACERDOTES (Levítico 21 y 22)
Había ciertos requisitos especiales que exigían a los sacerdotes a apartarse de las cosas contaminantes. La vida moral exigida era la misma para todos, pero para poder servir en las cosas sagradas, tenían que apartarse de otras cosas más. Cristo, el verdadero Sumo Sacerdote, nunca se contaminó. Por eso siempre podía servir en santidad.
No podían casarse con mujer infame, divorciada o que había sido ramera. Solamente podían casarse con una virgen o viuda verdadera. El sumo sacerdote solamente podía casarse con una virgen. Cristo quiere como esposa una iglesia pura la cual es representada por una mujer virgen.
Cualquier defecto en el cuerpo les prohibía ministrar en las cosas de Dios. Sin embargo, podían participar de la comida de las cosas de Dios; es decir, siempre podían recibir su sostén del tabernáculo de las ofrendas para los sacerdotes. De ninguna manera podían servir estando inmundos por cualquiera causa. Tenían que tener mucho respeto para con las cosas sagradas de Dios.
Todas las ofrendas y sacrificios tenían que ser sin mancha y sin defecto. Dios requiere lo mejor. Nosotros, que hoy formamos el sacerdocio verdadero, hijos de nuestro gran Sumo Sacerdote, tenemos que vivir limpiamente en todo. También tenemos que tener cuidado con las cosas de Dios; nuestra responsabilidad es grande; nunca tengamos en poco la tarea que Dios nos ha asignada, ni las cosas que le pertenecen a Él.
SUGERENCIA: Si hay tiempo hagan una lista de comparaciones y contrastes entre Cristo y los sacerdotes del antiguo pacto.
Por el Dr. Gene Pickard



