Iglesia de Cristo
Iglesia de Cristo
Por Mateo Cosidó
Iglesia de Cristo-Reanima el amor.
Y alegre en la noche-Espera al Señor.
Jesús, el Esposo -Vestido de honor,
Viniendo se anuncia-Con fuerte clamor.
CORO
Levantate, Iglesia-Sacude el sopor,
Que viene en las nubes-Tu Esposo y Señor.
Si algunos dormitan-Sintiendo el dolor,
La fe sea en todos-El despertador.
Velad, compañeros-Velad sin temor,
Que está con nosotros-El Consolador.
El hombre en sus maies,-Infiel pecador,.
Se entrega en las manos-Del sueño traidor
Mas el que es amado-Del fiel Salvador,
Velar esperand-Prefiere mejor.
La noche difunde-Su negro pavor,
Mas pronto del alba-Saldrá el resplandor,
En tanto esperamos-El primer albor,
Cantemos en coro-Con gracia y ardor.
¿Has hallado en Cristo?
¿Has hallado en Cristo?
Por Elisha Albright Hoffman
¿Has hallado en Cristo la gracia y perdón?
¿Te ha lavado ya la sangre de Jesús?
¿En la fe descansas de tu Redentor?
¿Te ha lavado ya la sangre de Jesús?
CORO
Lávame, por piedad; por amor límpiame
Con tu sangre, Cordero de Dios;
Y mi lengua agradecida cantará
Alabanza, bendición y amor.
¿En los brazos vives de tu Salvador?
¿Te ha lavado ya la sangre de Jesús?
¿En el seno duermes de su dulce amor?
¿Te ha lavado ya la sangre de Jesús?
¿Puro y limpio vienes a su tribunal?
¿Te ha lavado ya la sangre de Jesús?
¿A su gran convite preparado estás?
¿Te ha lavado ya la sangre de Jesús?
Tus vestidos afeados con el mal,
Lávalos en la sangre de Jesús,
Si perdón y paz deseas, ¡oh, mortal!
A la sombra descansa de la cruz.
Grande es tu fidelidad
Grande es tu fidelidad
Por Thomas Obediah Chisholm
Oh Dios eterno, tu misericordia
Ni una sombra de duda tendrá
Tu compasión y bondad nunca fallan
Y por los siglos el mismo serás.
CORO
¡Oh tu fidelidad!, ¡oh tu fidelidad!,
cada momento la veo en mi
nada me falta pues todo provees,
¡Grande Señor es tu fidelidad!
La noche oscura el sol y la luna
Las estaciones del año también
Unen su canto cual fiels criaturas
Porque eres bueno, por siempre eres fiel.
Tu me perdonas, me impartes el gozo
Tierno me guías por sendas de paz,
Eres mi fuerza mi fe y mi reposo,
Y por los siglos mi Padre serás
Es digno nuestro Salvador
Es digno nuestro Salvador
Por Henry Turrall
Es digno nuestro Salvador
De nuestra adoraeión:
Venid, cantemos su loor
De todo corazon.
CORO
Ensalcemos a Jesús,
Aclamemos con júbilo:
Aleluya, Aleluya, Aleluya. Amén.
Jesús es digno del amor
De los que redimió;
Es digno de una vida fiel
De celo y devoción.
Si somos salvos por Jesús,
Debemos elevar
Un cántico de gratitud
Y culto sin cesar.
En mi Señor Jesús confío
En mi Señor Jesús confío
Por Ira David Sankey
En mi Señor Jesús confío;
Su sangre clama en mi favor;
Es dueño El de mi albedrío;
Estar con El es lo mejor.
CORO
Que permanezca, no pidáis,
Entre el bullicio y el vaivén;
El mundo alegre hoy dejara
Aun cuando fuese algún Edén.
La cita nada más espero
Que el Rey me diga: “Hijo, ven”
De tanto amor me maravillo,
Y no me canso de admirar:
Me libertó de mi peligro,
Sufriendo todo en mi lugar.
Consuélome en su larga ausencia
Pensando: Pronto volverá;
Entonces su gloriosa herencia
A cada fiel Jesús dará.
En el monte Calvario
En el monte Calvario
Por George Bennard
En el monte calvario estaba una cruz
emblema de afrenta y dolor
Y yo amo esa cruz do murió mi Jesús
por salvar al mas vil pecador.
CORO
¡Oh ! yo siempre amaré esa cruz,
en sus triunfos mi gloria será ;
Y algún día en vez de una cruz,
mi corona Jesús me dará.
Aunque el mundo desprecie la cruz de Jesús,
para mi tiene suma atracción,
porque en ella llevó el Cordero de Dios
mi pecado y mi condenación.
En la cruz do su sangre Jesús derramó,
hermosura contemplo en visión,
pues en ella el Cordero inmolado murió,
para darme pureza y perdón.
Yo seré siempre fiel a la cruz de Jesús,
sus desprecios con él sufriré ;
Y algún día feliz con los santos en luz,
para siempre su gloria tendré.
¡Cuan dulce el nombre de Jesús!
¡Cuan dulce el nombre de Jesús!
Por William Arthur Dunkerley
¡ Cuán dulce el nombre de Jesús
Es para el hombre fiel!
Consuelo, paz, vigor, salud
Halla el creyente en El.
Al pecho herido, fuerzas da,
Y calma el corazón;
Al alma hambrienta es cual maná,
Y alivia su aflicción.
Tan dulce nombre es para mí
De dones plenitud,
Raudal que nunca exhausto vi
De gracia y de salud.
Jesús, mi amigo y mi sostén,
Mi Rey y Salvador,
Mi vida y luz, mi eterno bien,
Acepta mi loor
Es pobre ahora mi cantar
Mas cuando en gloria esté,
Y allí te pueda contemplar,
Mejor te alabaré.
En tanto, dame que tu amor
Proclame sin cesar,
Y torne en gozo mi dolor
Tu nombre, al expirar.
Cristo Señor
Cristo Señor
Por David Finstrom
Cristo Señor, mi Dios y Salvador
Mi gran anhelo es servir a Ti;
Oh, Salvador tanto yo quiero amarte
Y en tus pasos quiero yo seguir
Rindo mi ser a Ti Señor Pastor,
Que Tú me llenes de tu grande amor
Cristo yo quiero que me limpies Tú
Y quites todo mi pecado y mal;
Tu siervo fiel yo quiero ser, Señor,
Y en tus manos quiero siempre estar.
Rindo mi ser a Ti Señor Pastor,
Acepta hoy mi vida y mi amor.
Almas descuidadas
Almas descuidadas
Por F. H. Gray
Almas descuidadas y errabundas
Que vagais llevadas tras el mal
Semejantes a hojas moribundas
Que arrebata el viento otoñal;
Camináis a tiento y ciegamente,
Yendo en pos de ilusa vanidad,
Sin saber que pronto, ciertamente,
Pasareis a la eternidad.
CORO
¡Despertad, almas dormidas,
Y a la voz de aviso escuchad!
No olvidéis que vuestras vidas
Pronto se han de acabar.
Dejad vuestras vanidades,
Buscad la salvación,
Jesús borrará vuestras maldades
Con su sangre que vertió.
Almas insensatas y livianas,
¿Vais en busca de felicidad?
Mas seguís sólo ilusiones vanas
Sin camino en esta soledad.
Intentáis hallar lo verdadero
En un mundo falso, engañador,
Donde no hay nada duradero
Que os satisfaga el corazón.
Almas imprudentes, sin cautela,
¿Por que a vuestro daño no miráis?
¿ No veis cuán veloz el tiempo vuela
Y como al abismo os acercáis?
¿No sabeis que el juicio venidero
A la muerte os alcanzará?
¿ Que vale el presente placentero
Si os lleva a la ruina eternal
POR LA JUSTICIA DE JESÚS
POR LA JUSTICIA DE JESÚS
Por Edward Mote
Por la justicia de mi Dios, por sangre que Jesús vertió,
Alcanzo paz, poder, perdón, y cuanto bien me prometió.
Que sólo Cristo salva sé;
Segura base es de mi fe.
Segura base es de mi fe.
Así turbada no veré mi paz, su incomparable don;
Aunque Él un tiempo oculto esté, me dejará su bendición.
En mí no puede haber jamás
Ninguna base real de paz,
Ninguna base real de paz.
En la tormenta es mi sostén, el pacto que juró y selló;
Su amor es mi supremo bien, Su amor que mi alma redimió;
La roca eterna que me da
Base única que durará,
Base única que durará.



