Sermón “El Evangelio Glorioso”
Sermón “El Evangelio Glorioso”
Por Charles H. Spurgeon
(Para leer el completo sermón click aquí)
Apoya este sitio visitando los patrocinadores aquí
1 Timoteo 1:15 “Fiel es esta palabra y digna de toda aceptación: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”
Cuando desprecias a Cristo desprecias tu propia misericordia. Si te alejas de Él, habrías demostrado que Su sangre no es eficaz para ti Desprécialo, y cuando lo desprecies, entonces muérete sin entregar tu alma en Sus manos y habrías dado muestras terribles de que aunque la sangre de Cristo es todopoderosa, nunca te fue aplicada a ti, nunca fue rociada en tu corazón para quitar tus pecados.
Si quiero saber si Cristo murió por mí de tal manera que ahora pueda creer en Él y sentir mi salvación, debo responder a esta pregunta: ¿siento hoy que soy un pecador? ¿No lo digo simplemente por quedar bien, sino que lo siento realmente? En lo más profundo de mi alma, ¿es esa una verdad de Dios grabada con fuego en letras mayúsculas: YO SOY UN PECADOR? Entonces, si es así, Cristo murió por mí. Estoy incluido en Su propósito especial. El Pacto de la Gracia incluye mi nombre en el viejo libro de la elección eterna.
Allí está incluida mi persona. Sin duda alguna seré salvo, si sintiéndome ahora un pecador, me arrojo sobre esa sencilla Verdad de Dios, y creo y confío en ella como mi ancla en los tiempos de tormenta…. See More
Díganme, hermanos y hermanas, ¿no están preparados a confiar en Él? ¿Acaso no hay entre ustedes algunos capaces de decir que se reconocen pecadores?
¡Oh! Te suplico, quienquiera que seas, que creas en esta gran Verdad de Dios que es digna de toda aceptación: Cristo Jesús vino para salvarte. Conozco tus dudas. Conozco tus temores, puesto que yo mismo los he tenido. Y el único camino por el cual puedo mantener vivas mis esperanzas es simplemente éste: cada día soy traído a la Cruz. Creo que hasta mi lecho de muerte no tendré otra esperanza sino ésta:
“Nada en mis manos llevo Simplemente a Tu Cruz me apego”
Y la única razón por la que creo en este momento que Jesucristo es mi Redentor es simplemente esta: yo sé que soy un pecador. Lo siento y me duele. Y a pesar de que lo lamento mucho, cuando Satanás me dice que no puedo ser del Señor, saco de mi misma lamentación la conclusión confortable que puesto que Él me ha hecho sentir que estoy perdido, no lo habría hecho a menos que tenga la intención de salvarme. Y puesto que me ha permitido ver que pertenezco a esa grandiosa clase de personas que Él vino a salvar, deduzco de ello, más allá de toda duda, que Él me salvará.



