Cristo Crucificado por Charles H. Spurgeon
Cristo Crucificado por Charles H. Spurgeon
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¿Camellos u Ciervos?
¿Camellos u Ciervos?
Por Rommel José Antonio Flores
Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía – Salmos 42:1
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Es nuestro deseo que cada lector reciba artículos que le puedan ayudar en este camino hacia la ciudad celestial y declarar el verdadero Evangelio de nuestro amado Jesucristo. Esto incluye las exhortaciones a nuestras almas como creyentes a seguir mirando y encontrando todo lo necesario para nuestra Salvación (“Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención, para que, tal como está escrito: EL QUE SE GLORIA, QUE SE GLORIE EN EL SEÑOR”1 Corintios 1:30,31) en Jesús, y pues en este día tenemos una pequeña exhortación para cada uno de nosotros de leer nuestras Biblias diariamente para asegurar que nuestras almas reciban el Agua de Vida y tal como Jesucristo declaro en Juan 17:17 “Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad” para que nuestras almas sean santificadas.
Es una batalla diaria para cada persona que fue regenerada por El Espíritu Santo de no solamente querer leer la Biblia pero en verdad tomar algunos minutos de nuestros días para leer la palabra de Dios, lo triste de la mayoría de los que profesan el nombre del Señor es que no tienen esta batalla en sus almas, pues ellos son como los camellos que pueden pasar muchos días sin tomar agua, esta es una evidencia muy clara de que tal vez estas personas no están salvadas.
El animal encontrado en nuestro versículo es El ciervo o venado y este es un animal esbelto, robusto y es muy tímido y miedoso, y no muy astuto ni inteligente. Sin duda esta es una descripción exacta de cada uno de nosotros como creyentes, no necesito saber mucho de cada uno de ustedes para saber que como creyentes ustedes son miedosos y no muy astutos ni inteligentes, pues esta es la verdad en mi vida.
Esto es el resultado de nuestros pecados y como creyentes es también atribuido a nuestra falta de leer nuestras Biblias y de confiar en Dios y no apoyarnos a nuestro entendimiento tal como Proverbios 3:5-6 dice “el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y El enderezará tus sendas“
Esperamos y es nuestra oración que cada lector de ProclamandoACristo.com, llegue hacer un verdadero estudiante de la Palabra de Dios pues haciendo esto estaremos haciendo como el fiel siervo que cuando su Señor regreso lo encontró haciendo tal como fue instruido por su Señor (Mateo 25:14-30) que sea esto nuestra meta cada día pues usted ni yo sabemos cuando sea nuestro ultimo día en este mundo, estos son algunos versículos que nos exhorta a cada uno de nosotros a leer nuestras Biblia diariamente:
“Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.” 1 Timoteo 4:16
“reteniendo la palabra fiel que es conforme a la enseñanza, para que sea capaz también de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen” Tito 1:9
“Tus estatutos guardaré; no me dejes en completo desamparo. ¿Cómo puede el joven guardar puro su camino? Guardando tu palabra” Salmos 119:8-9
“Enseguida los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas a Berea, los cuales, al llegar, fueron a la sinagoga de los judíos. Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así.” Hechos 17:10-11
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad.” 2 Timoteo 2:15
Las 7 Preguntas de Mario Olcese
Las 7 Preguntas de Mario Olcese
por Pablo Santomauro
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Desde su página principal, el conocido apologista sectario Mario Olcese arremete contra la doctrina de la Trinidad asiduamente. Un ejemplo lo encontramos en un aparente desafío al que ha llamado “Siete preguntas cruciales para cualquier trinoterco que requieren una respuesta puntual” [1]. Nos hemos tomado el tiempo para contestar estas siete preguntas con el fin de incentivar al cristiano a estudiar más a profundidad la doctrina de la Trinidad. He aquí nuestras respuestas a este nuevo episodio de “Olcese al ataque”:
1.- Si Dios está compuesto por Tres personas distintas en un solo Dios, pregunto: ¿estamos nosotros, los hombres, compuestos de 3 personas distintas en una sola persona, siendo que hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios?
La respuesta a esta pueril pregunta se encuentra en nuestro escrito titulado “Un debate directo entre Mario Olcese y Pablo Santomauro”. Véase:
2.- Si Cristo es el Hijo Unigénito del Padre, y engendrado por Él, ¿cómo es que él tiene la misma edad que su Padre, es decir, sin principio y fin de días o eterno?¿Puede realmente un Hijo ser coetáneo con su Padre?
Esta objeción es otro argumento desde la ignorancia, a los cuales ya nos tienen acostumbrados los enemigos de la Trinidad. El argumento se basa en una palabra en español, y no en el significado real que le daban los autores del Nuevo Testamento. Los que plantean la pregunta ignoran los lenguajes bíblicos y piensan que la palabra “engendrado” (unigénito) significa “creado” o “nacido” en cierto momento de la historia.
La palabra que los traductores de la Biblia traducen como “engendrado” (He. 1:5) es la palabra griega monogenes (monos: único; genos: clase, tipo, género). Monogenes significa “único en su género”, no tiene nada que ver con engendramiento o nacimiento. En Juan 1:18, 3:16 y otros pasajes, se usa la palabra monogenes y se traduce “unigénito.”
El término indica que Jesucristo es único en su género. Monogenes es claramente una palabra que expresa la relación íntima que Jesús tiene con el Padre. Alguien ha señalado inteligentemente que si la frase de Hebreos 1:5, “Yo te he engendrado hoy”, significa que Cristo no existió antes de Belén, la misma cita en Hechos 13:33 significa que Cristo no existió antes de su resurrección. ¿Para reírse, verdad? Esa es la mentalidad con la que tratamos cuando dialogamos con los enemigos de la Trinidad.
El argumento de Olcese expresado como una pregunta tiene la finalidad de mostrarle al trinitario que el Hijo, Jesús, no es eterno, postulado que sostiene la herejía Unitario-Sociniana. Juan el Bautista tenía una idea totalmente contraria a Olcese. Juan sí supo que el Hijo era eterno. Recordemos que Juan había nacido 6 meses antes que su primo Jesús. No obstante exclamó: “El que viene después de mí es antes de mí; porque era primero que yo” (Juan 1:15). Más claro imposible, Juan el Bautista reitera el concepto en Juan 1:30,33 y afirma, “Yo no le conocía”, explicando que Dios Padre se lo reveló. La declaración de Juan el Bautista es incontrovertible, habla de la pre-existencia del Hijo de Dios.
Olcese trata de reinterpretar estos pasajes infructuosamente como podemos ver en nuestro artículo “La-herejia Unitario-Sociniana: una refutación de la teologia de Mario-Olcese (parte 3)”: http://pastordanielbrito.wordpress.com/2009/03/26/la-herejia-unitario-sociniana-una-refutacion-de-la-teologia-de-mario-olcese-2/
Finalmente digamos que el argumento de Olcese es un claro ejemplo de la falacia de categoría o de falsa analogía.. Esta consiste en comparar dos cosas que corresponden a diferentes categorías. En este caso se crea una falsa analogía entre la relación de un padre e hijo ontológicamente humanos con la relación entre Padre e Hijo en la dimensión divina.
3.- Si Cristo fue (…y es) La Segunda Persona de la Trinidad, preexistente, sumamente excelso desde la eternidad, pregunto: ¿Por qué Pablo dice en Filipenses 2:7 que Cristo, en virtud a su fiel obediencia y ominosa muerte en la cruz, Dios lo exaltó hasta lo Sumo y le dio un nombre que está sobre todo nombre? (Fil. 2:7). ¿No se supone que él ya era sumamente excelso antes de nacer en María, y adorado por todas las criaturas celestiales? ¿No debió decir más bien el apóstol Pablo que Cristo, por su obediencia y muerte en cruz, retomó su posición excelsa que ya gozaba antes con el Padre desde la eternidad? ¿Acaso no prueban sus palabras que el Hijo de Dios se ganó un puesto de honor únicamente debido a su obediencia mientras estuvo en la tierra, cumpliendo su ministerio y misión?
La respuesta a este “brillante” argumento se encuentra en el contexto del pasaje de Filipenses 2:5-11, pero Olcese arteramente sólo menciona el verso 7 porque sabe que el contexto destruye su planteo. Leamos el pasaje:
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.
El texto declara que que Jesús era en forma de Dios o en la naturaleza de Dios, como lo expresa la Nueva Versión Internacional. Así como siendo en forma de siervo significa ser siervo por naturaleza, “forma de Dios” significa ser Dios por naturaleza. La forma verbal “siendo” es un participio del tiempo presente y acarrea la idea de presente continuo, o sea de existencia continua.
Conviene aclarar, para mejor entendimiento del lector, que texto no dice que Jesús se despojó de su Deidad, sino que en realidad se despojó de Sus derechos inherentes de Deidad y tomó forma de siervo para ser un ejemplo para nosotros.
Es obvio que Filipenses 2:7, el verso que cita Olcese, es una referencia a la exaltación de Jesús a su posición en la eternidad, y ésta exaltación está en relación directa a su acto voluntario de suprema renunciación o humillación al dejar el trono celestial para venir vivir como h umano y morir en la cruz por nosotros.
2 Corintios 8:9 expresa esta humillación de la siguiente manera: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”.
“Siendo rico” es una referencia a su posición y naturaleza de Dios en la eternidad, igual con el Padre en poder y Gloria. “Se hizo pobre” transmite la idea de su encarnación, y en efecto, gracias a su humillación nosotros podemos hoy ser ricos en amor y favor delante de Dios, ricos en bendiciones y promesas en el nuevo pacto y ricos en la esperanza de la vida eterna.
Como vemos, Olcese aquí comete el argumento del suicidio. Su planteo se refuta solo.
4.- Si Cristo es realmente ahora la Segunda Persona de la Trinidad, de la misma imagen y sustancia del Padre, pregunto: ¿Por qué Jesús sigue llamando en el cielo a su Padre como “Mi Dios” 4 veces en Apocalipsis 3:12?¿Puede la Segunda Persona de la Trinidad tener Su Dios en la gloria celestial?
¡Por supuesto que puede! Pero esto no significa que no comparta la esencia de la Deidad junto con el Padre. Aun hoy en la eternidad, el Dios-Hombre sigue sujeto al Padre en la gloria celestial, como lo indica 1 Corintios 15:21-28. Durante su estadía en la tierra, Jesús se subordinó totalmente al Padre y limitando marcadamente sus atributos divinos, probó ser totalmente humano (conservando su Deidad). Como humano, pudo pagar por nuestros pecados al morir en la cruz.
Jesucristo hoy sigue siendo totalmente hombre (glorificado) y totalmente Dios. Como hombre glorificado es absolutamente normal que hable del Padre como “mi Dios”, especialmente cuando está hablando con los humanos como en Apocalipsis 3:12. Su encarnación comprendió una identificación tal con nosotros que le habilitó para orar al Padre a los efectos de mostrarnos que también nosotros tenemos ese privilegio. Si Jesucristo nunca hubiera orado al Padre, o nunca lo hubiera llamado “mi Dios”, o dado a entender que el Padre es superior en rango o posición (mayor), muchos hubieran dudado que fuera realmente humano, y por ende, de su capacidad de entender las dificultades de nuestra vida.
La subordinación de Jesús al Padre se extiende por la eternidad, y así como oró al Padre durante su vida terrenal, no nos debe sorprender que aun interceda por nosotros frente al Padre (He. 7:25), o que le llame “mi Dios”. Subordinación en la esencia de la Trinidad no representa ningún problema para los trinitarios.
Este argumento de Olcese es típico de los antitrinitarios. Tomar un texto aislado sin considerar el resto de la Escritura es una negación descarada del principio hermenéutico que dice “La Escritura interpreta la Escritura”. En este caso particular, Olcese no toma en cuenta la evidencia apabullante por la Deidad de Cristo en todo el Nuevo Testamento incluyendo el libro de Apocalipsis. Por ejemplo, si bien Apocalipsis 3:12 habla del templo de “mi Dios”, Apocalipsis 21:22 habla de un templo, y ese templo son el Padre y el Hijo. De la misma forma Apocalipsis 22:1-5 presenta un solo trono para el Padre y el Cordero. Comprendo que esto es suficiente para marear a cualquier arriano, o sociniano, en todo caso.
5.- Si Jesús, según Pablo, es todavía hombre (aunque inmortal) en el cielo (ver 1 Timoteo 2:5-Jesucristo Mediador y hombre en el cielo), me pregunto: ¿debemos concluir que la Primera y Tercera Personas de la Trinidad son también hombres inmortales dado que también comparten la misma naturaleza y esencia con la Segunda Persona de dicha Trinidad?
Esta es una pregunta sin sentido. La Biblia enseña cristalinamente que la única persona de la Deidad que adhirió una naturaleza humana a su naturaleza divina fue Jesús. Los trinitarios enseñan que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo comparten la misma esencia o naturaleza en lo que corresponde a su Deidad. Ni el Padre ni el Espíritu tomaron para sí una naturaleza humana, y el hecho de que Cristo lo haya hecho no hace que el Padre y el Espíritu automáticamente sean partícipes de ella. Si a un triángulo le agregamos un círculo en uno de sus ángulos no significa que los otros dos también posean un círculo. Olcese plantea la pregunta porque ha sido afectado por su teología defectuosa, la cual enseña que una naturaleza sólo se corresponde con una persona y no puede existir tal cosa como una persona con dos naturalezas tal como Jesús.
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6.- Si Jesús, al retornar al cielo retomó su naturaleza divina, y su posición de Deidad omnisciente, omnipotente, y omnipresente, pregunto: ¿Por qué dice en la apertura de Apocalipsis (1:1) “La revelación de Jesucristo que Dios le dio…”? ¿Acaso la Segunda Persona de la Trinidad sabía menos que la Primera Persona de la Trinidad?¿No está esto en conflicto con el atributo de la omnisciencia de Dios?
Esta interrogante es fácilmente contestada en los mismos términos que la pregunta núm. 4.
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7.- ¿Qué necesidad tenía Jesús para decir que “el Padre (Dios) es mayor que yo” en Juan 14:28, si todos sabemos que todo hombre es siempre menor que Dios? ¿No sería ésta una afirmación absurda, y por demás obvia, de un humano que está sujeto a la muerte? ¿No será que Jesús quiso dejar establecida una verdad universal y imperecedera de su subordinación e inferioridad frente al Padre, ayer, hoy y siempre?
Para tener una mejor idea del tema, dirigimos al lector a nuestro artículo titulado “Porque el Padre mayor es que yo” (Juan 14:28) ¿Significan estas palabras que Jesucristo no es Dios?”:
Agreguemos que la pregunta se basa en una premisa falsa. Olcese presupone que Jesucristo es menor que el Padre porque estaba sujeto a la muerte como lo estamos los demás humanos, pero esto no es cierto. La muerte nunca tuvo poder sobre él porque fue sin pecado. Juan 10 nos enseña que fue Jesús mismo el que inició y culminó el proceso de morir. En otras palabras, como dijo San Agustín, para Jesús fue non imposse mori sed posse non mori - “no fue imposible morir, pero fue posible no morir”. Por más info. en este particular, ver: http://www.salvacioneterna.com/cruz_resurreccion_01.pdf
Segunda cosa a considerar: Olcese hace su planteo sin tener en cuenta que la Deidad de Cristo ya ha quedado bien establecida a través de todo el evangelio de Juan (Juan escribió su evangelio precisamente con ese propósito).
Tercero y último, Olcese equipara subordinación con inferioridad. Este es un grave error que delata su paupérrimo entendimiento del concepto de subordinación, autoridad y sujeción, así como de lo que la doctrina de la Trinidad enseña. En su miopía galopante supone que si alguien está por encima de alguien debe ser mejor en algún sentido. Pero las tres personas de la Trinidad no piensan de la misma forma. Cada una de las tres se deleita en glorificar a las otras. El Hijo desea ser glorificado por el Padre para así poder traer más gloria al Padre (Jn. 17:1). El Espíritu Santo vino con el solo propósito de glorificar al Hijo (Jn. 16:14). El Padre exalta a Jesús delante del mundo y le da un nombre que es sobre todo nombre (Fil. 2:9-11), y esto trae a su vez gloria al Padre (“para gloria de Dios Padre”). No hay competencia por gloria entre las personas de la Trinidad. Por el contrario, siempre están obrando arduamente para darse gloria entre ellos.
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Olcese cierra su obra maestra de las 7 preguntas diciendo: “Si alguien me responde convincentemente estas 7 preguntitas facilitas, yo dejaré de ser un empecinado “uniterco” para ser un fiel adalid de los “trinotercos”…. a ver, a ver, los espero…”
Por supuesto que la trampa de Olcese está en la palabra “convincente”. Nada de lo que se le refute seré lo suficientemente convincente para él. Así que podemos tomar su promesa de la misma forma que toda su teología, con humor. <>
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Los Altibajos de Dagón Por Charles Haddon Spurgeon
Los Altibajos de Dagón
NO. 1342
Un sermón predicado
por Charles Haddon Spurgeon
En el Tabernáculo Metropolitano, Newington, Londres.
“Y tomaron los filisteos el arca de Dios, y la metieron en la casa de Dagón, y la pusieron junto a Dagón. Y cuando al siguiente día los de Asdod se levantaron de mañana, he aquí Dagón postrado en tierra delante del arca de Jehová; y tomaron a Dagón y lo volvieron a su lugar. Y volviéndose a levantar de mañana el siguiente día, he aquí que Dagón había caído postrado en tierra delante del arca de Jehová; y la cabeza de Dagón y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral, habiéndole quedado a Dagón el tronco solamente.” 1 Samuel 5: 2-4.
El arca de Jehová fue capturada por los filisteos, aunque estaba custodiada por todos los hombres armados que Israel pudo juntar para la batalla. Cuando estuvo protegida por sacerdotes desarmados, no sufrió ningún daño. Y a lo largo de todo el funesto período de los Jueces, aunque los tiempos habían sido sobremanera alborotados y peligrosos, el arca nunca fue capturada. Sólo fue capturada cuando estuvo protegida por el arma carnal. Cuando la tuvieron a su cargo aquellos a quienes Dios había ordenado que cuidaran el arca del pacto, estuvo segura; pero cuando los altivos estandartes del Estado y los escuadrones de la nación ordenados en batalla, formaron el cuerpo de guardias del sagrado santuario del arca de Dios, ésta fue tomada. Cuando el poder civil se unió al espiritual, y el brazo de carne se entrometió para apoyar y para vincularse al brazo de la fortaleza de Dios, entonces el arca fue transportada en triunfo por sus enemigos.
A lo largo de toda la historia de la humanidad encontrarán la explicación de este hecho instructivo: dejen sola a la verdad de Dios y se cuidará a sí misma, sin ayuda de reyes ni de príncipes, leyes o instituciones, fundaciones o privilegios. Basta que expongan la verdad pura de la revelación y se abrirá su propio camino. Por otro lado, atavíenla y adórnenla con su elocuente lenguaje, o protéjanla y guárdenla con su sabiduría y prudencia carnales, y la verdad entrará en cautiverio. Dejen a la iglesia sola, oh ustedes, reyes y príncipes, o persíganla si quieren, pues se reirá hasta el escarnio de la oposición de ustedes; pero no pretendan propagar sus doctrinas por medio del poder civil, pues esta es la peor maldición que podría sobrevenirle. Tómenla bajo su protección, y el simple contacto con sus reales manos transmitirá enfermedad a su interior. La así llamada “iglesia” ha decaído casi hasta la muerte cuando sus ministros, como Ofni y Finees, se han aliado con el poder temporal; pues Dios obrará por Sus propios instrumentos, y a Su manera. No aceptará estar endeudado con el poderío de la carne. Defenderá Su propia gloria por medio de Su propio poder misterioso. Él usa como instrumentos a Sus consagrados, vestidos de lino fino, que es la justicia de los santos, y no a los hombres manchados de sangre, guarnecidos con sus cotas de malla y sus petos de acero reluciente.
Podemos aprender otra lección del incidente que estamos considerando. Cuando los filisteos derrotaron a los israelitas en la batalla, capturando el cofre llamado arca, se jactaron y se gloriaron como si hubiesen derrotado a Dios mismo. Ellos evidentemente consideraban el estuche de oro como la parte más preciosa del botín, y lo colocaron como un trofeo en el templo principal de su dios Dagón, para mostrar que él era más poderoso que Jehová Dios, que fue incapaz, según ellos, de proteger a Su pueblo. Esto lesionó al instante el honor de Jehová, y como Él es un Dios celoso, eso auguraba el bien para Israel. El hecho de que Dios es un Dios celoso, a menudo tiene un lado terrible para nosotros, pues nos conduce a nuestro castigo cuando le agraviamos: esto, en verdad, llevó a la derrota a Israel. Pero tiene también un lado brillante para nosotros, pues Su celo se inflama en contra de Sus enemigos de manera más terrible que contra Sus amigos; y cuando Su nombre es blasfemado, y los honores que se deben a Él son atribuidos a un simple ídolo, o cuando se declara que Él ha sido derrotado por un falso dios, entonces Sus celos arden como brasas de enebro, y desnuda Su diestra para golpear a Sus adversarios, como lo hizo en esta ocasión.
Él considera conveniente castigar a Su pueblo que le ha ofendido, pero cuando Filistea dice, “Dagón ha derrotado a Jehová,” entonces el Señor no tolerará más que Filistea triunfe. La respuesta de Jehová para Sus enemigos fue que Dagón fue hecho pedazos ante Su arca, y los filisteos fueron heridos con tumores hasta que, en su desesperado dolor y horrenda desgracia, dejaron libre el arca, no pudiendo soportar por más tiempo su presencia en ninguna de sus ciudades. Así, desde entonces, los judíos acostumbraban a exasperar a los filisteos, recordándoles la enfermedad que tan penosamente les había atribulado; y hay un rasgo de esto en el Salmo que dice del Señor, “E hirió a sus enemigos por detrás; les dio perpetua afrenta.” Jamás nación jactanciosa alguna sufrió una más profunda deshonra a los ojos de sus vecinos, para quienes se volvieron el hazmerreír, y nunca imagen alguna sufrió peor desgracia que la que recayó sobre su dios Dagón.
Ahora, entonces, siempre que en cualquier momento la infidelidad o la superstición prevalezcan al punto de desalentar sus mentes, reciban consuelo de esto: que el honor de Dios está comprometido en todas estas situaciones. ¿Han blasfemado Su nombre? Entonces Él protegerá ese nombre. ¿Se han sobrepasado más que nunca en sus sucias expresiones contra Él? Entonces le provocarán, y Él desnudará Su santo brazo. ¡Yo ruego para que le provoquen así! Toda Su iglesia dirá “¡Amén!” a eso, así que Él se levantará y consumará las gloriosas obras de Su fuerza y de Su amor en medio de los hijos de los hombres, y confundirá a los adversarios demostrando que todavía está con Su pueblo, y que es el Dios todopoderoso como lo fue en los días de antaño.
Entonces, díganse ustedes: “nuestro Señor no siempre soportará este papismo idólatra, que está multiplicando a sus sacerdotes dentro de nuestra iglesia nacional. Su pueblo no puede soportarlo; mucho menos Él. No siempre tolerará estas teorías blasfemas, por las cuales hombres eruditos y presumidos, juntamente con escépticos vanagloriosos, buscan sacar a Dios del mundo. Ellos le provocarán. Él se moverá; se mostrará fuerte a favor de Su verdad, descorrerá las olas del pecado, y hará saber a las edades que Él es todavía el grandioso YO SOY, el Dios victorioso sobre todo, bendito para siempre.” Me parece que esas dos verdades yacen sobre la superficie de este pasaje.
Y ahora, aunque sería muy erróneo considerar la palabra de Dios como un simple conjunto de alegorías, y así negar que registra hechos (y esto, confío, nunca lo haremos) sin embargo, el apóstol Pablo nos ha mostrado que muchos de los eventos del Antiguo Testamento son una alegoría, y como estas cosas son evidentemente tipos, y deben considerarse como emblemas y modelos de cosas que ocurren todavía, usaremos este pasaje de una manera espiritual, convirtiéndolo en un canal de enseñanza práctica. Cuando el Dios vivo viene al alma, Dagón, el dios-ídolo del pecado y de la mundanalidad, debe caer. Ese es el pensamiento que enfatizaremos en este momento.
I. Entonces, para comenzar: LA LLEGADA DEL ARCA AL TEMPLO DE DAGÓN ES UN SÍMIL ADECUADO DE LA LLEGADA DE CRISTO AL ALMA.
De acuerdo a la mejor información disponible, Dagón era el dios-pez de Filistea, tal vez tomado de los sidonios y de los hombres de Tiro, cuya actividad principal radicaba en el mar, y que, por tanto, inventaron una deidad marina. La parte superior de Dagón era un hombre o una mujer, y la parte inferior del ídolo estaba tallada como un pez. Podemos tener una idea aproximada de él, partiendo de la idea común de la fabulosa criatura ficticia llamada sirena. Dagón era simplemente un ser con un cuerpo pisciforme o una sirena; sólo que, por supuesto, no se tenía la pretensión que viviera. Era una imagen tallada, como esas que los papistas adoran y llaman la Bendita Virgen, o San Pedro o san Remigio. El templo de Asdod era, tal vez, la catedral de Dagón, el santuario principal de su adoración; y allí se sentaba erguido sobre el elevado altar, rodeado de pompas.
El arca del pacto de Jehová de los ejércitos era una pequeña caja de madera, recubierta de oro. De ninguna manera era un objeto pesado o voluminoso, mas sin embargo era muy sagrado, pues tenía un carácter representativo, y simbolizaba el pacto de Dios: su captura fue ciertamente dolorosa para los israelitas piadosos, pues sintieron que la gloria de Israel había sido traspasada cuando el arca fue tomada. La urna sagrada fue cargada en triunfo por los filisteos, y llevada al templo donde permanecía Dagón. Con el ojo de su mente podrán imaginarse al dios-pez, alto en su trono, y el incienso ardiendo ante él y los sacerdotes reunidos a su alrededor, y los príncipes de Filistea, con sus pendones triunfantes, inclinados ante su altar. Oímos los gritos de los príncipes filisteos cuando llevan el cofre de oro con sus varas de oro, y lo colocan al pie de Dagón, y cantan sus himnos victoriosos. Óyelos tocando sus trompetas y cantando sus himnos blasfemos: “¡Gloria a ti, oh Dagón! ¡Tú has triunfado en este día, oh poderoso dios de la tierra y del mar! ¡Glorioso dios-pez, tú has vencido a quienes vencieron a los cananeos; y aunque su Dios despojó de su vida a los egipcios de antes, tú los has matado por millares. Gloria sea a ti, poderoso dios!” Así enaltecerían a su deidad, derramando su desprecio sobre el arca capturada que pusieron junto a la imagen.
Luego, cuando el servicio terminó, y ya habían adorado a Dagón hasta saciar sus corazones, cerraron el templo, y hubo oscuridad en el lugar santo, o lugar impío: ¿cómo habremos de llamarle? El arca no permaneció allí por mucho tiempo, con Dagón en aparente supremacía, pero la simple entrada del arca en el templo del ídolo fue un cuadro adecuado de la introducción de la gracia de Dios en el corazón humano. Los filisteos introdujeron el arca del Señor, pero únicamente un acto del poder divino puede traer la gracia de Dios al alma. Por diversos medios, la verdad que es en Jesús es leída, es oída, es traída a la memoria, es vista impresa en las vidas de los hombres, y así entra en el templo del hombre interior. Cuando entra por primera vez en el corazón, encuentra al pecado entronizado allí; y el Príncipe de las Tinieblas reina supremo. La primera gracia que entra en el alma la encuentra en la oscuridad y en la muerte, bajo el dominio del pecado.
Hermanos, nosotros no tenemos que liberarnos del pecado y de la muerte y de la oscuridad, para entonces obtener la gracia; sino que, cuando aún estamos muertos, la gracia nos visita; cuando somos todavía esclavos, el libertador llega; en nuestra media noche más oscura, se levanta el sol de justicia. Mientras el Dagón del pecado se sienta firmemente sobre su trono, como si no pudiese ser perturbado, y su hórrida figura está sola y es vista señoreando sobre todos los pensamientos y las imaginaciones del corazón, en ese momento es que “Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados,” envía Su gracia poderosa para que more en nosotros. Cuando esa gracia entra en el alma, lo hace sin ser vista, y el pecado inicialmente sabe lo mismo acerca de la gracia entrante, que lo que Dagón sabía acerca del arca. La gracia, la luz, la verdad, el amor de Dios entran en el alma, y el hombre no sabe todavía lo que el Señor ha hecho por él. Está únicamente consciente de alguna impresión, de una cierta necesidad de reflexión que no había conocido antes, de un estado de ánimo en calma, de un deseo de considerar las cosas eternas; y eso es todo lo que percibe de la obra del Señor en él. Su Dagón parece estar allí en su acostumbrada majestad suprema, excepto que algo extraño está también en la mente, pero el hombre no sabe qué es. Es el principio del fin: de un fin bendito y glorioso.
Tenemos ahora a Dagón y al arca en el mismo templo, al pecado y la gracia en el mismo corazón, pero este estado de cosas no puede durar largo tiempo. Nadie puede servir a dos señores, y si pudiera, ninguno de los dos señores estaría de acuerdo en ser servido de esa manera. Los dos grandes principios del pecado y la gracia no habitarán en paz entre ellos, pues son tan opuestos como el fuego y el agua. Habrá un conflicto y una victoria, y sabemos quién vencerá, pues como siempre, cuando la gracia de Dios entra en el alma, el pecado recibe el aviso de marcharse.
Esa noche, cuando los filisteos habían terminado con sus ceremonias exultantes, pensaron que habían dejado a Dagón revestido de gloria, reinando y triunfando sobre el arca del Señor. Escasamente habrían cerrado las puertas y salido, antes de que Dagón cayera postrado en tierra delante del arca. Cayó postrado. No se inclinó, sino que cayó, y no cayó de costado, sino que se le hizo hacer reverencia delante del arca, pues quedó postrado; y no fue una caída a medias simplemente, sino que cayó postrado en tierra delante del arca: ¡un cambio de posiciones muy significativo para sus adoradores! El arca fue colocada al pie de la imagen de Dagón, y ahora Dagón está ante el arca como si se postrara en adoración ante el grandioso y poderoso Dios. De igual manera, la gracia no tarda mucho en echar fuera al pecado. ¡La gracia pone las cosas al revés! El santo y seña es: “echar abajo, echar abajo, echar abajo.” El Quebrantador ha subido, y las imágenes inventadas por el hombre deben ser hechas añicos.
Muy probablemente su Dagón tenga la forma de la justicia propia. La llamaré Dagón pues viene siendo lo mismo: uno de los peores ídolos en el mundo entero es el ídolo del ego. El hombre que tiene justicia propia se jacta diciendo que es tan bueno como los demás, si es que no es mejor, aunque no sea cristiano. Que él sepa, nunca ha hecho nada verdaderamente malo, y siente que en él hay mucho que es muy bueno y hasta excelente, y por tanto espera que las cosas le salgan bien al final. Tiene un hermoso mascarón de proa por su dios, y aunque su carácter pueda tener una cola “resbalosa,” él mantiene eso fuera de la vista en tanto que sea posible, y la encubre con excusas. El dios de su confianza en sí mismo es una cosa muy hermosa, tomada en su conjunto; es hermosa como una sirena, y él está fascinado con su belleza. Se inclina ante su ídolo y canta delante de él ese viejo cántico de los filisteos (quiero decir de los fariseos) que comienza, “¡Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres!” Cuando la gracia entra en el alma, el dominio del autocontrol llega a un fin, y al suelo va el dios-pez postrado delante del arca del Señor, y el hombre descubre que no tiene esa justicia en la que confiaba. Comienza a deplorar sus pecados y a lamentar sus deficiencias. Le ha sobrevenido un perfecto cambio de sentir. Ahora se desprecia a sí mismo tanto como antes se admiraba a sí mismo; y ahora, en vez de tomar el asiento más alto en la sinagoga, está anuente a ser portero en la casa del Señor. “¡Ah,” dice, “cuán gran pecador soy! ¡Cuán vil soy a los ojos de Dios!” ¿No pueden ver cómo este valeroso Dagón está postrado en tierra delante del arca?
Tal vez el hombre no poseyó nunca mucho de esta justicia propia llena de vanagloria, pero sirvió al Dagón del amado pecado que obsesiona. El hombre era un borracho, y Baco imperaba en él: pero tan pronto como la gracia de Dios fue traída al alma, acabó con el dios-bebida. El horrible Dagón de la borrachera es destronado por la gracia. El hombre no puede soportar cuando recuerda cómo se deshonró a sí mismo para ser un apasionado del desenfreno, y del sexo, y del exceso, y de la borrachera, y de pecados abominables semejantes, que llevan a la humanidad por debajo del nivel de las bestias. Aquél que es verdaderamente un penitente, odia el simple nombre de estos pecados inmundos.
Si un hombre ha sido culpable de usar un lenguaje sucio y juramentos blasfemos, la gracia de Dios generalmente lo cura de inmediato. He oído de hombres que habían vivido en la práctica de jurar durante muchos años, que han dicho que, desde el momento de su conversión, nunca tuvieron la tentación de hacerlo de nuevo; ese negro pecado salió por completo de ellos de inmediato. A algunos otros pecados les toma tiempo morir, pero el lenguaje blasfemo generalmente entrega el alma sin pelear. John Bunyan dice que una piedra del ariete mató al señor Profano fracturando su cráneo, de tal forma que pronto murió en el sitio de Almahumana; sería bueno que más pecados engañosos murieran de esa manera. Las ofensas externas más indecorosas, como Dagón, son abatidas pronto delante del arca.
Pecados de cualquier índole son abatidos delante de la gracia triunfante. Sí, y el hombre que recibe la gracia de Dios, siente que el amor de cualquier pecado y de todo pecado es arrojado fuera del lugar que ocupaba en su corazón. Ahora desea ser liberado de él por completo, y clama ansiosamente: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?” Ya no buscará ni vivirá en el pecado, como lo hacía antes, y al igual que Pablo, no seguirá siendo un perseguidor del Señor, pues Jesús se le ha aparecido en el camino. ¡Qué caída, estilo Dagón, experimentó el orgullo del apóstol a las puertas de Damasco! Ese tipo de caídas se da en el corazón de cada individuo en quien la gracia de Dios llega con poder.
Ahora podemos avanzar con el paralelismo. Esta caída de Dagón comenzó a ser percibida muy pronto, pues “Cuando al siguiente día los de Asdod se levantaron de mañana, he aquí Dagón postrado en tierra.” Después de la entrada de la gracia, muy pronto se presenta esta señal, y no pasa mucho tiempo sin que sea vista y conocida. Que nadie conciba que hay gracia en su alma, si Dagón está sentado todavía en el trono. Esta es una de las primeras señales de la entrada de la vida de Dios en el alma: que el pecado se derrumba de su elevado sitio, y ya no es tenido por más tiempo en honor.
Al mismo tiempo, observen que Dagón no estaba quebrado. Había caído postrado, pero eso fue todo; de tal manera que al día siguiente, sus insensatos adoradores lo volvieron a su lugar. Algunas veces, a la primera entrada de la gracia hay una caída del pecado, pero nada parecido a una quebradura o destrucción del pecado en el alma, como las habrá después. Cuando la vida divina ha entrado, el pecado es destronado, y ya no se sienta más allí arriba, en el lugar que le corresponde a Dios; sin embargo, a pesar de ello, hay un tremendo poder que permanece en la naturaleza corrupta, una tendencia mortal a pecar, una poderosa ley en los miembros que sujeta al alma a la cautividad. Pero aun así, el ídolo es abatido, aunque no sea quebrado: no puede reinar, aunque puede permanecer para hostigarnos.
Ahora, ¿qué ocurrió en la noche mencionada en el texto? Dagón cayó delante del arca cuando todo estaba quieto y apacible en el templo. Mientras los adoradores se encontraban allí, durante el día, había ruido y gritos, y el falso de dios estaba en lo alto; entonces era muy difícil discernir que había un poder misterioso relacionado con el arca. Fue en la quietud de la noche que esta obra fue realizada, y así a menudo, al escuchar la palabra, la gracia es introducida en el corazón, pero ustedes no sabrían que se ha obrado algún cambio, pues es únicamente cuando el hombre se ha alejado del negocio del mundo (cuando se aísla y comienza a considerar) que un poder divinamente misterioso es manifestado por la gracia interior, para hundir al pecado, y abatir el poder del mal.
¡Quiera Dios que nuestros lectores aprovechen más oportunidades para considerar con quietud la palabra de Dios! ¡Cuánta mayor bendición se obtendría a menudo de los sermones y de los libros, si hubiese más meditación! Ustedes reciben las uvas, pero no las pisan en el lagar. Hacen un mayor esfuerzo en recoger las gavillas del sermón, del que luego invierten en desgranarlas. El poder que hirió a Dagón se manifestó en la quietud de la noche; y cuando la gracia de Dios ha entrado en sus almas, es probable que el abatimiento del pecado sea efectivamente consumado en tiempos de quietud de pensamiento y búsqueda de corazón, más que en cualquier otro período. El pensamiento es el canal de inmensa bendición para el alma. Cierren las puertas del templo y dejen que todo esté en calma, y entonces el Espíritu Santo obrará maravillas en el alma.
II. Ahora, en segundo lugar, QUE VOLVIERAN A DAGÓN A SU LUGAR LA SEGUNDA VEZ, Y SU SEGUNDA CAÍDA, REPRESENTAN MUY BIEN LA BATALLA QUE TIENE LUGAR EN EL ALMA, ENTRE EL PECADO Y LA GRACIA.
Cuán insensatos eran estos filisteos al seguir adorando a un dios que, cuando tropezaba y caía al suelo, no se podía levantar otra vez. Adorar a un dios que cayó postrado en tierra era ya suficientemente malo, pero adorar a un dios que no pudo levantarse cuando cayó, sino que necesitó de manos humanas que lo volvieran a su lugar, era ciertamente una vil fatuidad: pero levantaron a su valiosa deidad, y la volvieron a su lugar, y sin duda cantaron una especial “misa mayor” en su honor, y luego siguieron su camino, cada quien a su hogar, sin soñar siquiera que su hermoso dios-pez necesitaría de su ayuda otra vez y muy pronto.
De la misma manera Satán y la carne vienen a nuestras almas y tratan de volver al caído Dagón a su lugar, con algún grado de éxito. Sucede a menudo que en jóvenes convertidos llega un período en que, daría la impresión que han apostatado completamente y han regresado a su forma de vida anterior. Parecería como si la obra de Dios no fuera real en sus almas, y la gracia no fuera triunfante. ¿Se sorprenden de ello? Yo ya no me sorprendo. El Evangelio es predicado, y el hombre lo acepta, y hay un maravilloso cambio en él; pero cuando va con sus antiguos compañeros, aunque tenga la determinación de no caer en sus pecados anteriores, lo tientan muy severamente. ¡Es asediado de mil maneras! Algunos de nuestros jóvenes, si nos contaran su historia, perturbarían los sentimientos de ustedes al referir la forma en que todo tipo de burlas e insinuaciones y vituperios son arrojados contra ellos, y eso por personas influyentes: sus padres, sus hermanos y hermanas mayores, y quienes supervisan su trabajo; son acosados en el frente y en la retaguardia, de tal manera que si no transgreden de una manera, es muy probable que el diablo astutamente los haga tropezar de otra.
He conocido a un hombre que fue tentado para unirse a malas compañías, rehusando hacerlo una y otra vez. Sus tentadores se reían de él, y lo soportó estoicamente, pero al fin perdió su compostura; y tan pronto como sus enemigos vieron su pasión hirviendo, clamaron: “¡Ah, allí está! ¡Te agarramos!” En un momento como ese, el pobre hombre estaría inclinado a gritar: “Ay, no puedo ser un creyente, pues de lo contrario no habría hecho esto.” Ahora, todo eso es un violento intento de Satán y de la carne para volver a Dagón a su lugar. Ellos saben que el Señor lo ha derribado y no pueden soportarlo, y anhelan restablecer en el trono al dios-pez. Algunas veces vuelven a Dagón a su lugar y causan gran aflicción en el alma.
He conocido a una pobre oveja perdida que fue encontrada y vuelta al redil; pero se extravió miserablemente por un tiempo, y el diablo pensó que, en verdad, había recuperado esa oveja, y quería hacerla pedazos, pero estaba engañado, después de todo. Dagón fue vuelto a su lugar únicamente por un tiempo, y fue derribado de nuevo; y así sucede siempre que la gracia entra en el corazón. Los extraviados han regresado, llorando y suspirando, reconociendo que han deshonrado su profesión de fe: y ¿cuál ha sido el resultado a la larga? Bueno, que han tenido más humildad, más suavidad de corazón, más amor a Cristo, más gratitud, de lo que hayan tenido antes; y me ha alegrado (no me ha alegrado que se extraviaran, pero me ha alegrado) que la gracia de Dios, cuando los ha traído de regreso más plenamente, les ha dado una conversión más profunda, y una obra de gracia más duradera y sustancial, de tal manera que después, han continuado, por la gracia de Dios, como útiles y honorables cristianos hasta el fin.
Se da el caso muy a menudo, y hablo ahora a cualquier joven converso que diga en su corazón: “Oh, señor, yo ciertamente amo al Señor, pero he sido un gran rebelde. Yo verdaderamente confío en Jesús. Deseo ser cristiano, pero he sido derrotado por los enemigos, y me temo que no debo unirme a una iglesia cristiana, porque si no puedo resistir la tentación por seis semanas, ¿cómo podré esperar permanecer firme durante toda mi vida? Soy una criatura tan débil y tan pobre, tan inclinada al extravío, ¿qué será de mí?” Querido amigo, me duele pensar que hayas sido tan insensato, pero no dudo del poder del Espíritu Santo de Dios para ayudarte, y hacer trizas al enemigo, que aparentemente ha retomado su poder en ti.
Ahora, observen que aunque volvieron a Dagón a su lugar, fue derribado de nuevo y sufrió una peor caída. No dudo que les tomó un buen tirón y un buen jadeo para alzar el desagradable bulto de mármol y ponerlo otra vez en su lugar. Muchos fuertes músculos estaban cansados, y había miembros torcidos, por haber levantado al enorme dios, y haberlo colocado en su pedestal; pero no hubo ningún problema para que el Señor derribara la fea piedra. No se necesitó ninguna cuerda ni ningún esfuerzo de estirar o torcer músculos, “Se postró Bel, se abatió Nebo” cuando Jehová se yergue. Sólo cierren las puertas del templo, y dejen que el arca y Dagón diriman sus asuntos, y Dagón se llevará la peor parte. Únicamente fíjense en esto: Dagón no había ganado mucho al ser restablecido, pues esta vez, al caer al suelo, he aquí que había caído postrado en tierra delante del arca de Jehová, “y la cabeza de Dagón y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral.” La cabeza del ídolo estaba cortada, y así el poder reinante del pecado es quebrantado y destruido por completo, y su belleza y su astucia y su gloria son reducidos a átomos. Este es el resultado de la gracia de Dios, y además su resultado seguro, si viene una vez al alma, independientemente de cuánto dure el conflicto, y de cuán desesperados sean los esfuerzos de Satán para recuperar su imperio.
Oh, creyente, el pecado puede hostigarte, pero no se volverá tu tirano. “El pecado no se enseñoreará de vosotros,” dice el Espíritu Santo, “pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Si el poder del mal es colocado en alto por un tiempo, es únicamente para que caiga con mayor fuerza, y su cabeza sea cortada.
Luego, también, las manos de Dagón estaban cortadas, y de esa misma manera, el poder activo, el poder operante del pecado, es quitado. Las dos palmas de las manos del ídolo estaban cortadas sobre el umbral, de tal forma que se quedó sin manos. Ni el pecado de la diestra ni el pecado de la siniestra permanecerán en el creyente, cuando la gracia santificante de Dios derrumbe a Dagón. El secreto poder reinante es quebrantado, y de igual manera lo es el poder operante. El cristiano es guardado de estirar su mano a la iniquidad. Es crucificado con Cristo, y así ambas manos son clavadas a la cruz y atadas de esa manera no pueden hacer esas obras de maldad a las que las concupiscencias de la carne le impulsan.
Esto ocurrió, también, si lo observan, muy rápidamente; pues se nos informa una segunda vez que, cuando los filisteos se volvieron a levantar de mañana el siguiente día, he aquí, Dagón había caído postrado. No le toma mucho tiempo a la gracia, una vez que está en el alma, para derrumbar al poder reinante y a la energía activa del pecado, cuando por un tiempo éstos parecían haber llevado la ventaja. Hermanos y hermanas, espero que sepan esto. Espero que el Espíritu de Dios que está en ustedes, y el amor de Cristo que reina en ustedes, hayan destruido el poder que el pecado tuvo una vez en sus almas. Si no es así, entonces pregúntense si el Espíritu de Dios está en ustedes del todo. No es posible que el arca esté en el templo y que Dagón permanezca intacto allí. El mal no permanecerá inconmovible y sin rival sobre el trono hasta la mañana siguiente. No es posible que tú, querido amigo, puedas vivir y deleitarte en el pecado, y sin embargo seas un hijo de Dios. Si tu corazón está puesto en la iniquidad, donde está tu corazón allí está tu tesoro, y si el pecado es tu tesoro, no eres heredero del cielo. Lo que gobierna tu corazón es tu señor y tu dios; y serás juzgado por lo que ama tu corazón, y si amas el mal, serás condenado. Podemos pecar, ¡ah, quiera Dios que no lo hiciéramos! Pero no está en el creyente amar al pecado. Hay un antagonismo mortal entre la gracia y el pecado; y donde llega la vida de la gracia, la vida perversa debe caer. No puede haber una alianza entre Dagón y el arca, entre Dios y el mundo, entre Cristo y el pecado.
III. Y ahora, en tercer lugar, el paralelo es válido aún en un punto adicional, es decir, que AUNQUE EL DIOS-PEZ FUE DE ESTA MANERA MUTILADO Y QUEBRADO, EL TRONCO LE FUE DEJADO.
El original hebreo es, “Sólo Dagón le fue dejado,” o “únicamente el pez:” sólo la parte pisciforme permaneció. La cabeza y las porciones superiores fueron quebradas y separadas, y permaneció únicamente la cola de pez de Dagón, y eso fue todo; pero esa parte no se quebró. Ahora, este es el asunto que nos trae tanto infortunio: que le quedó el tronco. Yo desearía que no fuera así. He oído que algunas personas dicen que en ellos no permanece ningún pecado. Bien, querido hermano, ¡que el Señor te convierta! No diré nada más aparte de eso, pues si hubiese en ti suficiente luz para que percibieras tus tinieblas, sería diferente la forma en que hablarías. Todo hijo de Dios que sabe algo acerca de sí mismo y de la experiencia de un creyente real, sabe que hay pecado que mora en él, y eso en un grado tan temible, que hace que su alma misma clame en agonía, “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” No podría llegar al extremo de cantar, con Ralph Erskine, como una descripción de mí mismo, los versos escritos por él en sus “Sonetos del Creyente:”
“Al bien y al mal, la misma propensión,
Y a la vez un diablo y un santo.”
Mas sin embargo, tomado con un puñado de sal, hay mucho de verdad en esa expresión incauta. Está la vieja corrupción dentro de nosotros, y no tiene sentido que la neguemos, pues negarlo nos hará bajar la guardia, hará que muchos de los rompecabezas de la vida se queden sin respuesta, y a menudo nos acarreará gran confusión de alma. La otra ley está en nosotros, así como la ley de la gracia. ¿Puedes acercarte a Dios, hermano mío, y no ver que Él puede justamente acusarte de insensatez? ¿Puedes estar en Su presencia, como lo hizo Job, y contemplar Su gloria, y no decir: “Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza.”? ¿Acaso puedes tener tratos con la perfección, sin percibir tu falta? ¿Acaso puedes acercarte al atrio más céntrico del templo, y estar bajo esa excesiva luz de comunión que es la porción de los elegidos de Dios, y no ver en ti manchas y arrugas, sí, miles de ellas, tantas, que te inducen a cubrirte el rostro avergonzado, y adorar la gracia sorprendente que a pesar de eso te ama? ¿Acaso no puedes ver lo suficiente en tu vida diaria para condenarte, y arrojarte en el infierno, si no fuera porque Dios todavía te ve en Cristo, y no te imputa tu iniquidad, sino que te acepta en el Amado? ¡Oh, así es, así es, ciertamente!
El tronco de Dagón permanece todavía; y como permanece, queridos amigos, es algo que debe vigilarse, pues aunque ese tronco de piedra de Dagón no volvería a tomar su forma en el templo filisteo, ellos harían una nueva imagen, y la exaltarían de nuevo, y se inclinarían ante ella como antes. Ay, el tronco del pecado que está en nosotros no es una losa de piedra, sino que está lleno de vitalidad, como el árbol cortado, del que Job dijo: “Al percibir el agua reverdecerá.” Si abandonaras a sí mismo al pecado que mora en ti, y dejaras que entre la tentación, verías algo que dejaría ciegos de llanto a tus ojos. Es algo bueno que te veas al espejo, pero tu rostro no es tu ego; ningún espejo puede mostrarte tu ego. Hay una cierta tentación que tiene una afinidad con el mal que mora dentro de ti, y si Satán trae esa tentación cerca de ti, te verás a ti mismo, para tu horror y vergüenza. Entonces mirará hacia fuera de la ventana de tu cara un hombre al que no viste cuando te miraste en el espejo, pues sólo viste la casa en la que vivías. Tan feo es ese hombre que hace que la propia casa en que vive se mire horrible. Cuando el hombre airado se levanta, y se vuelve visible al ojo desnudo, ¡cómo deforma el rostro! Cuando el viejo Adán obstinado se pone junto a la ventana, ¡qué rostro tan repugnante muestra! Cuando ese espíritu envidioso se levanta, ¡qué mirada tan malvada hay en sus ojos! Cuando el espíritu incrédulo atisba a través de la celosía, ¡qué cara tan miserable enseña, comparada con el rostro de la fe y de la confianza infantil en Dios! No hay nadie en este mundo, amado hermano, a quien debas temer más que a ti mismo.
Agustín solía orar, “Señor, líbrame de ese hombre malvado, líbrame de mí mismo.” Es también una oración muy apropiada para una mujer: “Señor, sálvame de mí misma.” Si eres salvado de ti mismo, serás salvado del diablo; pues, ¿qué puede hacer el diablo a menos que el ego junte sus manos con él, en una impía alianza? ¡Oh, pero cuánta vigilancia requerirá! ¡Aquí hay ciertamente espacio para la fe! La fe no rehuye el conflicto, ni nos infla con la noción que la lucha ha terminado; al contrario, se viste de toda la armadura de Dios, porque ve que la batalla todavía es encarnizada. La fe es necesaria como el escudo que protege de los dardos encendidos, y la espada con la que podemos matar al enemigo. Esta es la esfera en la que la fe debe operar; no habla de una guerra terminada, sino que continúa la campaña de toda la vida hasta lograr la victoria final. La fe no dice: “he terminado con el conflicto”: ella sabe que no: la fe dice, “estoy en medio del conflicto, luchando en contra de mil enemigos, y esperando la victoria por medio de Jesucristo, mi Señor.” Oh, hermanos y hermanas, sean fuertes en la fe por el poder del Espíritu Santo, pues lo necesitan, ya que el tronco de Dagón permanece todavía. La concupiscencia de la carne mora todavía en el regenerado.
Consideren este asunto de nuevo. Ese tronco de Dagón que permaneció era una cosa vil: era una pieza de un ídolo, un fragmento de una imagen monstruosa que había sido adorada en lugar de Dios. Ahora, el pecado que mora en ustedes no debe ser considerado nunca por ustedes de ninguna otra manera que una cosa horrible, aborrecible y detestable. Que después del amor que tú y yo hemos conocido, haya todavía poder en nosotros para ser malagradecidos, debería horrorizarnos; después de la prueba de Su verdad que Dios nos ha mostrado, después de tal fidelidad y tan abundantes evidencias de fidelidad, que seamos todavía capaces de incredulidad, debería ser motivo de aflicción para nosotros. Oh, yo desearía no poder pecar otra vez a través del tiempo ni de la eternidad. Oh, que cada partícula de la yesca de la depravación en la que el diablo pudiera dejar caer una chispa, desapareciera de mi naturaleza. Es una misericordia que las chispas sean apagadas, pero es lástima que todavía se quede la mecha; y hay abundancia de esta yesca en nosotros. ¿Yesca? Ay, pólvora, tan rápida es para prenderse en el fuego que Satán está listo a provocar. Cargamos en nuestro corazón una bomba, y mejor sería que nos mantuviéramos lejos de las candelas del diablo para evitar una explosión del pecado flagrante. Estas candelas son lo suficientemente comunes en la forma de algún amigo plausible pero escéptico, o en la forma de diversiones que son cuestionables. Manténganse alejados de los cerillos de Lucifer. Tienen suficiente maldad en su corazón sin necesidad que vayan donde conseguirán más. Si alguien aquí piensa que es tan bondadoso y bueno que puede entrar sin problemas en tentación, estoy seguro que está laborando bajo un grandísimo error. Yo le diría, hermano, hay suficiente demonio en ti para que le envíes tarjetas de invitación a siete más. Acude a Aquél que arroja demonios. Acude a la compañía donde los poderes del mal son encadenados y atados; pero no vayas donde otros diablos tan malvados como él, llamarán al demonio que ahora te asedia y le motivarán para que obre maldad. El tronco de Dagón permanece. Sé cuidadoso, vigilante, lleno de oración, y detesta al pecado con toda tu alma.
IV. Pero ahora, finalmente, aquí encontramos la misericordia, porque AUNQUE EL TRONCO DE DAGÓN NO FUE SACADO DEL TEMPLO FILISTEO, PODEMOS IR MÁS ALLÁ DE LA HISTORIA Y REGOCIJARNOS PORQUE VA A SER SACADO DE NUESTROS CORAZONES. Viene el día, hermano, hermana, en el que no habrá más inclinación en ustedes a pecar de la que hay en un ángel. Viene el día en que su naturaleza estará tan firme en la verdad y la justicia y la santidad que todos los diablos del infierno no serán capaces de hacerlos pensar un pensamiento pecaminoso. “Oh,” dirá alguien, “yo quisiera que ese tiempo venga pronto.” Vendrá, hermano. El Señor te mantendrá todavía peleando y haciendo la guerra; pero vendrá el día cuando un mensajero esperará a tu puerta, y dirá: “el cántaro está quebrado junto a la fuente, y la rueda está rota sobre el pozo; tu carne debe volver a la tierra, y tu espíritu a Dios que lo dio,” y entonces tu espíritu abrirá sus ojos con agradable sorpresa y se encontrará liberado del cuerpo, y al mismo tiempo liberado de todo pecado. Vendrá muy pronto el sonido de la trompeta de la resurrección, y el cuerpo se levantará; y una de las principales características del cuerpo resucitado será que al tiempo de levantarse quedará libre de la servidumbre de la corrupción, y no tendrá ninguna tendencia a llevarnos al pecado. Cuando nuestro espíritu perfeccionado entre en nuestro cuerpo perfecto, entonces nuestra humanidad completa, cuerpo, alma y espíritu no mostrará ninguna suciedad, ni mancha, ni mácula. Todo su pecado pasado habrá sido lavado, es más, es lavado, en la sangre del Cordero, y todas sus propensiones, tendencias e inclinaciones a pecar se habrán ido para siempre, y las simples posibilidades de pecar serán quitadas eternamente.
“Esas regiones de bienaventuranza no conocen una nube,
Por siempre son hermosas y brillantes;
Pues el pecado, fuente de infortunio mortal,
No puede entrar allí jamás.”
John Bunyan representa a Misericordia como riendo en su sueño. Ella tuvo un sueño, dijo; y se reía por causa de los grandes favores que habrían de ser todavía dispensados sobre ella. Bien, si algunos de ustedes soñaran esta noche que la cosa grandiosa de la que he hablado, les sucederá a ustedes, de tal forma que estarían completamente libres de toda tendencia a pecar, ¿no estarían también ustedes como esos que sueñan y se ríen de puro gozo? Piénsenlo: no más motivo de vigilancia, no más necesidad de llorar a causa del pecado diario, antes que se duerman por la noche; no más pecado que confesar, ningún demonio que los tiente, ningún afán mundano, ninguna concupiscencia, ninguna envidia, ninguna depresión de espíritu, ninguna incredulidad, nada semejante a eso. ¿Acaso no será esto una gran parte del gozo del cielo? Bien, yo estoy listo para gritar de gozo al pensar que esto me sucederá a mí, sin importar cuán indigno soy. “Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.” Así será, hermano, tanto para ti como para mí. Tan cierto como que hemos confiado en Cristo, Él perfeccionará todo lo que nos concierne.
“El santo más débil ganará el día,
Aunque la muerte y el infierno obstruyan el camino.”
El Señor ha tomado a Su cargo nuestra perfecta santificación, y Él la consumará. Él ha derribado al viejo Dagón, y ha quebrado su cabeza y sus manos, y lo hará pedazos antes de que pase mucho tiempo. Sí, Él se llevará el arca del Señor lejos, donde Dagón no entre en contacto con ella nunca más. Él te llevará (la parte de ti que tiene la gracia, tu verdadero y mejor yo) lejos, a la gloria, para que mores con Él por la eternidad. Piensa en esto y canta. Sí, hermano, canta con todo poder, pues todo esto puede ocurrir en el término de una semana. ¿Una semana? Puede suceder en un día. Puede suceder antes de que llegues a casa hoy por la noche. Estamos tan cerca del cielo, que si no fuésemos tan sordos, y nuestros oídos tan pesados, podríamos oír de inmediato a los ángeles cantando sus interminables aleluyas. Algunos de los santos de Dios (algunos de aquí, tal vez) casi tienen su pie puesto en el umbral de la ciudad eterna, y no lo saben. Están más cerca del arpa y de las palmas, de lo que piensan. No se angustiarían acerca de qué harán el año entrante, ni se preocuparían acerca de la siguiente estación del año, si supieran que estarán entre las realezas del cielo para entonces. Ni siquiera se preocuparían del mañana si supieran cuán pronto habrá terminado todo, y cuán pronto comenzará el gozo eterno.
Que Dios los bendiga, queridos amigos. Que la gracia del Señor reine sobre todos en el poder del Espíritu Santo; y que Jesucristo venga a aquellos pecadores en quienes triunfa el pecado, y que entre Su gracia, y entonces sus pecados amados serán derribados. Al único Dios vivo y verdadero sea la gloria por siempre jamás. Amén.
Porción de la Escritura leída antes del sermón: Romanos 7: 18-25 y Romanos 8: 1-14.

¿Es el Espíritu Santo una fuerza impersonal?
¿Es el Espíritu Santo una fuerza impersonal?
Necesito ayuda para contestar estas preguntas
Por Pablo Santomauro
Estimados caballeros:
Alguien que no cree en la Trinidad ni que el Espíritu Santo es una persona ha publicado este desafío en forma de siete preguntas:
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7 PREGUNTAS PUNTUALES SOBRE EL ESPÍRITU SANTO
1.- ¿Por qué no aparece el Espíritu Santo entronizado con el Hijo y el Padre en el cielo?
2.- ¿Por qué el Espíritu Santo no tiene un nombre propio?
3.- ¿Por qué al Espiritu Santo nunca se le llama DIOS de manera directa?
4.- ¿Por qué el Espíritu Santo está siempre en género neutro si es una persona?
5.- ¿Por qué Jesús nunca dijo que el Padre, él, y el Espíritu Santo son uno?
6.- ¿Por qué Jesús nunca dijo que quien lo ha visto a él ha visto al Padre y al Espíritu Santo?
7.- ¿Por qué el Espíritu Santo no está incluido en los saludos INTRODUCTORIOS apostólicos, especialmente en los de Pablo?
¡Si me responden con precisión me vuelvo “Trinoterco” sin perder tiempo!
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Por favor, necesito ayuda para contestar estas preguntas.
Respuesta
Estimado caballero:
El desafío proviene de la página del apologista sectario Mario Olcese. Reconocí el estilo por el uso de la palabra “Trinoterco” sobre el final. Este es un término peyorativo que Olcese usa para llamar a los creyentes en la doctrina de la Trinidad. Como exponente de la herejía sociniana, Olcese sostiene que el Espíritu Santo no es una persona sino una fuerza o poder operacional, y por ello lanza este reto como parte de su yihad intelectual contra la doctrina de la Trinidad, pensando ingenuamente que sus planteos son incontestables. Veamos ahora sus preguntas una por una:
1.- ¿Por qué no aparece el Espíritu Santo entronizado con el Hijo y el Padre en el cielo?
Aparentemente para Olcese, el hecho de que la Biblia no describa al Espíritu Santo en un trono en el cielo elimina la posibilidad de que éste sea Deidad (y consecuentemente una persona de la Trinidad). Esta pregunta pueril no solamente evita considerar todo el peso de la evidencia bíblica por la Deidad y personalidad del Espíritu, sino que además no tiene efectividad porque es simplemente un argumento basado en el silencio.
2.- ¿Por qué el Espíritu Santo no tiene un nombre propio?
Es cierto que la Escritura no registra un nombre propio para el Espíritu Santo. ¿Significa esto que éste no es una persona? Si el argumento fuera válido podríamos deducir que un bebé recién nacido no sería una persona hasta que los padres lo anotan en el Registro Cívico. Además, la Biblia no contiene los nombres propios de la mayoría de los demonios que menciona (cuya naturaleza espiritual es expresada por la palabra pneuma). Sin embargo, ni siquiera los antitrinitarios se animan a decir que estos demonios no tienen atributos de personalidad. Como vemos, el argumento detrás de la pregunta es inválido.
3.- ¿Por qué al Espiritu Santo nunca se le llama DIOS de manera directa?
La treta aquí está en lo que el autor de la pregunta entiende por directa. Consideremos el pasaje de Hechos 5:3-4:
“Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios“.
Yo pienso que aquí el Espíritu Santo es llamado Dios en forma bastante directa. Sólo un necio no lo ve.
4.- ¿Por qué el Espíritu Santo está siempre en género neutro si es una persona?
Consideremos los siguientes pasajes:
“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual [quien] procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”. (Juan 15:26)
“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré”. (Juan 16:7)
Los pronombres personales “quién” y “él” se usan en referencia al Espíritu. Esto es claro. Por otra parte, observando el segundo verso, Juan 16:7, vemos que no tiene sentido que Jesús diga que él se va y a cambio les enviará un fuerza operacional. No vemos allí la conveniencia de cambiar a un Jesús personal por algo impersonal.
¿Qué tan válido es el argumento escondido en la pregunta (el Espíritu siempre en género neutro)? Veamos los siguientes datos:
1. Las palabras traducidas en la Biblia Reina-Valera como “criatura”, “niño” y “niña”, son del género neutro en el griego, exactamente igual que el Espíritu Santo es neutro.
2. La palabra “espíritu” (pneuma) referente a ángeles es de género neutro.
3. Para “demonios” también se usa pneuma (neutro).
4. El nombre “espíritu” en Génesis 1:2 está en el femenino: “y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”.
5. El pronombre masculino “el” (ekeinos) es aplicado al Espíritu Santo en todo el Nuevo Testamento a pesar de que “Espíritu” (pneuma) es neutro. Así vemos que Dios se asegura de que entendamos que el Espíritu Santo es una persona.
6. La palabra “espíritu” está en el género neutro en referencia a Dios Padre (Jn. 4:24) y a Jesús (1 Co. 15:45). ¿Significa esto que el Padre y el Hijo no son personas?
De esta forma vemos que el argumento de Olcese se desinfla estrepitosamente. Este planteo es muy usado para confundir al cristiano ya que muy pocos de nosotros sabemos algo de griego.
5.- ¿Por qué Jesús nunca dijo que el Padre, él, y el Espíritu Santo son uno?
Olcese se refiere a Juan 10:30: “Yo y el Padre uno somos”. El contexto es suficiente para contestar la pregunta. Jesús viene argumentando con los judíos en torno a su naturaleza relacional con el Padre, no con el Espíritu Santo. Nombrarlo sería innecesario.
A pesar de mi experiencia con los sectarios, aun quedo perplejo ante este tipo de planteos. En ocasiones es bueno preguntarles a ellos cosas como “¿Por qué Jesucristo nunca dijo que el Espíritu Santo es una fuerza o poder operacional? O ¿por qué no existe un solo pasaje en toda la Escritura que niegue explícitamente que el Espíritu es una persona o es Deidad? Muchas de las preguntas de estos sectarios se pueden dar vuelta 180 grados para ponerlos en serios aprietos.
6.- ¿Por qué Jesús nunca dijo que quien lo ha visto a él ha visto al Padre y al Espíritu Santo?
Esta es una referencia a Juan 14:8-9: “Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?”
La pregunta de Olcese pierde todo sentido cuando notamos que la solicitud de Felipe a Jesús no incluye al Espíritu Santo. La contestación de Jesús se enfoca específicamente en el pedido de Felipe de que le mostrara al Padre. Incluir al Espíritu Santo en la contestación implicaría un lapsus linguae.
7.- ¿Por qué el Espíritu Santo no está incluido en los saludos INTRODUCTORIOS apostólicos, especialmente en los de Pablo?
Este es otro argumento basado en el silencio, y además, el razonamiento que conduce a la pregunta es fallido. Muchas veces viene acompañado de otras preguntas como por ejemplo: ¿Por qué Jesucristo en Juan 17:3 no menciona al Espíritu Santo? Estas simplezas son fácilmente contestadas cuando presentamos otros versos como Juan 6:47: “El que cree en mí tiene vida eterna”. Estas son palabras de Jesús. Nótese que él no menciona al Padre. ¿Debemos suponer que el Padre no es Dios porque Jesús no lo incluye en la frase? ¡De ninguna manera! De la misma forma, no podemos suponer que el Espíritu no es co-sustancial con el Padre y el Hijo porque Pablo no lo menciona en los saludos de sus cartas.
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Esperamos haber sido de ayuda. Si usted desea más pruebas e información por la personalidad y Deidad del Espíritu Santo, le dirigimos al artículo siguiente :
Hecho por Dios para nosotros Justicia
Hecho por Dios para nosotros Justicia
Por Pastor Don Fortner
Traducido por Rommel José Antonio Flores
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1- Tal como en la Redención y en la Regeneración Jesucristo es hecho por Dios a cada persona que cree su Justicia. Él es la única Justicia del creyente.
En esos días Judá será salvada, Israel morará seguro. Y éste es el *nombre que se le dará: “El Señor es nuestra salvación.” Jeremías 23:6
En aquellos días Judá estará a salvo, y Jerusalén morará segura. Y será llamada así: El Señor es nuestra justicia. “Jeremías 33:16
2- La obediencia de Jesucristo en la muerte es la Justicia de Dios imputada a los Elegidos de Dios en la Libre Justificación.
Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús – Romanos 3:24
Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos – Romanos 5:19
3- Jesucristo, quien es nuestra Justicia, es formado (impartido) en pecadores Redimidos en el Nuevo Nacimiento. Él no puede ser formado en nosotros excepto que Él sea impartido a nosotros. Así, en el nuevo nacimiento, Dios el Espíritu Santo hace los pecadores regenerados nuevas criaturas, participantes de la naturaleza divina y poseedores de la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas – 2 Corintios 5:17
A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria – Colosenses 1:27
Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor – Hebreos 12:14
Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia – 2 Pedro 1:4
4- Jesucristo es el nuevo hombre creado en (impartido) cada pecador Salvado. Él no podría ser creado en nosotros excepto que Él fuera impartido a nosotros. Él es el nuevo hombre creado en nosotros en la Justicia y la Santidad verdadera, la cual es nacida de Dios y no puede pecar, haciendo a cada uno nacido del cielo, uno quien posee dos distintas naturalezas que batallan: la una es la carne y la otra es espiritual.
Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros – Romanos 7:14-23
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley – Gálatas 5:17-23
Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad – Efesios 4:24
Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él – 1 Juan 3:5
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Cuatro Leprosos
Cuatro Leprosos
Por Henry Mahan
Traducido Por Rommel José Antonio Flores
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“Y aconteció que después de esto, Ben-adad, rey de Aram, reunió a todo su ejército, y subió y sitió a Samaria. Y hubo gran hambre en Samaria; y he aquí, la sitiaron, hasta que la cabeza de un asno se vendía por ochenta siclos de plata, y la cuarta parte de un cab de estiércol de paloma por cinco siclos de plata. Pasando el rey de Israel por la muralla, una mujer le gritó, diciendo: ¡Ayúdame, oh rey señor mío! Y él respondió: Si el SEÑOR no te ayuda, ¿de dónde te podré ayudar? ¿De la era o del lagar? Y el rey le dijo: ¿Qué te pasa? Y ella respondió: Esta mujer me dijo: “Da tu hijo para que lo comamos hoy, y mi hijo lo comeremos mañana.” Así que cocimos a mi hijo y nos lo comimos; y al día siguiente, le dije a ella: “Da tu hijo, para que lo comamos”; pero ella ha escondido a su hijo. Y sucedió que cuando el rey oyó las palabras de la mujer, rasgó sus vestidos y como él pasaba por la muralla, la gente miró, y vio que interiormente, llevaba cilicio sobre su cuerpo. Entonces él dijo: Así me haga Dios, y aun me añada, si la cabeza de Eliseo, hijo de Safat, se mantiene sobre sus hombros hoy. Y Eliseo estaba sentado en su casa, y los ancianos estaban sentados con él. Y el rey envió a un hombre de los que estaban en su presencia; pero antes de que el mensajero llegara a Eliseo, éste dijo a los ancianos: ¿Veis cómo este hijo de asesino ha enviado a cortarme la cabeza? Mirad, cuando el mensajero llegue, cerrad la puerta y mantenedla cerrada contra él. ¿No se oye tras él el ruido de los pasos de su señor? Estaba aún hablando con ellos, cuando he aquí que el mensajero descendió a él, y le dijo: Mira, este mal viene del SEÑOR; ¿por qué he de esperar más en el SEÑOR? Entonces Eliseo dijo: Oíd la palabra del SEÑOR. Así dice el SEÑOR: “Mañana como a esta hora en la puerta de Samaria, una medida de flor de harina se venderá a un siclo, y dos medidas de cebada a un siclo.” Y el oficial real en cuyo brazo se apoyaba el rey, respondió al hombre de Dios, y dijo: Mira, aunque el SEÑOR hiciera ventanas en los cielos, ¿podría suceder tal cosa? Entonces Eliseo dijo: He aquí, tú lo verás con tus propios ojos, pero no comerás de ello. Y había cuatro leprosos a la entrada de la puerta, y se dijeron el uno al otro: ¿Por qué estamos aquí sentados esperando la muerte? Si decimos: “Entraremos en la ciudad,” como el hambre está en la ciudad, moriremos allí; y si nos sentamos aquí, también moriremos. Ahora pues, vayamos y pasemos al campamento de los arameos. Si nos perdonan la vida, viviremos; y si nos matan, pues moriremos. Y se levantaron al anochecer para ir al campamento de los arameos. Y cuando llegaron a las afueras del campamento de los arameos, he aquí, no había allí nadie. Porque el Señor había hecho que el ejército de los arameos oyera estruendo de carros y ruido de caballos, el estruendo de un gran ejército, de modo que se dijeron el uno al otro: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros. Por lo cual se levantaron y huyeron al anochecer, y abandonaron sus tiendas, sus caballos y sus asnos y el campamento tal como estaba, y huyeron para salvar sus vidas. Cuando llegaron los leprosos a las afueras del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y se llevaron de allí plata y oro y ropas, y fueron y lo escondieron; y volvieron y entraron en otra tienda y de allí también se llevaron botín, y fueron y lo escondieron.” 2 Reyes 6:24-7:8 (La Biblia de las Américas)
La ciudad de Samaria había sido rodeada por el ejército sirio por mucho tiempo, y había una gran hambre en la ciudad de modo que la cabeza de un asno se vendía por ochenta siclos de plata (Vs. 24-25). El alimento era tan escaso que la gente comía la carne humana (Vs. 26-29). El rey de Israel estaba tan enojado, que él amenazó de matar a Eliseo, El Profeta de Dios (Vs. 31). Él vino, inclinándose en la mano de uno de sus señores, para ver a Eliseo; y Eliseo dijo al rey que el alimento sería tan abundante en Samaria que por una medida de flor de harina se venderá a un siclo, y dos medidas de cebada a un siclo. (Vs. 1). El señor, sobre cuya mano el rey se inclinó, dijo Elisha que esto era imposible y que él no lo creyó, a el cual Elisha contestado, ” Oh sí, usted lo verá todo; pero usted no comerá” (2 Reyes 7:2, 7:16 – 20).
En el día que el rey vino a Eliseo, había cuatro hombres leprosos que se sentaban en la puerta de la ciudad; y dijeron uno a otro, “¿Por qué estamos aquí sentados esperando la muerte? Si decimos: “Entraremos en la ciudad,” como el hambre está en la ciudad, moriremos allí; y si nos sentamos aquí, también moriremos. Ahora pues, vayamos y pasemos al campamento de los arameos. Si nos perdonan la vida, viviremos; y si nos matan, pues moriremos.” (Vs. 3,4). Y se levantaron al anochecer para ir al campamento de los arameos. Y cuando llegaron a las afueras del campamento de los arameos, a su sorpresa, encontraron nadie allí. Encontraron el alimento, la bebida, la ropa, la plata, y el oro abundantes: pero todos los sirios habían huido. (Vs. 5-8).
Esa tarde El Señor había hecho que el ejército de los arameos oyera estruendo de carros y ruido de caballos, el estruendo de un gran ejército, de modo que se dijeron el uno al otro: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros (Vs. 6).
¿Por qué está esta historia en la palabra de Dios, y cómo nos enseña de la redención en Jesús Cristo?
1. ESTOS ENFERMOS, LEPROSOS MUERTOS DE HAMBRE REPRESENTAN A TODA LA RAZA HUMANA QUE ESTA BAJO EL JUICIO Y MALDICIÓN DEL PECADO.
Estamos espiritualmente desgraciados, ciegos, pobres, ocultos, y desnudos (Apocalipsis 3:17) Estamos sin Cristo, sin esperanza, y sin Dios en este mundo (Efesios 2:11-12). No hay manera de describir adecuadamente la ruina total, la pobreza completa, el desamparo y la desesperación espiritual de los hijos de Adán (Romanos 3:10-19; Romanos 5:12). Estos Leprosos desamparados y hambrientos nos da un cuadro de nuestra condición espiritual. Solamente El Espíritu de Dios puede revelar a los pecadores qué sucedió en el jardín de Edén y de las consecuencias terribles sobre todo nosotros y nos hace gritar con Isaías “¡Ay de mí! que soy muerto” (Isaías 1:4-6; Isaías 6:5).
2. LOS LEPROSOS, SABIENDO SU ESTADO DESAMPARADOS/HAMBRIENTOS, CONSIDERARON.
a) Si permanecemos aquí, moriremos
b) si entramos en la ciudad, moriremos, porque no tienen ninguna comida
c) los sirios son nuestros enemigos, pero tienen un montón de alimento. Podemos ir a ellos y buscar misericordia y ayuda, Si eligen demostrarnos misericordia, viviremos; pero si no, no hemos perdido nada; porque nosotros moriremos de todos modos. Eligieron echarse en la misericordia de los sirios, y fueron liberados por la providencia de Dios.
¿En vista de nuestro estado pecaminoso y perdido (Jeremías 13:23; Gálatas 3:10) Que hay para nosotros?
a) Si permanecemos donde estamos, falleceremos bajo la ira de Dios (Jeremías 13:23; Gálatas 3:10). La salvación es imposible para los hombres. Nuestra condición empeora solamente mientras que nos endurecemos en pecado.
b) Si entramos a la ciudad, moriremos allí. ¿Qué puede la ciudad representar pero la RELIGIÓN ORGANIZADA? – los esfuerzos organizados para ayudarse de los hombres (Romanos 10:1-4). La ciudad tenía gente, actividad, edificios, y organizaciones; pero NO TENÍAN NINGUNA COMIDA para sí mismos ni para cualquier persona (Amós 8:11-12). Cuando El Señor preguntó a los discípulos “¿Acaso queréis vosotros iros también?, ellos respondieron “Señor, ¿a quién iremos?”, Los hombres no tienen nada para ofrecer; la ley no tiene nada para ofrecer; la religión no tiene nada para ofrecer excepto un refugio de mentiras (Isaías 28:14-15)
c) ¡PODEMOS ECHARNOS EN LA MISERICORDIA DE DIOS! Aunque hemos pecado en contra de Dios y nuestros pecados han traído su ira y juicio, ¡DIOS ES COMPASIVO! (Isaías 59:2; Salmos 130:3-4). Mientras que es verdad que todos son niños de ira, y Dios que se indigna cada día contra el impío, Al Señor le encanta demostrar misericordia (Miqueas 7:18-19; Romanos 5:6-10; Efesios 2:2-7).
Cuando los leprosos decidieron dar vuelta a la única fuente posible de auxilio, razonaron “Si nos perdonan la vida, viviremos”. Hombres de sabiduría han utilizado este razonamiento antes en referencia a la misericordia de Dios— Jonatán (1 Samuel 14:6), David (2 Samuel 16:11-12), El Rey de Nínive (Jonás 3:8-9). Dios no está obligado a salvar a ninguna persona, pero los que saben su pecado en cuenta de la Santidad de Dios y están persuadidos para mirar hacia él y se han echado en la misericordia en Cristo Jesús encuentran siempre que la Salvación es muy abundante.
Hay varias razones para tener una buena esperanza de la misericordia cuando uno viene al Señor en arrepentimiento y en la fe.
a) Es la naturaleza de Dios de demostrar su misericordia (Éxodo 34:6-7; Miqueas 7:18-19)
b) El Señor Jesús entró en el mundo para Salvar a pecadores (Gálatas 4:4-5; Lucas 19:10; 1 Timoteo 1:15)
c) Por su justicia(rectitud) y sacrificio, Cristo permite a Dios ser un Dios justo y un salvador (Romanos 3:25-26)
d) Es la principal gloria de Dios de Salvar (Éxodo 33:18-19)
e) Es el mandató de Dios para que vengamos a él, y con el mandató viene, viene con la autorización de creer (Isaías 45:21-22; 1 Juan 3:23).
¿Cuánto tiempo un mendigo se sentará por el camino y esperará? ¿Cuánto tiempo un padre buscará a un hijo perdido? ¿Y cuanto tiempo deben los pecadores buscar misericordia cuando la perspectiva es tan brillante? “Me buscaréis y me encontraréis, cuando me busquéis de todo corazón. “Me dejaré hallar de vosotros”–declara el SEÑOR–”y restauraré vuestro bienestar y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os expulsé”–declara el SEÑOR–”y os traeré de nuevo al lugar de donde os envié al destierro.” Jeremías 29:13-14
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