Todas las cosas ha entregado en su mano
El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano-Juan 3:35
Por Rommel José Antonio Flores
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Todas las cosas han sido puestas en las manos y bajo los pies de nuestro Glorioso, el Dios-Hombre, Salvador, Mediador Jesucristo “Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas. Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos” Hebreos 2:8-9
Todas las cosas han estado en sus manos y bajo sus pies como Dios. Estas declaraciones no se refieren a Jesucristo nuestro Salvador en su Divinidad, más bien en su oficina como el Dios-Hombre, nuestro Mediador. Él es Dios, el Hijo, la segunda persona de la Santa Trinidad, Él es el creador y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder. Por lo tanto, como Dios, nada se podía poner en sus manos y bajo sus pies. Como Dios, Él es dueño y gobernante de todas las cosas. Dios el Hijo es igual con Dios el Padre “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno” 1 Juan 5:7
Todas las cosas han sido puestas en las manos de Jesucristo y bajo sus pies para que lo gobierne y disponga todas la cosas para la Salvación de su Pueblo, la Iglesia “como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste” Juan 17:2, y en Romanos 14:9 leemos “Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven”
Por Su obediencia al Padre en su gran obra Redentora, el Señor Jesucristo tomo su asiento como un hombre, Emmanuel, como Dios en carne humana, sobre el Trono del Cielo, tal como los profetas testificaron de Él. Se sentó en Gloria porque su obra fue acabada, según la voluntad y el propósito del Dios Trino.
En Hebreos 10:5-14 el Espíritu Santo nos da la interpretación de la profecía de David en Salmos 40, Porque no era posible que el pecado fuera puesto lejos de otra manera, Jesucristo vino a morir por los pecados de su pueblo, la Iglesia compuestas de judíos y gentiles. Con su misión cumplida, la Salvación perfecta obtenida, Él se sentó a la diestra del Padre Celestial para Reinar para siempre “el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” Hebreos 1:3
Regocijaos en el Señor siempre ¡Regocijaos! Es la clara declaración de Hebreos 1:1-9 porque todas las cosas están en las manos de nuestro amado Salvador, Jesucristo.
En el cielo se encuentra un trino, en este trono está sentado nuestro Redentor Jesucristo, gobernando completamente todo, y este trono es llamado, “el trono de Gracia”, y Él nos llama hacia el trono de Gracia “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” Hebreos 4:16
Recline su alma y descanse…
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados-Romanos 8:28
Recuerde, que nada sucede en su vida cotidiana, qué en primer lugar no fue ideado en la eternidad, y aconsejado por Jesucristo para su bien y en su favor, para que todas las cosas puedan trabajar juntas para su ventaja y beneficio en esta vida.
Aprendamos a dejar la providencia en la mano del buen Consejero (Jesucristo), reclinemos nuestras almas y confiemos que él es demasiado Sabio para errar en su predestinación, y demasiado bueno para ser cruel, y que en el consejo de la eternidad, lo mejor fue ordenado que habría podido ser ordenado– que si usted y yo habíamos estado allí, no habríamos podido ordenar medios tan buenos para nuestra Salvación.
Recline su alma y descanse en que al final veremos que todo fue hecho bien y que debemos estar bien con todo lo que pasa en nuestras vidas.
Un Mediador
Un Mediador
Hay un Dios y un Mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús el cual se dio como rescate por todos (1 Timoteo 2:5)
Puesto que Dios es Santo y nosotros somos pecadores, es imposible acercarse a Dios. Necesitamos a un Mediador que nos limpie de pecado y que nos presente ante Dios. Este Mediador es Jesucristo: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” 1 Timoteo 2:5. Él es el único Mediador porque él solamente derramo su sangre para asegurar la libertad de su gente de la esclavitud del pecado.
Tristemente, la tradición humana ha obscurecido la enseñanza clara de la Biblia. Poco dispuesto a seguir la Palabra de Dios, la gente ha inventado a otros “mediadores.”
María, la madre del Señor.
María es altamente favorecida entre las mujeres porque fue elegida a ser la madre de nuestro Señor según la carne. Los cristianos alegremente la llaman “Bendecida” por su gran privilegio. Sin embargo, María no es el Salvador, ni es ella el Mediador.
La Iglesia Católica enseña que María fue concebida sin pecado; por su sufrimiento ella contribuyó a nuestra salvación; fue tomada hasta el cielo y fue designada como nuestra mediadora. Ella también es llamada nuestra vida y la puerta del cielo. Nada de esto es enseñado en la Biblia. En lo contrario, la Palabra de Dios enseña que Jesús fue concebido sin pecado; Él murió por nuestros pecados; Él ascendió al cielo y Él es el único Mediador. Él es nuestra vida y la puerta del cielo. Debemos entonces mirar solamente a Jesucristo.
María dijo: “Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” (Lucas 1:46-47). María deseó la exaltación del Señor, no la suya. Por otra parte ella nos enseña a mirar solamente a Dios para Salvación, y no a ella o cualquier otra persona. Dios es “Mi Salvador“ fue su confesión.
Debemos invocar el nombre de Jesús y no el nombre de María, porque el Apóstol Pedro declara, “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12)
El Sacerdote Católico
Los lideres en el Nuevo Testamento fueron llamados Pastores, Ancianos y Supervisores (Obispos); pero nunca se les fueron llamados sacerdotes, y esto por buena razón. Jesucristo substituye a los sacerdotes del Viejo Testamento, Él es el “sumo sacerdote de nuestra profesión” Hebreos 3:1.
Los sacerdotes del Viejo Testamento eran pecadores; ofrecieron la sangre de animales y entraron en un templo artificial en la tierra. Jesús es mejor que ellos porque él es libre de pecado, él ofreció su propia sangre y entro en el cielo mismo. “Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.” (Hebreos 7:26,27)
¿Qué necesidad hay para un sacerdote católico ofrecer sacrificios para el pecado si tenemos a Jesucristo como nuestro sacerdote? “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25)
¿Usted quiere saber el camino al cielo? El Señor Jesús nos da una clara respuesta: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6) Ven hacia el Padre por medio de Jesucristo, el único Mediador.
¿Usted quiere saber el camino de Jesucristo? El Señor mismo nos da una clara repuesta: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28) Jesús nos ha dado una directa invitación y nos llama a Él Solamente.
Si usted quiere ir al Padre, usted debe de venir a través de Jesús. Y si usted quiere de venir a través de Jesús, usted debe primero venir a Jesús. Es tan sencillo. Ven a y a través de Jesús Solamente, porque Él es el único Mediador.
Se humilló a sí mismo
“Se humilló a sí mismo”
Por Charles H. Spurgeon
Traducido Por Rommel José Antonio Flores
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Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz-Filipenses 2:8
Jesús es el gran maestro de “la humildad del corazón“, necesitamos diariamente aprender de Él. ¡El Amo tomo una toalla y lavo los pies de sus discípulos! ¿Tú que eres un discípulo de Jesucristo-no quieres tener esta humildad? ¡Jesús pues es el criado de criados! Y seguramente usted no puede estar orgulloso ante Él. ¿No es esta el compendio de Su biografía-”se humilló a sí mismo“?, Él en la tierra se despojo de Su Honor y Gloria para ser un sirviente, y fue allí donde Él vacio su sangre para y por nosotros, hasta que lo pusieron en un sepulcro prestado.
Nuestro Redentor fue llevado a un punto muy bajo, ¿Cómo entonces podemos nosotros ser orgullosos? Colóquese en el pie de la cruz y cuente las gotas de la sangre preciosa de Cristo por la cual tus pecados han sido pagados y tú eres limpiado. Escucha el grito de la cruz, “Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?“
Es nuestra necesidad de estar postrados ante la cruz de Jesucristo, si usted no está postrado ante la cruz es porque usted nunca la ha visto. Si usted no se humilla en la presencia de Jesús, es porque usted no le conoce. Nosotros estábamos tan perdidos y muertos en pecados que solamente el sacrificio perpetuo de Jesucristo podría obtener nuestra Salvación, medite en esto y como Jesús se humillo y fue un sirviente-tenga esta disposición para con sus enemigos, amigos y familia.
El reconocer el gran Amor de Jesucristo para con nosotros-debería de producir una humildad genuina. Que el Señor traiga esta contemplación del calvario a nuestras vidas. Esto producirá una posición no de orgullo pero de humildad, seremos sirvientes y no amos. ¡El orgullo no puede vivir debajo de la cruz de Jesucristo!
¡Sentémonos allí y aprendamos nuestra lección-y levantémonos y llevémoslo en práctica!
El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; Y a la honra precede la humildad- Proverbios 15:33
Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre- Filipenses 2:1-11
“Pura es tu Palabra”
“Pura es tu Palabra”
Por Thomas Watson
Traducido Por Rommel José Antonio Flores
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Sumamente pura es tu palabra, Y la ama tu siervo-Salmos 119:140
¿Tenemos Amor hacia la Santidad de la Palabra? La Palabra es predicada para golpear al pecador y promover la Santidad en su vida. ¿Amamos la Palabra por su Pureza? Muchos aman la Palabra predicada solamente por su elocuencia y noción. Vienen a la Iglesia para escuchar un sermón en como una función ordinaria (Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia. Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, hermoso de voz y que canta bien; y oirán tus palabras, pero no las pondrán por obra- Ezequiel 33:31,32) o en cuanto a un jardín para escoger las flores; pero no someten sus corazones para ser purificado. ¡Éstos son como una mujer que se pinta su cara pero descuida su salud!
¿Amamos las convicciones de la Palabra? ¿Amamos la Palabra cuando viene a nuestras conciencias y tira sus flechas de reprobación a nuestros pecados? Es el deber del ministro de reprender, ¡Él que sabe hablar palabras elocuentes en el púlpito-pero no sabe reprender, es como una fina espada pero sin filo alguno para cortar! (Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie- Tito 2:15)
Tú que eres cristiano, cuando la reprobación de la palabra llega a tú pecado y dice, “Tú eres el hombre culpable”, ¿Amas entonces la reprobación de la Palabra? ¿Puedes bendecir a Dios por “La Espada del Espíritu Santo”, cuando divide entre tú y tus deseos pecaminosos? Esta es una marca de la Gracia en tú vida y enseña que Amas a la Palabra de Dios.
Un corazón corrupto ama las comodidades de la Palabra-pero no la reprobación de ella (Ellos aborrecieron al reprensor en la puerta de la ciudad, y al que hablaba lo recto abominaron- Amós 5:10) (Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él- Hechos 7:54) cuando Esteban tocó sus pecados, ellos se enfurecieron y no podrían aguantarlo.
¿Cómo se puede saber si uno Ama la reprobación e la Palabra?
Cuando deseamos de estar debajo un ministerio que trata con el corazón. A nadie le importa la medicina que no trabaja y un creyente no le importa un ministerio que no obra en la conciencia y en el corazón del pecador.
Cuando rogamos que la palabra pueda reprender nuestros pecados. Si hay alguna lujuria en nuestros corazones-es nuestro deseo que sea encontrada y que sea ejecutada. No queremos a nuestros pecados cubiertos en el corazón pero queremos nuestros pecados curados. El creyente responde “Señor Jesús, quita este pecado”.
Cuando estamos contentos por la reprobación de la Palabra, “Que el justo me castigue, será un favor, Y que me reprenda será un excelente bálsamo Que no me herirá la cabeza; Pero mi oración será continuamente contra las maldades de aquéllos” Salmos 141:5, David estaba contento por la reprobación de la Palabra.
Suponga que un hombre estaba en la boca de un León y otro hombre viene y mata al León, ¿No sería este hombre agradecido? ¿Así pues, cuando estamos en la boca de nuestro pecado, y el ministro nos salva por medio de la reprobación de la palabra, no deberíamos de estar agradecidos?
¡Una Alama agradecida, se deleita en la reprobación de la Palabra! Ella usa la reprobación como una joya en su oído-“Como zarcillo de oro y joyel de oro fino Es el que reprende al sabio que tiene oído dócil” Proverbios 25:12
¿Profetas Modernos? ¿Quiere saber su futuro? ¿Que le adivinen la suerte?
¿Profetas Modernos?
Por Pablo Santomauro
¿Quiere saber su futuro? ¿Que le adivinen la suerte? ¡No vaya a los adivinos que le cobran dinero! Vaya a una iglesia evangélica de las tantas existentes en el día de hoy, donde un “profeta” le puede anunciar una profecía directamente de Dios y en forma gratuita (supuestamente).
Con el paso del tiempo he desarrollado una saludable intolerancia hacia los que hoy se auto-llaman “profetas” en la iglesia. La semana pasada estuve mirando un programa en Alma Visión llamado “Consejería Pastoral”, donde dos supuestos profetas contestaban preguntas del público relacionadas con su presunto ministerio. Una televidente llamó y dijo que un profeta en su iglesia le había anunciado que estaba embarazada con una niña, y que esa niña iba a ser una mujer de Dios. La profecía no se cumplió, ella no estaba embarazada y esto trajo gran dolor a su corazón.
Los supuestos profetas y el director del canal inmediatamente “arrojaron luz” sobre tan desafortunado suceso. Le respondieron que a veces la profecías son anunciadas pero son cumplidas en el futuro. Esta respuesta no debe haber dejado a la mujer muy contenta porque el profeta de su iglesia habló en tiempo presente, “Usted está embarazada”, dijo. El director de la cadena televisiva expresó que a veces los profetas se equivocan y aconsejó a la pobre mujer que no se enojara con el profeta, que lo perdonara, que “no le arrojara piedras”. Muy loable sus palabras, pero sólo reflejan cuán bíblicamente desacertado está él. La implicación era que lo dejara al “profeta” seguir practicando hasta que las cosas le salieran bien. Esto está en línea con la posición de que si bien la revelación proviene de Dios, debido a la falibilidad humana del transmisor la profecía puede emanar erróneamente de los labios del profeta moderno. El por qué Dios daría una revelación a alguien sin garantías de una comunicación fiel es un misterio que aun no han explicado.
Claro que en ningún momento se le dijo a la televidente que cuando una persona reclama hablar por Dios y lo dicho no se cumple, significa que estamos ante un falso profeta (Dt. 18:20-22). En el AT bastaba una sola falsa profecía por parte de un profeta para que fuera apedreado (Dt. 13:5). Los autodesignados profetas hoy son afortunados de no vivir en una teocracia similar a la del AT, porque si así fuera sus parientes estarían hoy en el redituable negocio de las canteras de piedra.
Pero el tema de fondo aquí es, ¿existen profetas de Dios en el día de hoy? Miles de personas que reclaman serlo pueblan las iglesias evangélicas en el presente, desde líderes hasta seguidores. Estas personas reclaman recibir mensajes directamente de Dios.
En este artículo estaremos considerando sólo la acepción del término “profeta” que se refiere a la habilidad de predecir el futuro o traer mensajes directos de Dios. No nos referiremos a la acción de predicar la Palabra de Dios, i.e., la Biblia.
¿Qué era un profeta de Dios?
¿Cuál es la definición bíblica de un profeta Dios? En el Antiguo Testamento un profeta era alguien que hablaba por Dios, un portavoz de Dios. Puesto de otra forma, un profeta era alguien a través de quien Dios hablaba. Su tarjeta de presentación era: “Así a dicho Jehová”. Cuando se trataba de profecías orales y escritas, las palabras vocalizadas o escritas por el profeta no eran las suyas propias, sino las de Dios:
Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. (2 Peter 1:21)
La definición de profeta no cambia cuando llegamos al Nuevo Testamento, es exactamente la misma. Las palabras del profeta iban precedidas por “Así dijo el Espíritu Santo”(Hch. 13:2; 1 Ti. 4:1). Para justificar las pifias de los profetas modernos, se dice que hay una diferencia entre los del AT y el NT, pero esto no es verdad. Veamos como ejemplo el caso de Agabo en el NT:
En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo,(C) daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. (Hechos 11:27-28)
Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo, quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles. (Hechos 21:10-11)
Queda claro con los pasajes vistos que las marcas del profeta del NT eran: 1) Hablaba por Dios (Dios hablaba a través de ellos); 2) Predecía el futuro. Estos dos distintivos eran los mismos para los profetas del AT, no hay diferencia. Quiere decir que cualquiera que dice ser profeta en el presente, reclama para sí un título muy alto por el cual tendrá que responder ante Dios algún día.
¿Por qué los profetas de hoy intentan crear una distinción entre el llamado profético del AT y el NT? Porque quieren evitar que se les examine por medio de las pruebas bíblicas que delatan a los falsos profetas. La que más concierne al tema es la de Deuteronomio 18:21-22; ésta establece que si alguien presume de hablar por Dios y lo que profetiza no llegara a ocurrir, es prueba de que Dios no ha hablado. En otras palabras, estamos frente a un falso profeta. El pasaje culmina diciendo literamente en hebreo, “no le tengas ningún respeto (al falso profeta)”.
Quiere decir que el tiempo es el peor enemigo del falso profeta. Por supuesto que estamos hablando de profecías que se anuncian van a suceder durante el lapso de tiempo de vida del profeta. El pasaje establece también por inferencia, que un profeta de Dios debe estar 100 % correcto todo el tiempo; 99.99 % de exactitud ya lo convierte en un falso profeta. Es de señalar que los que se dicen profetas hoy erran constantemente. Esto no es de extrañarse ya que la Biblia insiste en que el oficio de profeta sólo existió durante el AT y en cierto período del NT para beneficio de la iglesia primitiva, lo que significa que los profetas modernos no son portavoces de Dios, sino de ellos mismos.
Profeta: un ministerio del pasado
Hemos visto que hubo profetas en el AT tanto como en el NT. La preguntas que siguen son: ¿Continuó vigente la función del profeta más allá del primer siglo? ¿Hay necesidad de profetas en la iglesia de hoy?
Es obvio que los profetas fueron necesarios buena parte del tiempo en que los libros del NT estaban en proceso de escribirse. Ellos recibían directa revelación de parte de Dios para comisionar obreros (Hch.13:2), anunciar el futuro en algunos casos (Hch. 11:27-28), y en otros para exhortar y enseñar a las congregaciones (Ef. 4:11-12) porque la iglesias del NT no tenían todos los libros que integran el Canon a su disposición.
Segunda de Pedro 2:1 dice que hubo entre el pueblo falsos profetas, como habrá entre vosotros falsos maestros. Pedro escribe su segunda epístola alrededor del 62-63 d.C. y ya habla de profetas como cosa del pasado. Así como Dios tuvo sus profetas, el enemigo tuvo sus falsos profetas. En el futuro, dice Pedro a los cristianos, deberán cuidarse de los falsos maestros. Así como Dios tiene sus maestros, Satanás tendrá sus falsos maestros. La inferencia es que la función del profeta dejó de existir en algún momento a comienzos de la segunda mitad del primer siglo
A continuación, Pedro dice a los cristianos que tengan memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas y la palabra dada a los apóstoles (2 P. 3:2). No dice que en adelante deberíamos prestar atención a profetas y apóstoles que vendrían en el futuro. Esto apuntala la noción de que los profetas, al igual que los apóstoles, son ministerios que Dios no ha continuado.
Judas, escribiendo entre el 68 y 70 d.C. escribe:
Pero vosotros amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores , que andarán según sus malvados deseos.
Primer medida a tomar, dice Judas: recordar las palabras de los apóstoles de Jesucristo acerca de los muchos avisos dados por ellos referentes a los falsos maestros que vendrán en el futuro. Observemos que dice “haced memoria”, no dice “estad atentos a lo que otros apóstoles van a decir en el futuro”.
Los que dicen que el ministerio de apóstol aun continúa tienen que explicar el peso evidencial de estos versos , especialmente teniendo en cuenta que su doctrina de “los cinco ministerios” basada en Efesios 4:11, sostiene que la función de profeta también está vigente junto con el apostolado. En el presente encontramos que algunos se adjudican ambos títulos para sí, y otros si bien no se autoproclaman ni apóstoles ni profetas, no hacen ningún esfuerzo para detener a sus seguidores de llamarlos así.
Si los apóstoles son cosa del pasado (y digo esto con profundo respeto) y ellos fueron el fundamento de la iglesia junto con los profetas (Ef. 2:20), ¿no significa eso que los profetas son también cosa del pasado? Si aun hay profetas en el presente, ¿significa que el fundamento de la iglesia sigue siendo llenado? ¿Qué edificio se puede construir sobre un cimiento no terminado? ¿Qué propósito tienen los profetas en el día de hoy si el cemento del fundamento ya está seco hace dos milenios? ¿No es la Escritura suficiente para todo aspecto de doctrina y práctica (2 Ti. 3:16-17; 2 P. 1:3)? ¿No ha sido la doctrina dada una vez por todas y para siempre a los santos (Jud. 3)?
Es por todo lo anterior que las últimas epístolas del NT siempre nos apuntan hacia el pasado, no hacia el futuro. La conclusión lógica es que si no hay apóstoles en el presente, tampoco hay profetas, ambos en el sentido bíblico, por supuesto. Lo único que hay hoy son falsos profetas y falsos apóstoles, mejor llamados “falsos maestros”. Todo profeta y apóstol fuera de los profetas y apóstoles bíblicos lleva la etiqueta de “falso”.
Pregunta para los profetas de hoy
En el AT Dios escogía al profeta y estos hombres en ocasiones resistían el llamado. Hoy existen escuelas de profetas llenas de alumnos que desean el oficio. La pregunta que yo siempre le hago a un profeta moderno es, ¿Cómo sabe que usted ha sido escogido por Dios para ser profeta? Las respuestas son variadas:
1) “Porque tengo el don de profecía”.
Al que responde de este modo yo le pido que me documente sus profecías, sus cumplimientos y los testigos. Nunca aceptan el reto.
2) “El Señor me lo dijo”.
Al que responde así le pregunto en qué forma el Señor se lo dijo, audible, visible, por teléfono, carta o internet. Si me contesta que el Señor se le apareció, lo dirijo a 1 Corintios 15:8 donde el apóstol Pablo dice que él fue el “último” a quien el Señor se le apareció. Si el presunto profeta no acepta este verso como autoritativo, pregúntele qué pudo haber querido decir Pablo con “último”. De insistir en su tesitura, pídale a la persona los requerimientos del punto número # 1.
3) “¿Usted quién es para juzgarme?”
Ante esta pregunta yo respondo: 1 Corintios 14:29 da mandamiento a los profetas de hablar, y a mí de juzgar. Sólo sigo el mandamiento bíblico. Si el presunto profeta trata de reinterpretar el verso, pídale que documente sus profecías, sus cumplimientos y los testigos.
Básicamente, los profetas modernos no tienen más argumento para sus pretensiones que el razonamiento circular: ¿Cómo sé yo que usted es un profeta? Porque tengo el don de profecía. ¿Y cómo sabe que tiene el don de profecía? Porque soy un profeta.
¿Existe el don de profecía hoy?
Con absoluta tranquilidad de conciencia puedo decir que no me importa, porque en realidad el don no tiene ningún efecto práctico para vivir mi vida cristiana en esta era.
Algunos dicen que si bien los profetas no existen hoy, pueden haber personas con el don de profecía. Si así fuera, ¿no haría esto automáticamente profetas de estas personas? Volvemos de nuevo en la misma disyuntiva: ¿existen profetas de Dios en el día de hoy? Ciento ochenta grados redonditos.
Si debemos estar atentos a la voz de profetas en estos días, ¿en qué queda la doctrina de Sola Scriptura? Si el don de profecía existe hoy, ¿qué quiso decir Pablo cuando anunció (profetizando él mismo) que las profecías se acabarían (1 Co. 13:10)? ¿Cúando se acabarán? Cuando venga lo perfecto, dice Pablo. ¿Qué es lo perfecto? Algunos dicen que es el estado eterno, pero si esto fuera cierto, ¿para qué decir que las profecías se acabarán? Se comprende que en la eternidad no serán necesarias las profecías. La palabra “perfecto” (teleios) bien puede ser comprendida como lo maduro o madurez. Esta ha sido siempre una forma normal de interpretar el pasaje, y a los efectos prácticos y limitándonos a pensar dentro de nuestra cápsula de tiempo, espacio y materia, lo maduro o lo perfecto se refiere a la Escritura, ¿qué otra cosa puede ser?
El significado de “teleios” como lo maduro o madurez relativa se relaciona directamente con el uso de las frases de Pablo en el siguiente verso, “cuando yo era niño” y “mas cuando ya fui hombre” (1 Co. 13:11). La noción que surge del texto es que cuando la iglesia alcance un grado de madurez relativa por medio de la revelación completa de Dios en la Escritura, las profecías se acabarán. No habrá más necesidad de las profecías, los profetas o el don de profecía.
Concedemos que el v. 12 abre una dimensión que nos introduce al momento a partir de la Parousia de Cristo en adelante, o sea al punto donde se alcanza la madurez absoluta, pero el texto es progresivo. Comienza en la niñez, sigue hacia a una madurez que constantemente cambia y mejora (v.11) y progresa hacia la madurez final y absoluta (v.12). Este proceso es también transmitido en la imagen del desarrollo gradual del cuerpo de Cristo desde principio a fin, en Efesios 4:13-14.
Cierto grado de madurez se alcanzó una vez que el canon del NT fue completado. En vista de lo anterior, deducimos que no hay base bíblica para sustentar que las profecías son necesarias en el día de hoy, ya que el texto indica que eran temporarias. Lógicamente tampoco tiene sentido que Pablo haya anunciado el fin de las profecías si éstas continuarían hasta el final de la historia. ¿Para que anunciar algo que ya se sabe?
Conclusión
Dios habla hoy desde las páginas de la Biblia. El poder de su Palabra es traído a nosotros por medio de su Espíritu Santo quien nos ilumina, instruye, guía, consuela y fortalece. Hebreos 1:1-3 dice que Dios en otros tiempos habló a la gente por medio de los profetas, pero en estos tiempos nos habla por su Hijo. Es Jesucristo quien delegó su autoridad a sus apóstoles, quien a su vez, por la inspiración del Espíritu Santo registraron la Palabra escrita. Es por ello que la Escritura perpetúa la autoridad de Cristo, es llamada la Palabra de Dios y es nuestra máxima autoridad. Cuando ponemos a los supuestos profetas, o en su defecto, al don de profecía a la par con la Biblia estamos violando el principio de Sola Scriptura emanado de la Palabra de Dios.
Dios no hablará directa o audiblemente otra vez hasta que lo óigamos en Su Segunda Venida. Dios no está hoy rodeado de truenos en el monte, cara a cara con el hombre dándole profecía, ya que Su Palabra es completa. Cualquiera que diga hoy que Dios le ha dado palabra referente al pasado, presente o futuro, es un mentiroso y un falso profeta.
El conocido apologista Robert Bowman expresa que “alegar que la iglesia de hoy necesita visiones y revelaciones por medio de apóstoles y profetas de Cristo, es negar la suficiencia de la Biblia (2 Ti. 3:16) y colocar a la iglesia a merced de falsos apóstoles profetas, de los cuales nos advirtió el apóstol Pablo en términos muy claros (2 Co. 11:13-15). [Robert Bowman, ¿Los 5 Ministerios? Artículo]
¿Cuál es la motivación detrás de los que hoy se hacen llamar apóstoles y profetas? Ellos ambicionan la autoridad y el prestigio que viene con los títulos. No quieren, además, que sus enseñanzas sean examinadas y desafiadas. El dinero es también un factor presente en todo el esquema de los modernos profetas. Una de las marcas del falso maestro es la continua demanda de dinero y/o el uso de artimañas para extraer dinero de sus seguidores (2 P. 2:3). Si lo duda, revise el prontuario de estos “profetas”.
El Ángel de Jehová y la Trinidad
El Ángel de Jehová y la Trinidad
Por Pablo Santomauro
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La doctrina del Angel de Jehová es fascinantemente instructiva. Es de lamentarse que poco o nada se enseña de ella en las iglesias del mundo moderno. Grandes hombres de Dios han escrito sobre la doctrina, y poco es lo que yo puedo agregar a lo ya dicho. El Dr. Ron Rhodes ha hecho un trabajo estupendo sobre el Angel de Jehová, sistematizando la doctrina en su libro “Cristo antes del Pesebre” (Christ Before the Manger, Baker, 1992). A modo de introducción, veamos algunos conceptos presentados por el Dr. Rhodes. El Angel de Jehová es un personaje que hace su aparición por primera vez en Génesis 16. Es el personaje que se le aparece a Agar, la sierva de Sara, y le dice: “Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de su multitud” (Gn. 16:10). Esta promesa, ya desde un comienzo debería capturar la atención de cualquier estudiante de la Biblia. No solamente requiere el atributo de omnisciencia por parte del personaje que la pronuncia, sino que el atributo de omnipotencia también es necesario para poder cumplir la promesa. Teniendo en cuenta esto, veamos brevemente tres puntos importantes:
1) El Angel de Jehová es Jehová.
2) El Angel de Jehová es una persona diferente a otra, también llamada Jehová.
3) El Angel de Jehová es Jesucristo.
1) El Angel de Jehová es Jehová.
a. Vayamos al capítulo 3 de Exodo. Allí el Angel de Jehová se aparece a Moisés desde la llama de fuego en una zarza. El Angel le da a Moisés la misión de liderar y sacar al pueblo de Israel fuera de Egipto. Cuando Moisés le pregunta por su nombre, el Angel de Jehová se identifica con el nombre de “Yo soy el que soy” (Ex. 3:14). Todos sabemos que éste es el nombre con que los judíos, más adelante, reconocieron a Dios. Se trata del famoso tetragramaton que los judíos temían siquiera pronunciar, el JHWH. Es el nombre que significa “El que ha sido, el que es, y el que siempre será”, “el Eterno”. La versión actual es “Jehová”, ya con las vocales de “Adonai” intercaladas entre las consonantes. El punto aquí es que el Angel de Jehová es Jehová.
b. Veamos otro pasaje, Génesis 22: Aquí Dios habla con Abraham y le ordena tomar a su hijo Isaac para ofrecerlo en sacrificio (Gn. 22:1). Cuando Abraham está a punto de hacerlo, el Angel de Jehová lo detiene y le ordena no hacerlo, y entre sus palabras encontramos, “Porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo” (Gn. 22:12a). Conclusión lógica: rehusar el hijo a Dios es equivalente a rehusar el hijo al Angel de Jehová.
c. ¿Recuerda el lector cuando Jehová se le apareció en sueños a Jacob en Bet-el (Gn. 28)? Jacob se duerme y sueña con la escalera apoyada en tierra que se extendía hasta el cielo. En el extremo superior de la escalera hay alguien que le dice a Jacob: “Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y tu descendencia” (Gn. 28:13). Bien, si leemos Génesis 31:11-13, vamos a encontrar que el Angel de Jehová le dice a Jacob: “Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto”. Una vez más, vemos que Angel de Jehová se identifica como Jehová.
2) El Angel de Jehová es una persona diferente a otra, también llamada Jehová.
a. Visión de Zacarías. Aquí encontramos al Angel de Jehová intercediendo por Judá frente a Jehová:
Respondió el ángel de Jehová, y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años? Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consoladoras, al ángel que hablaba conmigo [subrayado nuestro] (Zac. 1: 12-13).
Nótese aquí la presencia de dos personajes perfectamente definidos, Jehová y el Angel de Jehová.
b. Veamos también en el siguiente capítulo de Zacarías, la presencia del Angel de Jehová y de otra persona llamada Jehová:
Me mostró el sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda … Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel (Zac. 3:1-3).
El punto es que el Angel de Jehová es una persona diferente a otra, llamada Jehová.
3) El Angel de Jehová es Jesucristo.
Escuchemos la promesa que el Angel de Jehová le hace a Abraham en Génesis 22:
De cierto te bendeciré y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar, y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz (Gn. 22:17-18).
Ningún ángel (recordemos que los ángeles son seres creados – Sal. 148:2,5) puede hacer tal promesa. Para ello se necesita poseer los atributos de omnisciencia y omnipotencia. El primero se requiere para tener conocimiento del futuro, y el segundo para que la promesa se haga realidad. Como todos sabemos, tanto la omnisciencia como la omnipotencia son atributos únicos e incomunicables de Dios.
Si recorremos el Antiguo Testamento vamos a encontrar que el Angel de Jehová tiene ciertas características muy peculiares. Por ejemplo:
1. Tiene la autoridad para perdonar pecados (Ex. 23:21), algo que es prerrogativa absoluta de Dios (Dn. 9:9; Mr. 2).
2. Acepta Adoración (Jos. 5:14).
3. Demanda adoración (Ex. 3:5). Sólo Dios es digno de adoración (Mt. 4:10; Ap. 22:8).
4. Acepta sacrificios (Jue. 13:19-23).
¿Cómo explicamos todas estas similitudes? La respuesta está en la doctrina de la Trinidad. El Angel de Jehová es Jesucristo, la Segunda Persona de la Trinidad. Esta es la conclusión inevitable a la que llegamos luego de conocer que la invisibilidad de Dios Padre es establecida en Juan 1:18, 4:24, 5:37; 1 Timoteo 1:17, 6:16; Hebreos 11:27, etc., y que el Espíritu Santo también es invisible (Jn. 3:8, 14:17).
Corresponde señalar enfáticamente que cuando indicamos que el Angel de Jehová es Jesucristo, bajo ningún concepto entendemos que Jesucristo es un ángel o un ser creado. La palabra usada, malak, significa mensajero, y si bien se usa también para mensajeros humanos, la connotación sobrenatural y divina es más que obvia en los pasajes referentes al Angel de Jehová.
Si reconocemos que existe una unidad y una cohesión indudable entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, tenemos que aceptar la realidad de que Jesucristo pre-encarnado es la imagen del Dios invisible en el Antiguo Testamento.
Una multitud de similitudes entre el Angel de Jehová y la persona de Jesucristo apoyan esta doctrina. Ambos tienen ministerios similares tales como comisionar, consolar, liberar a los cautivos, proteger a los siervos de Dios, comunicar o revelar verdades, portar grandes promesas, interceder por la gente de Dios, etc. Sumado a esto, la ausencia total del Angel de Jehová en el Nuevo Testamento, nos ayuda a concluir que el Angel de Jehová es nuestro amado Señor Jesucristo. Habiendo visto suscintamente estas tres puntos propuestos por Ron Rhodes, pasamos ahora a ver algunas narraciones bíblicas con su correspondiente análisis.
Algunos ejemplos analizados.
1. El Angel de Jehová llama a Moisés (Ex. 3).
Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las
ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y el respondió: Heme aquí (Ex. 3:1-4).
Observemos que:
@ El Angel o Mensajero de Jehová aparece “en” (dentro de) una llama de fuego “en” medio de una zarza (v.2).
@ El fuego no es el mensajero. El mensajero es una presencia dentro del fuego.
@ Durante la conversación entre el personaje y Moisés, los términos “Angel de Jehová”, “Jehová” y “Dios”, son usados alternativamente – son intercambiables.
@ La transición de “el Angel de Jehová” (v.2) a “Jehová” (v.4) prueba la identidad de ambos, y el intercambio de “Jehová” a “Elohim” en el v. 4 es más que reveladora. El mensajero en la zarza es identificado como Jehová y como Elohim.
@ El Targum inserta las palabras “el Mensajero de” antes de “Jehová” en el v.4 porque es demasiado obvio que el Mensajero que aparece en el v. 2 es el Jehová del v. 4, el mismo que aparece en forma humana en la zarza ardiente.
Si el lector se toma el tiempo para abrir su Biblia y leer todo el pasaje de Exodo 3:1-15, podrá definitivamente captar el espíritu de la apoteótica conversación que se dio entre Moisés y el Mensajero de Jehová.
Conclusión: El Angel de Jehová es Jehová, una persona diferente al Padre.
2. El Angel de Jehová es enviado por Jehová delante de Israel (Ex. 23:21).
He aquí yo envío mi Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado. Guárdate delante de él, y oye su voz, no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él (Exodo 23:20-21).
El punto aquí es que este Angel o Mensajero tiene la potestad de perdonar pecados, y sólo Dios puede hacer tal cosa. Esto es suficiente para revelar su naturaleza divina (Deidad). Pero si esto fuera poco, Jehová dice en el mismo versículo: “porque mi nombre está en él”.
La importancia de esta declaración no puede ser pasada por alto. Para los judíos de la época, el nombre de Dios era una revelación de su naturaleza divina. Tal era así, que Dios y su nombre eran prácticamente términos sinónimos. La frase “mi nombre está en él” significa que la esencia de Jehová era posesión del mensajero. En el Antiguo Testamento, el nombre de alguien revelaba el carácter de esa persona. El nombre de Dios sólo puede estar en alguien que posee la misma naturaleza de Dios. Esto, añadido a las otras evidencias bíblicas que forman el mosaico, nos enseña que el Angel de Jehová es una persona divina que se reveló en el Antiguo Testamento.
3. Josué adora al Príncipe del Ejército de Jehová (Josué 5).
Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? El Respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose en tierra, adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? (Jos. 5:13-14)
Es obvio que la aparición del Príncipe del ejército de Jehová es una aparición del Angel de Jehová, Segunda Persona de la Trinidad, ya que cuando Josué lo adora, él acepta adoración. No se trata del arcángel Miguel como algunos insinúan, ya que los ángeles de Dios no aceptan adoración.
Un judío ortodoxo me decía que la acción de Josué de adorar, no necesariamente significaba adoración porque la palabra usada, shakha, también se usa para hacer venia o presentar reverencia, y no necesariamente implica adoración. Yo le respondí que la palabra shakha también se usa para denotar adoración. En muchos casos la última palabra en el significado de una palabra (valga la redundancia) la tiene el contexto. “Contexto” sigue siendo el príncipe de las reglas hermenéuticas. En el versículo 15, el Príncipe del ejército de Jehová le dice a Josué que se quite el calzado de sus pies, porque el lugar donde está es santo. La similitud con Exodo 3:5 es imposible de pasar desapercibida, donde Dios le dice a Moisés que se quite el calzado porque el lugar que pisa es tierra santa. Lo que en ambas situaciones hace que la tierra sea santa es la presencia de Dios. Un ángel no puede exigir tal demanda. Claramente, la palabra shakha en esta instancia, significa adoración.
5. Manoa y el Angel de Jehová (Jue. 13).
Veamos ahora el desarrollo de los acontecimientos en el capítulo 13 de Jueces:
v.3. El Angel de Jehová se aparece ante la mujer de Manoa.
v.6. La mujer de Manoa no está segura de si vio a un varón de Dios o un ángel de Dios.
v. 8. Manoa ora a Dios para que envíe de nuevo al varón de Dios.
v. 9. Cuando el Mensajero aparece de nuevo, lo hace ante la esposa de Manoa. Manoa no está presente.
v.v.10-13. La mujer va corriendo a traer a Manoa – queda establecido en la conversación que el
mensajero es un hombre, al menos en forma.
v.16. Manoa no sabe que está frente al Angel de Jehová.
v.17. Manoa le pregunta cuál es su nombre.
v.18. El mensajero contesta: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable? El texto hebreo es iluminante en este verso. La palabra hebrea para “admirable” es Pele, la misma que Isaías 9:6 usa como uno de los títulos del Mesías. La llave de toda esta narrativa es esta palabra – admirable – un título que pertenece sólo a Dios.
v.19. Manoa sacrifica un cabrito en ofrenda a Jehová.
v.20. El Angel de Jehová sube en la llama del altar ante Manoa y su mujer, los cuales se prostraron en tierra ante el milagro. Difícilmente esta postración puede interpretarse como simple reverencia. La actitud es de adoración frente el milagro (v.19) que hizo el Mensajero (Angel) de Jehová.
vv.21-22. Manoa exclama: “Ciertamente moriremos, porque a Dios hemos visto”. Lo que Manoa vio fue una manifestación de Dios en forma humana.
La conclusión lógica de este pasaje es que el Jehová que aceptó el sacrificio y la ofrenda, el que hizo el milagro, y el que prometió un hijo, era el hombre que conversó con ellos en toda la narrativa. El Mensajero de Jehová no fue ni más ni menos que Jehová en forma humana. En el contexto más amplio, el peso de la evidencia establece que se trata de Jesús antes de su Encarnación.
La doctrina del Angel de Jehová es uno de los pilares principales de la doctrina de la Trinidad.
Uno de los argumentos principales utilizados por los antitrinitarios de toda procedencia y color, es la verdad bíblica de que Dios es uno. Este concepto ha sido abusado de tal forma que han concebido la idea de que no puede existir una pluralidad de personas en el Ser de Dios. Yendo contra toda la evidencia, han aislado esta verdad del resto de la Escritura, se han negado a reconocer la existencia de la revelación progresiva a través de la Biblia, y han abusado de la falacia de la evidencia selectiva o parcial (deshechar evidencia contraria a la posición que se sostiene).
Por otra parte, ya es costumbrismo en los defensores de la doctrina de la Trinidad basar sus planteos mayormente en el contexto del Nuevo Testamento. Esta es una estrategia comprensible puesto que la evidencia más nítida y abundante por la Trinidad se encuentra en las páginas del Nuevo Testamento. Además, un principio hermenéutico clave es que el Antiguo Testamento se debe interpretar a la luz del Nuevo Testamento. Sin embargo, en este caso y otros, conviene excavar, así como el arqueólogo meticulosamente busca “pedazos” del pasado, en la revelación de Dios dada a los antiguos judíos porque ella trasciende el tiempo y nos comunica valiosa información que el Nuevo Testamento, por sí solo, no nos provee.
Cuando hacemos esto, nos encontramos con tesoros inapreciables como la doctrina del Angel de Jehová, que si bien no prueba en sí la doctrina de la Trinidad, por cierto sienta las bases para ella al mostrar que existen por lo menos dos personas que comparten la esencia de la Deidad. Este es un golpe desvastador para cualquier antitrinitario. Aun no he conocido un antitrinitario que pueda refutar la evidencia por la pluralidad de personas en la Deidad en el Antiguo Testamento con cierta medida de respetabilidad en sus razonamientos. Por ejemplo, una estratagema conocida es decir que el Angel de Jehová era simplemente un ángel. Lo que destruye la explicación es que ningún ángel puede hablar en primera persona, o sea, usar el divino YO sin cometer una blasfemia. Algunos llegan a argumentar que si Hageo es llamado el “enviado (malak) de Jehová” (Hag. 1:13) en ocasión de su mensaje a Judá, el llamado Angel de Jehová en Jueces 2:1-5, por ejemplo, pudo haber sido simplemente un profeta errante que le habló a la nación. Esta interpretación cae en lo absurdo porque toma un pasaje escrito siglos más tarde, cuando Israel ya no era una teocracia, y lo interpola en el tiempo de los Jueces – esto es un claro anacronismo. En ningún momento durante el período de los Jueces los profetas fueron llamados Mensajeros (malak) de Jehová. Es obvio que el contexto histórico, así como el literario, no permite tal interpretación. Algunos comentarios judíos como el Targum de Jonatán llegan a insertar la frase “Así dice Jehová” en el texto de Jueces 2:1. Lamentablemente para su credibilidad, tal frase no existe en ningún manuscrito hebreo o de la Septuaginta.
La doctrina del Angel de Jehová, acoplada con ciertos pasajes del Antiguo Testamento que describen la naturaleza multi-personal de Dios, pulveriza la idea de que sólo hay una persona llamada Jehová y destruye los argumentos de liberales, arrianos, unitarios, musulmanes, etc. También es un golpe mortal a la herejía de los modalistas, quienes para negar la evidencia tienen que decir que el Angel de Jehová es nada más que una manifestación del Padre. Esta desafortunada idea se derrumba porque una manifestación siempre debe ser, por definición, una extensión de la misma naturaleza del “manifestado”. Las apariciones del Angel de Jehová no fueron fenómenos ópticos como las imágenes holográficas de Disneylandia. La cosa se complica aun más para los modalistas, porque ellos enseñan forzosamente que Jesús es la manifestación visible del Padre – pero si nadie lo ha visto antes de que Jesús naciera, como dicen ellos, ¿cómo es que aparece en el Antiguo Testamento? La palabra hebrea para “aparecer” (Gn. 18:1-2; Jue. 13:3) indica que estas apariciones fueron manifestaciones literales de Dios en cierta clase de forma física. Se le vio y se le escuchó como se ve y escucha a un ser humano, un hombre. No fueron visiones de la mente, sino apariciones físicas detectables con los ojos y los oídos. Para los trinitarios no hay aquí ningún problema con esto, ya que por inferencia lógica y por testimonio bíblico, el Jehová que se aparece a muchos personajes en el Antiguo Testamento, es Jesucristo, segunda Persona de la Trinidad. Como Dios (Jehová) es multipersonal, es posible que una de las personas de la Deidad pueda ser vista mientras que las otras dos no. Para nosotros, Juan 1:18 no presenta ninguna contradicción cuando se le confronta con las apariciones de Dios en el Antiguo Testamento. Pero si Dios es una sola persona (unipersonal) como los unicitarios creen, se encuentran en un callejón sin salida.
La piedra de tropiezo para el unicitario es la idea de que Dios pudo tomar forma física antes del nacimiento de Jesús, ya que ellos niegan que Jesús existió antes de su concepción en el vientre de María, pero eso no es lo que el Antiguo Testamento enseña. Las conversaciones entre el hombre y Dios registradas en la Biblia son tan naturales en estilo y contenido por la sencilla razón de que Dios apareció, la mayoría de las veces, en forma humana y habló como los humanos hablamos unos con otros. Las conversaciones fueron tan normales que sólo pueden admitir una forma física humana de Dios delante de ellos. ¿Cómo reconcilian esto los unicitarios con Juan 1:18 que dice que a Dios jamás nadie le ha visto? Simplemente no pueden hacerlo. Pero los trinitarios sabemos que ésta es una referencia al Padre. Para los unicitarios constituye una vergonzosa derrota porque ellos enseñan que Jesús es el Padre.
Reiteramos, para poner punto final:
1) El Angel de Jehová es Jehová.
2) El Angel de Jehová es una persona diferente a otra, también llamada Jehová.
3) El Angel de Jehová es Jesucristo.
La estupenda escena en el Calvario
La estupenda escena en el Calvario
Por Henry Law
Traducido Por Rommel José Antonio Flores
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Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu- Juan 19:30
Padre Santo,
Los cielos, La tierra, y todo lo encontrado en ella, proclaman la hermosura de la Gloria de Tú magnificencia. Pero Tu gran Amor brilla más y sobrepasa en la estupenda escena en el Calvario. En la Cruz vemos Tú Gracia Divina al quitar nuestras enormes deudas de pecado contra Tu Santidad-y transferirlas a Tú amado Hijo.
Lo vemos ser contado como un transgresor por nosotros, lo vemos a Él, quien no conoció pecado-ser hecho pecado por nosotros.
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él- 2 Corintios 5:21
Lo vemos a Él, el cual es todo Santo ser hecho maldición por nosotros.
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero- Gálatas 3:13
Miramos Tu Justicia llevar al cordero sin mancha a la rigurosa matanza porque exigisteis pago completo por nuestros pecados.
La Divina Justicia no puede pedir más.
Las deudas por nosotros fueron pagadas.
Todos nuestros pecados fueron borrados.
¡Si nuestros pecados fueran buscados, no pueden ser encontrados!
El Cordero sin mancha sufrió todo para que nosotros obtengamos la alegría.
Él fue tratado como Tú enemigo para que nosotros fuéramos tratados como Tú amigos.
Él fue herido para que nosotros fuéramos curados.
Él tuvo sed para que nosotros pudiéramos beber del agua de la Vida Eterna.
Él estuvo en la oscuridad para que nosotros pudiéramos estar en la claridad y luz de Tú día eterno.
Él lloro para que cada lágrima fuera quitada de nuestras almas.
Él aguanto dolor para que nosotros pudiéramos tener salud espiritual.
Él uso una corona de espina para que nosotros pudiéramos usar una corona de Gloria.
O Padre celestial, que grande es Tú Amor para con nosotros, ¡Todos nuestros pecados fueron echados detrás de tu espalda, todos fueron llevados al océano de reconciliación por la Sangre de Jesucristo!
El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados- Miqueas 7:19
Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones- Salmos 103:11-12
Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana- Isaías 1:18
La reacción de nuestra almas es de caernos y gritar “¡Gracias por el regalo de Tú Hijo Amado, Jesucristo, Él es nuestro perfecto Substituto, Su muerte es el pago de nuestro rescate!”
Grata certeza; ¡soy de Jesús!
Hecho heredero de eterna salud,
Su sangre pudo mi alma librar
De pena eterna y darme la paz.
CORO:
Esta es mi historia y es mi canción,
gloria a Jesús por su salvación,
Aun para mí fue su redención:
¡Bendita historia, bella canción!
Siempre sumiso a su voluntad,
glorias celestes empiezo a gustar;
Cuanto más cerca sigo al Señor
Más goza mi alma su amplio perdón.
CORO:
Esta es mi historia y es mi canción,
gloria a Jesús por su salvación,
Aun para mí fue su redención:
¡Bendita historia, bella canción!
Siempre confiando, encuentro en Jesús
Paz, alegría, descanso y salud;
Del cielo mi alma llega a gozar,
Mientras a Cristo logra mirar.
CORO:
Esta es mi historia y es mi canción,
gloria a Jesús por su salvación,
Aun para mí fue su redención:
¡Bendita historia, bella canción!
Justificación y Santificación
Justificación y Santificación
Por Thomas Watson
Traducido Por Rommel José Antonio Flores
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Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios-1 Corintios 6:11
Nuestra Justificación y Santificación no son la misma cosa. La Justificación es sin ninguna obra nuestra y es una obra gratuita por nosotros por Dios afuera de nosotros. Nuestra Santificación es una obra de Dios en nosotros y es todo por Gracia Soberana. La primera es por la Justicia imputada y la otra es por Justicia impartida en nuestras vidas. Estas dos obras son basadas en los meritos de nuestro amado Dios y Salvador Jesucristo.
Nuestra Justificación está basada en la perfecta Justicia y Obediencia de Jesucristo, Nuestra Santificación está basada en la obra del Espíritu Santo, la Biblia nunca indica que nuestra Santificación este basada por algo que nosotros hacemos e mantenemos. Tal como indica la Biblia nuestra Santificación y nuestra Justificación es todo por Gracia.
Hay una distinción entre Justificación y Santificación, no obstante, estas no están separadas. Dios no para cuando perdona y justifica a un pecador, no, Él también lo Santifica.
Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad-1 Juan 5:6
Jesucristo viene al alma por Su sangre, la cual denota la remisión del pecado; y por el agua, la cual denota Santificación. Ningún hombre puede proclamar ser perdonado el cual no es santificado. Esto declaro a la persona que dice ser un creyente, indica que sus pecados han sido perdonados y que él está cubierto con la Justicia de Jesucristo pero él cual está todavía viviendo en el excremento del pecado.
La persona que Dios perdona, Él también purifica. Quienquiera Dios perdona, Él transforma. Un hombre no puede proclamar ser perdonado si una obra de santidad no se encuentra en su corazón.
Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra-Ezequiel 36:27
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¡Si tan solo pueda conseguir las migajas!
¡Si tan solo pueda conseguir las migajas!
Por Charles H. Spurgeon
Traducido Por Rommel José Antonio Flores
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Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias- Salmos 36:8
La reina de Sabá se asombró a la gran plenitud de la mesa de Salomón. Ella estaba sorprendida por la gran porción de cada día y la gran multitud que se deleitaban en la mesa de Salomón. ¡Pero qué es esto comparado al gran banquete preparado por el Dios de la Gracia! Miles de personas se deleitan en esta mesa, hambrientos y sedientes- traen apetitos grandes con ellos al banquete-pero ninguno de ellos regresan insatisfechos, hay bastante para cada uno de ellos, bastante para todos, bastante para siempre.
Aunque la multitud que se alimenta en la mesa de Dios es incontable como la arena del mar, aun ha sí, cada una de ellas tienen su porción de comida. ¡Piense cuanta Gracia un Cristiano requiere! Nada más que un Dios infinito podría satisfacer su necesidad, pero el Señor prepara su mesa, no para uno-pero para muchos santos, no para un día-pero para muchos años(para siempre), no para una generación solamente, pero para la generación después de la generación.
Observe el banquete completo hablado en este texto, los huéspedes del banquete de la Gracia son satisfechos, no, ellos banquetean, y esto no ordinariamente, pero “de la grosura de tu casa”, la abundancia especial de la casa de Dios. Este banquete esta prometido a todo creyente que habita debajo de la sombra de las alas de Dios.
Una vez pensé, de que si tan solo pueda conseguir las migajas de Gracia de la mesa de Dios-ellas me satisfarán, como la mujer que dijo “pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amo” Mateo 15:27, Pero ningún hijo de Dios es dejado a comer las migajas de esta mesa, como Mefi-boset-cada uno de ellos comen en la mesa del Rey (Dios). En circunstancias de Gracia, cada uno de nosotros recibimos una porción tal como la de Benjamín-“mas la porción de Benjamín era cinco veces mayor que cualquiera de las de ellos” Génesis 43:34- ¡todos tenemos cinco veces más de lo que habríamos podido esperar! ¡Y aunque nuestras necesidades son grandes-todavía somos sorprendimos a menudo de la maravillosa porción de Gracia en nuestra vidas, de que dios nos da para disfrutar!
Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias- Salmos 36:8
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