Skip to content

Archive for octubre, 2009

27
oct

No dejando nuestra congregación-Hebreos 10:25

No dejando nuestra congregación-Hebreos 10:25

Por Rommel José Antonio Flores

Apoya este sitio visitando los patrocinadores aquí

Este día he estado en la casa de Dios, el lugar en donde mora Su honor, he estado con la congregación y he participado en la acción de alabar a Dios, y mis oídos han escuchado las buenas nuevas de la Salvación encontrada en Jesús. Pero por tu Gracia y Misericordia me haces recordar la razón principal el de porque yo asisto a la congregación, esta razón me dirige a mi Dios y perfecto Salvador, Cristo Jesús.

Este día mi alma está enfocada en ver a Jesús por medio de la predicación del Evangelio:

Y había ciertos Griegos de los que habían subido á adorar en la fiesta: Estos pues, se llegaron á Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y rogáronle, diciendo: Señor, querríamos ver á Jesús- Juan 12:20,21

Este es el día donde el Predicador debería de dedicarse a exponer el versículo o capitulo usado de la Biblia, esto resulta en la predicación del Evangelio de Jesús:

Entonces él se levantó, y fué: y he aquí un Etiope, eunuco, gobernador de Candace, reina de los Etiopes, el cual era puesto sobre todos sus tesoros, y había venido á adorar á Jerusalem, Se volvía sentado en su carro, y leyendo el profeta Isaías. Y el Espíritu dijo á Felipe: Llégate, y júntate á este carro. Y acudiendo Felipe, le oyó que leía el profeta Isaías, y dijo: Mas ¿entiendes lo que lees? Y dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó á Felipe que subiese, y se sentase con él. Y el lugar de la Escritura que leía, era éste: Como oveja á la muerte fué llevado; Y como cordero mudo delante del que le trasquila, Así no abrió su boca: En su humillación su juicio fué quitado: Mas su generación, ¿quién la contará? Porque es quitada de la tierra su vida. Y respondiendo el eunuco á Felipe, dijo: Ruégote ¿de quién el profeta dice esto? ¿de sí, ó de otro alguno? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús- Hechos 8:27-35

La predicación está acompañada con evidencia y declaración de que Jesús es Dios y Salvador, este Jesús es declarado por medio de las Sagradas Escrituras (La Biblia):

Y PASANDO por Amphípolis y Apolonia, llegaron á Tesalónica, donde estaba la sinagoga de los Judíos. Y Pablo, como acostumbraba, entró á ellos, y por tres sábados disputó con ellos de las Escrituras, Declarando y proponiendo, que convenía que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, el cual yo os anuncio, decía él, éste era el Cristo- Hechos 17:1-3

La predicación en este hermoso día no debe de ser escondida o anulada, es triste mirar y escuchar de Iglesia que se llaman Iglesias Cristianas estar dedicadas a otra cosas y no en la predicación del Evangelio y la Persona de Jesús (Dios y Salvador), estos dedican parte de sus servicios a películas, encuentros para matrimonios, para damas, para hombres, para jóvenes y para niños, dramas cristianas, conciertos para jóvenes y otras cosas que dejan muy lejos la declaración del Evangelio, querido lector si esto describe la Iglesia donde estas asistiendo, estas sobre una maldición, tu alma nunca tendrá comida espiritual aparte de la proclamación del Evangelio, es una necesidad, tal como el aire para la vida es la proclamación del Evangelio para la persona que ha nacido de nuevo por el Espíritu Santo y se le ha otorgado Fe en Jesucristo, el Evangelio verdadero es declarado conforme a las Escrituras:

ADEMAS os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; Por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo fué muerto por nuestros pecados conforme á las Escrituras; Y que fué sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme á las Escrituras; Y que apareció á Cefas, y después á los doce. Después apareció á más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún, y otros son muertos. Después apareció á Jacobo; después á todos los apóstoles. Y el postrero de todos, como á un abortivo, me apareció á mí. Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí la iglesia de Dios. Empero por la gracia de Dios soy lo que soy: y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos: pero no yo, sino la gracia de Dios que fué conmigo. Porque, ó sea yo ó sean ellos, así predicamos, y así habéis creído- 1 Corintios 15:1-11

PrintFriendly
Share
20
oct

Pero Dios

El Evangelio es la Persona de Jesucristo, Su Gran interdicción en nuestras vidas reflectan Su Gran Amor, Gracia y Misericordia para cada uno de sus Elegidos, cuando nosotros estábamos en esclavitud al pecado Él nos libro, cuando estábamos muertos en pecados Él nos dio vida, la Biblia indica esto cuando usa las palabras—Pero Dios–:

Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente— Génesis 50:20

Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados), y con El nos resucitó, y con El nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús— Efesios 2:4-6

Pero Dios redimirá mi alma del poder del Seol, pues El me recibirá. (Selah)— Salmos 49:15

Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre— Salmos 73:26

Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros— Romanos 5:8

Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de doctrina a la que fuisteis entregados—Romanos 6:17

Entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados) — Efesios 2:3-5

Porque él os añoraba a todos vosotros, y estaba angustiado porque habíais oído que se había enfermado. Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no sólo de él, sino también de mí, para que yo no tuviera tristeza sobre tristeza. Así que lo he enviado con mayor solicitud, para que al verlo de nuevo, os regocijéis y yo esté más tranquilo en cuanto a vosotros— Filipenses 2:26-28

PrintFriendly
Share
19
oct

Serán mi Pueblo

Serán mi Pueblo

Por Pastor Don Fortner

Traducido por Rommel José Antonio Flores

Apoya este sitio visitando los patrocinadores aquí

Y les daré un corazón para que me conozcan, porque yo soy el SEÑOR; y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, pues volverán a mí de todo corazón— Jeremías 24:7

Hay algunos (hombres y mujeres) en este mundo que Dios ha elegido a la salvación desde la eternidad, que deben y serán salvados.

Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros, y os designé para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda— Juan 15:16

Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad— 2 Tesalonicenses 2:13

Hay una multiplicidad, dispersada entre los hijos caídos de Adán, en cada edad, en cada nación, que deben ser Salvados. El número de los Elegidos de Dios es tan grande que ningún hombre puede calcularlo, aunque siempre aparece como un remanente. Este número es inalterablemente fijado por Dios, cada persona Elegida serán Salvadas. NADA puede prevenir esta Salvación.

El Señor Jesucristo ha pagado por cada pecado de sus Elegidos y los ha Redimido de la Maldición de la Ley por su Propia Preciosa Sangre.

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: MALDITO TODO EL QUE CUELGA DE UN MADERO) — Gálatas 3:13

Contrario a la popular opinión, Jesucristo no murió por todos los hombres, Él rechazo incluso orar por todos los hombre.

Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque son tuyos…. Mas no ruego sólo por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos— Juan 17:9,20

Toda su obra Redentora era y es para cada uno de su Elegidos Solamente. Declarar otra cosa es hacer esta obra redentora, su intercesión ante el Padre y su pago para el pecado, vana, sin sentido, e inútil para Salvar. La Muerte de Jesucristo era para su pueblo en particular, cada Elegido, en esta muerte el obtuvo completa satisfacción de la Justicia a favor de los Elegidos.

Por opresión y juicio fue quitado; y en cuanto a su generación, ¿quién tuvo en cuenta que El fuera cortado de la tierra de los vivientes por la transgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida?— Isaías 53:8

Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas— Juan 10:11

Los Elegidos de Dios, siendo Redimidos por la Sangre de Jesucristo, serán llamados de muerte a vida por el Poder Irresistible y la gran Gracia de Dios el Espíritu Santo.

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: MALDITO TODO EL QUE CUELGA DE UN MADERO), a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentiles, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe— Gálatas 3:13-14

Cuán bienaventurado es el que tú escoges, y acercas a ti, para que more en tus atrios. Seremos saciados con el bien de tu casa, tu santo templo— Salmos 65:4

Tu pueblo se ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder; en el esplendor de la santidad, desde el seno de la aurora; tu juventud es para ti como el rocío— Salmos 110:3

El Arrepentimiento hacia dios, la Fe Salvífica en Jesucristo y la Vida Eterna son los Resultados del llamado Eficaz del Espíritu Santo en las vidas de los Elegidos. Estas cosas son la obra de la Gran Gracia de Dios en sus vidas y no una propuesta. Dios ha elegido un día específico para llamar a cada uno de sus Elegidos a Vida Espiritual y Fe en Jesucristo por medio del Evangelio.

Tu pueblo se ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder; en el esplendor de la santidad, desde el seno de la aurora; tu juventud es para ti como el rocío— Salmos 110:3

‘Yo pasé junto a ti y te vi revolcándote en tu sangre. Mientras estabas en tu sangre, te dije: “¡Vive!” Sí, te dije, mientras estabas en tu sangre: “¡Vive!”…. ‘Entonces pasé junto a ti y te vi, y he aquí, tu tiempo era tiempo de amores; extendí mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez. Te hice juramento y entré en pacto contigo’–declara el Señor DIOS–’y fuiste mía— Ezequiel 16:6,8

Dios se asegurará que el pecador que él ha elegido estará en el lugar que el mismo antes de la fundación del mundo ha ordenado, con su corazón preparado para recibir el Evangelio, en el momento designado. Y Él mandara su Palabra a este Pecador con su Poder Irresistible y Gracia del Espíritu Santo, en ese día, Dios proclamara a su Elegido en Jesucristo, “Tú serás parte de Mi Pueblo”.

PrintFriendly
Share
19
oct

La Redención Particular

La Redención Particular

Por Charles Haddon Spurgeon

“Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” — Mateo 20:28

Gracias a y Visite: http://www.spurgeon.com.mx/sermones.html

Apoya este sitio visitando los patrocinadores aquí

Cuando recibí por primera vez la responsabilidad de ocupar este púlpito, y de predicar en esta sala, mi congregación tenía la forma de una masa irregular de personas procedentes de todas las calles de esta ciudad, que venían para escuchar la Palabra. Se trataba simplemente de un evangelista, que predicaba a muchos que no habían oído el Evangelio anteriormente. Por la gracia de Dios, ha ocurrido un cambio muy bendito; y ahora, en vez de tener una multitud irregular que se reúne, mi congregación es tan permanente como la de cualquier otro ministro de la ciudad de Londres.

Desde este púlpito puedo observar los rostros de mis amigos, que han ocupado los mismos lugares, hasta donde es posible, durante todos estos meses; y tengo el privilegio y el placer de saber que una gran proporción, ciertamente las tres cuartas partes de las personas que se congregan aquí, no son personas que asisten por pura curiosidad, sino que son mis oyentes regulares y constantes.

Y pueden observar que mi carácter también ha cambiado. Antes era un evangelista, pero ahora mi responsabilidad ha pasado a ser la del pastor de ustedes. Ustedes eran antes un grupo muy variado, reunido para escucharme, pero ahora estamos unidos por los lazos del amor; por nuestra asociación hemos aprendido a amarnos y a respetarnos los unos a los otros, y ahora ustedes se han convertido en las ovejas de mis pastos, y miembros de mi rebaño; y yo tengo el privilegio de asumir la posición de un pastor en este lugar, como también de la capilla donde trabajo por las tardes.

Entonces, pienso que cada uno de ustedes estará de acuerdo que debido a que tanto la congregación como mi oficio han cambiado ahora, la propia enseñanza debe sufrir una modificación en cierta medida. Ha sido siempre mi intención dirigirme a ustedes a partir de las sencillas verdades del Evangelio; muy raras veces, en este lugar, he intentado adentrarme en las profundas cosas de Dios. Un texto que podría considerarse adecuado para mi congregación que se reúne en las tardes, no necesariamente sería tema de comentario en este lugar, por las mañanas. Hay muchas doctrinas elevadas y misteriosas que no he dejado de comentar en mi propia capilla, pero sobre las que no me he tomado la libertad de introducir aquí, pues los he considerado como un grupo de personas congregadas casualmente aquí para escuchar la Palabra. Pero ahora, ya que las circunstancias han cambiado, cambiaremos la enseñanza también.

No me voy a limitar ahora simplemente a la doctrina de la fe, o a la enseñanza del bautismo del creyente; no me voy a quedar sobre la superficie de los asuntos, sino que voy a aventurarme, con la guía de Dios, para entrar en esos temas que descansan en la base de nuestra religión tan querida.

No me va a dar vergüenza predicar ante ustedes la doctrina de la Soberanía Divina de Dios; no voy a titubear al predicar la doctrina de la Elección, sin reservas ni rodeos. No temeré explicar la grandiosa verdad de la perseverancia final de los santos; no voy a pasar por alto la verdad indudable de la Escritura, el llamado eficaz que hace Dios a Sus elegidos; me voy a esforzar, con la ayuda de Dios, para no ocultarles nada a ustedes que se han convertido en mi rebaño. Viendo que muchos de ustedes han gustado ahora “la benignidad del Señor,” vamos a tratar de abarcar el sistema completo de las doctrinas de la gracia, para que los santos puedan ser edificados y desarrollados en su más santa fe.

Comienzo este día con la doctrina de la Redención. “Para dar su vida en rescate por muchos.”

La doctrina de la Redención es una de las doctrinas más importantes del sistema de la fe. Un error en este punto inevitablemente llevará al error a lo largo de todo el sistema de nuestra fe.

Ahora, ustedes están conscientes que hay diferentes teorías de la Redención. Todos los cristianos sostienen que Cristo murió para redimir, pero no todos los cristianos enseñan la misma redención. Tenemos diferencias en cuanto a la naturaleza de la expiación, y en cuanto al plan de redención. Por ejemplo, el arminiano sostiene que Cristo, cuando murió, no murió con objeto de salvar a una persona en particular; y ellos enseñan que la muerte de Cristo, en sí misma, no garantiza más allá de toda duda, la salvación de nadie.

Ellos creen que Cristo murió para hacer posible la salvación de todos los hombres, o que haciendo algunas otras cosas, cualquier hombre que así lo quiera puede alcanzar la vida eterna; por consiguiente, están obligados a sostener que si la voluntad del hombre no cede y no se somete voluntariamente a la gracia, entonces la expiación de Cristo sería ineficaz. Ellos sostienen que no hay nada particular ni especial en la muerte de Cristo. Cristo murió, dicen ellos, tanto por Judas que está en el infierno como por Pedro, que se remontó al cielo. Ellos creen que para quienes han sido consignados al fuego eterno, hubo una redención tan verdadera y real, como para quienes se encuentran ahora ante el trono del Altísimo.

Pero nosotros no creemos en nada de eso. Nosotros sostenemos que Cristo, cuando murió, tenía un objetivo en mente, y ese objetivo será cumplido con absoluta seguridad, más allá de toda duda. Nosotros medimos el propósito de la muerte de Cristo por su efecto. Si alguien pregunta: “¿cuál fue el propósito de Cristo al morir?” nosotros respondemos a esa pregunta por medio de otra: “¿qué ha hecho Cristo, o qué hará Cristo por medio de Su muerte?” Pues nosotros declaramos que la medida del efecto del amor de Cristo, es la medida de Su propósito. Nosotros no podemos engañar a nuestra razón, pensando que la intención del Dios Todopoderoso puede frustrarse, o que el propósito de algo tan grandioso como la expiación, puede fallar por algo.

Sostenemos (no tenemos miedo de decir lo que creemos) que Cristo vino a este mundo con la intención de salvar “a una gran multitud, la cual nadie podía contar;” y creemos que como resultado de esto, cada persona por quien Él murió, sin ninguna sombra de duda, será limpiada de pecado, y estará lavada en Su sangre, ante el trono del Padre. Nosotros no creemos que Cristo haya hecho una expiación eficaz por quienes están condenados para siempre; no nos atrevemos a pensar que la sangre de Cristo haya sido derramada jamás con la intención de salvar a quienes Dios sabía de antemano que no podrían ser salvos; y algunos de ellos ya estaban en el infierno cuando Cristo, de acuerdo a la creencia de algunos hombres, murió para salvarlos.

De esta forma acabo de presentar nuestra teoría de la redención, y de sugerir las diferencias que existen entre dos grandes grupos de la iglesia que profesa la fe. Será mi tarea demostrar lo grandioso de la redención de Cristo Jesús; y al hacer eso, espero ser capacitado por el Espíritu de Dios, para exponer la totalidad del gran sistema de redención, de tal manera que pueda ser entendido por todos nosotros, aunque no todos lo podamos aceptar. Pues deben tener en mente que algunos de ustedes, tal vez, estén listos para objetar las cosas que yo afirmo; pero tienen que recordar que eso no me afecta; yo voy a enseñar en todo momento esas cosas que yo creo verdaderas, sin permiso y a pesar del estorbo de cualquier ser que respire. Ustedes tienen la libertad de hacer lo mismo en sus propios lugares, y de predicar sus propios puntos de vista en sus propias congregaciones, de la misma manera que yo reclamo el derecho de predicar mis convicciones, plenamente y sin ningún titubeo.

Cristo Jesús “dio su vida en rescate por muchos;” y por medio de ese rescate, Él alcanzó para nosotros una gran redención. Voy a intentar demostrar lo grande de esa redención, midiéndola de cinco maneras. En primer lugar, vamos a ver su grandeza desde la perspectiva de la atrocidad de nuestra culpa, de la cual Él nos ha liberado; en segundo lugar, vamos a medir Su redención por la severidad de la justicia divina; en tercer lugar, vamos a medirla por el precio que Él pagó, los tormentos que soportó; a continuación vamos a tratar de magnificarla, viendo la liberación que Él alcanzó; y vamos a concluir observando el gran número de personas para quienes se llevó a cabo la redención, quienes son descritos en nuestro texto como “muchos.”

I. Entonces, en primer lugar, veremos que la redención de Cristo no fue algo insignificante, si la medimos, primero, por NUESTROS PROPIOS PECADOS. Hermanos, por un instante contemplen el hoyo de donde fueron desenterrados y la cantera donde han sido labrados. Ustedes, que han sido lavados, y limpiados, y santificados, hagan una pausa por un momento, y vuelvan su vista atrás al estado anterior de su ignorancia; los pecados que cometían, los crímenes hacia los que se despeñaban, la continua rebelión contra Dios en la que vivían habitualmente. Un pecado puede perder el alma para siempre; no está al alcance de la mente humana entender la maldad infinita que dormita en las entrañas de un pecado solitario. Hay verdaderamente una inmensidad de culpa cobijada en una trasgresión contra la majestad del cielo.

Entonces, si tú y yo hubiéramos pecado una sola vez, nada sino una expiación infinita en valor hubiera podido lavar jamás el pecado y hacer satisfacción por él. ¿Pero acaso ha sido sólo una vez que tú y yo hemos transgredido? No, hermanos míos, nuestras iniquidades son mayores en número que los cabellos de nuestra cabeza; han prevalecido poderosamente contra nosotros. Podríamos muy bien intentar contar la arena del mar, o intentar ponerle un número a las gotas que forman el océano en su totalidad, antes que llevar la cuenta de las trasgresiones que se han acumulado en nuestras vidas.

Recordemos nuestra niñez. ¡Cuán pronto empezamos a pecar! ¡Cómo desobedecíamos a nuestros padres, y aun a esa temprana edad aprendimos a convertir nuestras bocas en una guarida de mentiras! En nuestra niñez ¡cuán llenos estábamos de desenfreno y rebeldía! Tercos e inconstantes, preferíamos nuestro propio camino y rompíamos todas las amarras que nuestros piadosos padres ponían sobre nosotros. Salvajemente nos lanzábamos, muchos de nosotros, al propio centro de la danza del pecado. Nos convertimos en líderes de la iniquidad; no solamente pecamos nosotros, sino que enseñamos a otros a pecar.

Y en cuanto a la edad adulta, ustedes que han alcanzado la flor de la vida, puede ser que externamente parezcan más sobrios, pueden haberse liberado un poco de la disipación de la juventud; pero ¡cuán poco ha mejorado el hombre! A menos que la gracia soberana de Dios nos haya renovado, no somos del todo mejores que cuando comenzamos; y aun si el cambio ha sido operado en nosotros, todavía tenemos pecados de los que debemos arrepentirnos, y debemos todos poner nuestras bocas en el polvo y cubrir de cenizas nuestras cabezas y exclamar: “¡Inmundo! ¡Inmundo!” Y ¡oh!, ustedes que se apoyan agotados sobre sus bastones, el soporte de su ancianidad, ¿acaso no tienen ustedes todavía pecados que cuelgan de sus vestidos? ¿Acaso son sus vidas tan blancas como los cabellos blancos que coronan sus cabezas? ¿Acaso no sienten todavía que la trasgresión embadurna sus vestidos, y mancha su blancura?

¡Cuán a menudo son ahora arrojados al hoyo, hasta el punto de ser aborrecidos por sus propios vestidos! Vuelvan sus ojos a los sesenta, los setenta, los ochenta años, a lo largo de los cuales Dios les ha perdonado la vida; ¿pueden ustedes aunque sea por un momento pensar que es posible que ustedes tiene la capacidad de contar sus innumerables trasgresiones, o calcular el peso de los crímenes que han cometido? ¡Oh, estrellas del cielo! El astrónomo puede medir su distancia y su altura, pero ¡oh, pecados de la humanidad! Ustedes sobrepasan cualquier cálculo. ¡Oh, elevadas montañas! ¡El hogar de la tempestad, el lugar de nacimiento de la tormenta! El hombre puede alcanzar sus cimas y pararse asombrado sobre sus nieves perpetuas; pero, ¡oh, montes del pecado! Ustedes se elevan por encima de nuestros pensamientos; ¡oh, abismos de trasgresiones! Ustedes son mucho más profundos de lo que nuestra imaginación se atreve a bucear.

¿Acaso se me acusa de denigrar la naturaleza humana? Entonces es porque ustedes no la conocen. Si Dios les hubiera manifestado la condición de su propio corazón alguna vez, ustedes mismos darían testimonio que, lejos de exagerar, mis pobres palabras no logran describir el estado desesperado de nuestro mal. ¡Oh! Si cada uno de nosotros pudiera mirar al corazón hoy. Si nuestros ojos se pudieran volver a nuestro interior, para poder ver la iniquidad que está grabada como con la punta de un diamante sobre la superficie de piedra de nuestros corazones, diríamos entonces que el ministro, independientemente de la manera como pueda describir la situación desesperada de la culpa, bajo ningún punto podría exagerar.

¡Cuán grande entonces, amados hermanos, debe ser el rescate de Cristo, al salvarnos de todos estos pecados! Los hombres por quienes murió Jesús, cuando tienen fe, independientemente de cuán grande sea su pecado, son justificados de todas sus trasgresiones. Aunque se hayan entregado a cada vicio y a cada mal deseo que Satanás haya podido sugerirles, y que la naturaleza humana podía llevar a cabo, sin embargo, cuando creyeron, toda su culpa fue limpiada. Año tras año se han recubierto de negrura, hasta que sus pecados se han convertido en una armadura; pero en un instante de fe, un momento triunfante de confianza en Cristo, la gran redención quita la culpa de numerosos años. Más aún, si fuera posible que todos los pecados que los hombres han cometido, de pensamiento, o de palabra, o de obra, desde que los mundos fueron creados, y desde que el tiempo comenzó, fueran colocados sobre una sola pobre cabeza, la gran redención sería plenamente suficiente para quitar todos estos pecados, y lavar al pecador para que quedara más blanco que la nieve.

¡Oh! ¡Quién pudiera medir las alturas de la plena suficiencia del Salvador! Quien quiera hacerlo, primero tiene que calcular qué tan grande es el pecado, y luego, recordar que así como el diluvio de Noé sobrepasó los picos de las montañas más elevadas de la tierra, así el diluvio de la redención de Cristo sobrepasa las cimas de las montañas de nuestros pecados. En los atrios del cielo hay hombres hoy que una vez fueron asesinos, y ladrones, y borrachos, y fornicarios, blasfemos y perseguidores; pero ellos fueron lavados, fueron santificados. Pregúntenles de dónde proviene el brillo de sus vestidos, y dónde obtuvieron su pureza, y ellos, al unísono, les dirán que ellos lavaron sus vestidos y los blanquearon en la sangre del Cordero.

¡Oh, ustedes conciencias atribuladas! ¡Oh, ustedes que están trabajados y cargados! ¡Oh, ustedes que gimen a causa del pecado! La grandiosa redención que ahora es proclamada a ustedes es plenamente suficiente para sus necesidades; y aunque sus numerosos pecados sobrepasan a las estrellas que adornan el firmamento, aquí hay una expiación hecha por todos ellos, un río que puede cubrirlos a todos y llevárselos muy lejos, para siempre.

Esta es, entonces, la primera medida de la expiación: la atrocidad de nuestra culpa.

II. Ahora, en segundo lugar, debemos medir la gran redención POR LA SEVERIDAD DE LA JUSTICIA DIVINA. “Dios es amor,” y siempre ama; pero mi siguiente propuesta no interfiere para nada con esta afirmación. Dios es severamente justo, inflexiblemente severo en Sus tratos con la humanidad. El Dios de la Biblia no es el Dios que algunos imaginan, que tiene tan baja opinión del pecado, que puede pasarlo por alto sin demandar ningún castigo. Él no es el Dios de la imaginación de algunos hombres que piensan que nuestras trasgresiones son cosas tan pequeñas, simples pecadillos, que el Dios del cielo los pasa por alto y deja que mueran en el olvido. No; Jehová, el Dios de Israel, ha declarado acerca de Sí mismo: “Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.” Su propia declaración es: “Y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado.” “El alma que pecare, esa morirá.”

Aprendan, amigos míos, a mirar a Dios como un Ser tan severo en Su justicia como si no tuviera amor, y sin embargo tan amoroso como si no fuera severo. Su amor no disminuye Su justicia, ni Su justicia se contrapone a Su amor en lo más mínimo. Las dos cosas están dulcemente vinculadas entre sí en la expiación de Cristo. Pero, fíjense bien, nunca podremos entender la plenitud de la expiación hasta no comprender antes la verdad de la Escritura acerca de la inmensa justicia de Dios. Nunca se ha dicho una mala palabra, ni se ha concebido un mal pensamiento, ni se ha cometido una mala acción, que Dios no vaya a castigar en la persona del culpable. Él tendrá una satisfacción ya sea de ustedes, o de Cristo. Si ustedes no pueden presentar la expiación por medio de Cristo, deben permanecer por siempre en una deuda que no podrán pagar, en la miseria eterna; pues tan ciertamente como que Dios es Dios, Él primero perdería Su divinidad que permitir que un pecado quede sin castigo, o una partícula de rebelión sin venganza.

Ustedes podrán decir que este carácter de Dios es frío, y severo, y duro. No puedo evitar que digan eso; no obstante lo que he comentado es verdad. Así es el Dios de la Biblia; y aunque repetimos que es verdad que Él es amor, no es menos cierto que además que Él es amor, Él es plena justicia, porque toda cosa buena en su máxima perfección se encuentra en Dios, de tal forma que mientras el amor alcanza su hermosura plena, la justicia muestra una inflexibilidad severa en Él. En Su carácter, Dios no tiene ninguna torcedura ni ninguna desviación; ninguno de Sus atributos predomina como para opacar a los otros. El amor tiene dominio pleno, y la justicia no tiene un límite más estrecho que Su amor.

¡Oh!, entonces, amados hermanos, piensen cuán grandiosa debe haber sido la sustitución de Cristo, ya que pudo satisfacer a Dios por todos los pecados de Su pueblo. Por el pecado del hombre, Dios demanda el eterno castigo; y Dios ha preparado un infierno al que arrojará a quienes mueran sin arrepentirse. ¡Oh!, hermanos míos, ¿pueden imaginarse cuál debe haber sido la grandeza de Su expiación, que fue la que sustituyó a toda esta agonía que Dios hubiera vertido sobre nosotros, si no la hubiera vertido sobre Cristo?

¡Miren!, ¡miren!, ¡miren, con una mirada solemne a través de las sombras que nos separan del mundo de los espíritus, y vean esa casa de miseria que los hombres llaman infierno! No pueden soportar el espectáculo. Recuerden que en ese lugar hay espíritus que pagan por siempre a la justicia divina, su deuda; pero, aunque algunos de ellos han estado durante más de cuatro mil años quemándose en las llamas, no están más cerca de lograr pagar su deuda de lo que estaban cuando el castigo comenzó; y cuando hayan pasado diez mil veces diez mil años, no habrán hecho mayor satisfacción para Dios a causa de su culpa, de lo que han hecho hasta este momento.

Y ahora pueden apreciar el pensamiento de la grandeza de la mediación del Salvador al haber pagado sus deudas, y haberlas pagado de una sola vez; de tal forma que no queda pendiente ningún saldo de esa deuda del pueblo de Cristo para con Dios, excepto una deuda de amor. El creyente no le debe nada a la justicia; aunque originalmente debía tanto que la eternidad no sería lo suficientemente larga para que permitiera pagar esa deuda, sin embargo, en un instante Cristo lo pagó todo, de tal forma que el creyente está enteramente justificado de toda culpa, y libre de todo castigo, a través de la obra de Jesucristo. Piensen, entonces, cuán grande es Su expiación viendo todo lo que ha hecho.

Debo hacer una pausa aquí, para exponer otro pensamiento. Hay momentos en los que Dios el Espíritu Santo muestra a los hombres, en sus propias conciencias, la severidad de la justicia. Habrá aquí presente hoy, alguien cuyo corazón ha sido cortado por un sentido de pecado. Una vez fue un hombre libre, un libertino, sin ninguna sujeción a nadie; pero ahora la flecha del Señor ha penetrado en su corazón, y se encuentra sumido en una esclavitud peor que la de Egipto. Lo veo hoy y me dice que su culpa lo persigue por todas partes. El esclavo negro, guiado por la estrella polar, puede escapar de las crueldades de su amo y llegar a otra tierra donde pueda ser libre; en cambio, este otro hombre siente que aunque vagara por todo el ancho mundo no podría escapar de la culpa. El que ha estado atado por muchas cadenas puede tener la esperanza de encontrar una sierra que las rompa y así quedar libre. En cambio este hombre dice que ha intentado oraciones y lágrimas y buenas obras, pero aún así no puede liberar sus muñecas de las esposas que lo aprisionan. Todavía se siente como un pecador perdido, y la emancipación parece algo imposible para él, no importa lo que haga.

El preso en el calabozo es, a veces, libre en su pensamiento, aunque su cuerpo esté preso; su espíritu salta por encima de las paredes de la cárcel, y vuela hacia las estrellas, libre como el águila que no es esclava del hombre. Pero este hombre es un esclavo en sus pensamientos; no puede tener ni un solo pensamiento brillante o feliz. Su alma está decaída en su interior; el hierro se ha metido en su espíritu, y está amargamente afligido. El cautivo a veces olvida su cautiverio en sus sueños, pero en cambio este hombre no puede dormir; en la noche sueña con el infierno, y en el día parece sentir ese infierno; lleva en su corazón un horno ardiente de llamas, y no importa lo que haga, no puede apagarlo.

Él ha sido confirmado, ha sido bautizado, toma el sacramento, asiste a la iglesia o visita frecuentemente una capilla, sigue cada ordenamiento y obedece cada norma, pero el fuego continúa ardiendo. Da su dinero a los pobres, está presto a entregar su cuerpo a la hoguera, alimenta a los hambrientos, visita a los enfermos, da de vestir al desnudo, pero el fuego sigue ardiendo, y, no importa lo que haga, no puede apagarlo.

Oh, ustedes, hijos del abatimiento y del dolor, esto que sienten es por causa de la justicia de Dios que los persigue, y dichosos son ustedes porque sienten esto, pues hoy yo les predico este Evangelio glorioso del bendito Dios. Tú eres una de las personas por quienes murió Jesucristo; por ti, Él ha satisfecho la justicia divina; y ahora todo lo que tienes que hacer para obtener paz en tu conciencia, es decir simplemente a tu adversario que te persigue: “¡Ten cuidado, mi amigo! ¡Cristo murió por mí; mis buenas obras no te detendrían, mis lágrimas no te apaciguarían: ten cuidado! ¡Allí está la cruz; allí está clavado mi Dios que sangra! ¡Escucha Su clamor de muerte! ¡Míralo morir! ¿No estás satisfecho ahora?” Y cuando hayas hecho eso, tendrás la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, que guardará tu corazón y tu mente por medio de Jesucristo tu Señor; y entonces conocerás la grandeza de Su expiación.

III. En tercer lugar, podemos medir la grandeza de la Redención por EL PRECIO QUE ÉL PAGÓ.

Es imposible que nosotros sepamos cuán grandes fueron los dolores que el Salvador soportó; sin embargo, una mirada a ellos no dará una pequeñísima idea de la grandeza del precio que Él tuvo que pagar por nosotros. Oh, Jesús, ¿quién podrá describir Tu agonía?

“¡Que se reúnan en mí todos los manantiales,
Y habiten en mi cabeza y mis ojos; vengan, nubes y lluvia!
Mi dolor necesita de todos esos líquidos,
Que la naturaleza ha producido. Que cada vena
Absorba todo un río para alimentar mis ojos,
Mis ojos cansados de llanto; demasiado secos están
A menos que se liguen a nuevos conductos y suministros,
Que los humedezcan, y reflejen mi conciencia.”


¡Oh, Jesús! Tú sufriste desde Tu nacimiento, varón de dolores y experimentado en quebrantos. Tus sufrimientos recayeron sobre Ti en una lluvia perpetua, hasta la horrible última hora de tinieblas. Entonces, ya no en una lluvia, sino en una nube, un torrente, una catarata de aflicción, Tus agonías se precipitaron sobre Ti. ¡Mírenlo allá! Es una noche de hielo y de frío; pero Él está al descubierto. Es de noche: Él no duerme, sino que está orando. ¡Escucha Sus gemidos! ¿Alguna vez alguien ha combatido como Él combate? ¡Ve, y mira Su rostro! ¿Acaso algún mortal mostró alguna vez en su rostro tal sufrimiento, como el que puedes mirar en Él? ¿Escuchas Sus propias palabras? “Mi alma está muy triste, hasta la muerte.” Se pone de pie: es prendido por traidores y llevado con ellos. Entremos al lugar donde acaba de estar en agonía. ¡Oh, Dios! ¿Qué es esto que vemos? ¿Qué son esas manchas sobre el suelo? ¡Es sangre! ¿De dónde salió esa sangre? ¿Acaso tenía Él una herida que se abrió de nuevo a causa de Su espantosa lucha? ¡Ah! No. “Y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.” ¡Oh, agonías que sobrepasan el significado de la palabra agonía. ¡Oh, sufrimientos que ningún lenguaje puede describir! Cuán terribles habrán sido para causar tal efecto en el cuerpo bendito del Salvador, y hacer brotar sudor de sangre de todo Su cuerpo.

Y esto es sólo el comienzo; este es el inicio de la tragedia. Síguelo en lamentación, tú, iglesia afligida, para presenciar la consumación. Él es llevado a prisa por las calles; Él es arrastrado de un tribunal a otro; es abatido y condenado ante el Sanedrín; es escarnecido por Herodes; es juzgado por Pilato. Se pronuncia la sentencia: “¡Sea crucificado!”

Y ahora la tragedia llega a su momento culminante. Le desnudan Su espalda; lo atan a una columna romana destinada a los suplicios; el látigo sangriento abre surcos en Su espalda, y en medio de un torrente Su espalda se torna roja: un manto escarlata que lo proclama como emperador de la aflicción. Es llevado al recinto de los guardias; Sus ojos están vendados, y los soldados lo golpean mientras le dicen: “Profetiza, ¿quién es el que te golpeó?” Lo escupen en el rostro; tejen una corona de espinas y la meten a presión sobre Sus sienes; lo visten con un manto púrpura; doblan sus rodillas, y se burlan de Él. Él permanece callado; no responde ni una palabra. “Cuando padecía, no amenazaba,” sino que se sometió a Aquel a quien vino a servir. Y ahora lo toman y en medio de burlas y desprecios se lo llevan de allí, por las calles de la ciudad. Debilitado por los continuos ayunos y abatido por la agonía de Su espíritu, cae bajo el peso de Su cruz.

¡Hijas de Jerusalén! Él desfallece en sus calles. Lo levantan; colocan Su cruz sobre los hombros de otro hombre, y lo empujan, tal vez a punta de lanza, hasta que al fin llega al monte del castigo. Rudos soldados lo agarran y lo colocan de espaldas; la madera en forma de cruz es colocada abajo; Sus brazos son extendidos hasta alcanzar la distancia necesaria; preparan los clavos; cuatro martillos clavan cuatro clavos simultáneamente, atravesando las partes más tiernas de Su cuerpo; y allí está en el lugar de Su ejecución, muriendo sobre Su cruz. Pero todavía falta. Los rudos soldados alzan la cruz. Allí está la base preparada. Allí colocan la cruz: rellenan la base con tierra; ya está lista.

Pero vean los miembros del cuerpo del Salvador, ¡cómo tiemblan! Cada hueso ha sido dislocado cuando levantaron la cruz. ¡Cómo llora! ¡Cómo suspira! ¡Cómo solloza! Y más aún, escuchen cómo grita en agonía: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” ¡Oh, sol, no me sorprende que hayas cerrado tu ojo, para no ver más un hecho tan cruel! ¡Oh, rocas! ¡No me maravilla que ustedes se hayan derretido, rompiendo sus corazones con simpatía, cuando su Creador murió! Ningún hombre ha sufrido como sufrió este Hombre. Aun la muerte misma cedió pues muchos de los que estaban en sus tumbas se levantaron y vinieron a la ciudad. Esto, sin embargo, es lo externo.

Créanme, hermanos míos, que lo interno fue peor aún. Lo que nuestro Salvador sufrió en Su cuerpo no fue nada comparado con lo que soportó en Su alma. Ustedes no pueden imaginar, y yo tampoco no puedo ayudarles a imaginar lo que Él soportó internamente. Supongan por un momento, para repetir una frase que he usado con frecuencia, supongan que un hombre ha ido al infierno; supongan que su tormento eterno puede ser condensado todo en una sola hora; y luego supongan que puede ser multiplicado por el número de los salvos, que es un número que sobrepasa a cualquier cálculo humano. ¿Pueden ahora imaginarse el vasto cúmulo de miseria que habría habido en los sufrimientos de todo el pueblo de Dios si hubiese sido castigado por toda la eternidad? Y recuerden que Cristo tuvo que sufrir el equivalente a todos los infiernos de los redimidos. No podría expresar ese pensamiento de mejor manera que usando esas palabras repetidas a menudo: parecería que infierno fue puesto en una copa; Él la tomó, y “de un solo trago tremendo de amor, Él bebió la condenación hasta la última gota.” De tal manera que no quedó nada de todas las penas y miserias del infierno que Su pueblo tendría que haber sufrido. No digo que Él sufrió lo mismo, pero sí soportó un equivalente a todo esto, y dio satisfacción a Dios por todos los pecados de todo Su pueblo, y por consiguiente llevó un castigo equivalente al de ellos. ¿Pueden ahora imaginar, pueden tener una idea de la grandiosa redención de nuestro Señor Jesucristo?

IV. Voy a tratar brevemente el siguiente punto. La cuarta forma de medir las agonías del Salvador es esta: debemos calcularlas por LA GLORIOSA LIBERACIÓN QUE ÉL HA EFECTUADO.

¡Levántate, creyente; ponte de pie en tu lugar y da testimonio en este día acerca de la grandeza de lo que Dios ha hecho por ti! Déjame que yo lo diga por ti. Voy a decir tu experiencia y la mía conjuntamente. Una vez mi alma estaba cargada de pecado; yo me había rebelado contra Dios y había transgredido gravemente. Los terrores de la ley se apoderaron de mi; las penas de la convicción me aprisionaron. Me reconocí culpable. Miré al cielo, y me di cuenta que un Dios airado había jurado castigarme; miré hacia abajo y vi un infierno con sus fauces abiertas, listo para devorarme. Traté de satisfacer mi conciencia mediante buenas obras; pero todo en vano. Me esforcé por asistir a las ceremonias de la religión para apaciguar la angustia interna que me agobiaba; pero todo fue inútil. Mi alma estaba triste, casi hasta la muerte. Pude haber dicho como el que guardaba luto antiguamente: “Mi alma tuvo por mejor la estrangulación, y quiso la muerte más que mis huesos.” Esta fue la gran pregunta que siempre me dejó perplejo: “He pecado; Dios debe castigarme; ¿cómo puede ser justo si no me castiga? Entonces, puesto que Él es justo, ¿qué será de mí?” Al fin mi ojo se volvió hacia esa dulce palabra que dice: “la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.” Llevé ese texto a mi habitación; allí me senté y medité. Miré a Uno clavado en la cruz. Era mi Señor Jesús. Allí estaba la corona de espinas, junto con los emblemas de una miseria inigualable y sin par. Lo miré a Él y mente recordó esa palabra que dice: “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.” Entonces me dije a mí mismo: “¿Este Hombre murió por los pecadores? Yo soy un pecador; entonces Él murió por mí. Él salvará a aquellos por quienes murió. Él murió por los pecadores; yo soy un pecador; Él murió por mí; Él me salvará.” Mi alma confió en esa verdad. Lo miré a Él y conforme veía “el fluir de Su sangre redentora de almas,” mi espíritu se regocijó, pues yo podía decir:

“Nada traigo en mi manos,
Solamente a Tu cruz me aferro;
Desnudo, busco en Él vestido;
Desamparado, vengo a Él por gracia.
Sucio, a esta fuente corro;
Lávame, Salvador, porque muero.”


Y ahora, creyente, tú dirás lo que falta. El momento en que tú creíste, tu carga se desprendió de tus hombros, y te volviste ligero como el aire. En vez de tinieblas ahora tenías luz; en lugar de ropas de tristeza, tenías vestidos de alabanza. ¿Quién podría describir tu gozo a partir de ese momento? Has cantado sobre la tierra himnos del cielo y en tu alma llena de paz has experimentado por anticipado el eterno reposo de los redimidos. Porque has tenido fe has entrado en el reposo. Sí, proclámalo por todo el mundo; todos aquellos que creen, por la muerte de Jesús, son justificados de todas aquellas cosas de las que no podrían ser librados por las obras de la ley. Di en el cielo que nadie puede acusar a los elegidos de Dios. Anuncia en la tierra que los redimidos de Dios están libres de pecado a los ojos de Jehová. Proclama aun en el infierno, que los elegidos de Dios nunca irán allí; pues Cristo ha muerto por ellos, y ¿quién podrá condenarlos?

V. Me he dado prisa para llegar al último punto, que es el más dulce de todos. Nuestro texto nos dice que Jesucristo vino al mundo “para dar su vida en rescate por muchos.” La grandeza de la redención de Cristo puede ser medida por el ALCANCE DE SU OBJETIVO. Él dio Su vida “en rescate por muchos.” Debo tratar de nuevo este controvertido punto. Se nos dice con frecuencia (quiero decir a quienes se nos apoda comúnmente con el sobrenombre de calvinistas, y eso no nos da vergüenza; pensamos que después de todo, Calvino conocía más del Evangelio que casi todos los hombres que han vivido sin inspiración) se nos dice con frecuencia que nosotros limitamos la expiación de Cristo, porque decimos que Cristo no ha dado una satisfacción por todos los hombres, o de lo contrario todos los hombres serían salvos. Pero nuestra respuesta es que, por el contrario, nuestros oponentes son los que la limitan: no nosotros. Los arminianos afirman que Cristo murió por todos los hombres. Pregúntenles qué quiere decir eso. ¿Que Cristo murió para alcanzar la salvación de todos los hombres? Ellos responden, “no, ciertamente no.” Les hacemos una siguiente pregunta: ¿Cristo murió para alcanzar la salvación de algún hombre en particular? Ellos responden: “no; Cristo murió para que cualquier hombre sea salvo si” y luego siguen ciertas condiciones para la salvación.

Nosotros decimos, entonces, y vamos a regresar al viejo enunciado: Cristo no murió para alcanzar la salvación de nadie ¿no es cierto? Ustedes deben responder: “no;” están obligados a decir eso, pues ustedes creen que aun después que un hombre ha sido perdonado, puede caer de la gracia, y perecer. Entonces, ¿quién es el que limita la muerte de Cristo? Pues, ustedes. Ustedes afirman que Cristo no murió para asegurar infaliblemente la salvación de nadie. Por favor, discúlpennos, cuando ustedes dicen que nosotros limitamos la muerte de Cristo, decimos: “no queridos amigos, son ustedes los que lo hacen. Nosotros decimos que Cristo murió para asegurar infaliblemente la salvación de una muchedumbre que ningún hombre puede contar, que por medio de la muerte de Cristo no solamente pueden ser salvos, sino que son salvos, deben ser salvos, y no pueden correr la menor posibilidad de riesgo de no ser otra cosa que salvos. Ustedes pueden tener su propia idea de la expiación; pueden quedarse con ella. Nunca renunciaremos a la nuestra por lo que dicen ustedes.

Ahora, amados hermanos, cuando escuchen a alguien que se ríe o se burla de una expiación limitada, le pueden responder esto. La expiación universal es como un gran puente ancho pero que llega nada más hasta la mitad; no cubre completamente el río: solamente llega hasta la mitad; no asegura la salvación de nadie. Ahora, yo prefiero poner mis pies sobre un puente tan angosto como Hungerford, que alcanza desde una orilla a la otra, que sobre un puente que fueran tan ancho como el mundo, pero que no llegara hasta el otro extremo. Me dicen que es mi deber decir que todos los hombres han sido redimidos, y me dicen que hay un apoyo de las Escrituras para eso: “El cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.” Ahora, eso parece ser un argumento muy, muy bueno a favor de la otra cara de la pregunta. Por ejemplo, vean esto “Mirad, el mundo se va tras él.” ¿Todo el mundo siguió a Cristo? “Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán.” ¿Toda Judea y toda Jerusalén fueron bautizadas en el Jordán?” “Hijitos, vosotros sois de Dios,” y “el mundo entero está bajo el maligno.” ¿Acaso “el mundo entero” quiere decir todo mundo? Si así fuera, ¿cómo es que había algunos que son “de Dios”? Las palabras “mundo” y “todos” tienen siete u ocho sentidos diferentes en la Escritura; y es muy raro que “todos” quiera decir todas las personas, tomadas individualmente. Las palabras son generalmente usadas para significar que Cristo ha redimido a algunos procedentes de diversos grupos: algunos judíos, algunos gentiles, algunos ricos, algunos pobres, y no ha restringido Su redención ya sea judíos o a gentiles.

Sin embargo, haciendo a un lado la controversia, ahora voy a responder una pregunta. Dime entonces, amigo, ¿por quién murió Cristo? Si quieres responderme una o dos preguntas, yo te diré si murió por ti. ¿Necesitas un Salvador? ¿Sientes que necesitas un Salvador? ¿Estás consciente del pecado hoy? ¿Te ha enseñado el Espíritu Santo que estás perdido? Si es así, Cristo murió por ti, y tú serás salvado. ¿Estás consciente el día de hoy, que no tienes ninguna esperanza en el mundo sino sólo en Cristo? ¿Sientes que tú no puedes por ti mismo ofrecer una expiación que pueda satisfacer la justicia de Dios? ¿Has renunciado a toda confianza en ti mismo? Y ¿puedes decir estando de rodillas: “¡Señor, sálvame, que perezco!”? Cristo murió por ti. Si tú dices hoy: “yo soy tan bueno como debo ser; yo puedo llegar al cielo por mis propias buenas obras,” entonces, recuerda, la Escritura dice de Jesús “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.” Mientras estés en ese estado yo no te puedo predicar ninguna expiación.

Pero si hoy te sientes culpable, miserable, consciente de tu culpa, y estás listo para aceptar a Cristo como tu único Salvador, no solamente te puedo decir que puedes ser salvado, sino mejor aún, serás salvado. Cuando te hayas desnudado de todo excepto de la esperanza en Cristo, cuando estés preparado a venir con las manos vacías y tomar a Cristo para que sea tu todo, y que tú seas absolutamente nada, entonces tú puedes mirar a Cristo, y puedes decir: “Oh, Tú, amado, Tú, sangrante Cordero de Dios! Tú soportaste los dolores por mí; por los azotes que recibiste soy sanado, y por tus sufrimientos soy perdonado.” Y entonces verás cuánta paz mental tendrás; pues si Cristo ha muerto por ti, no puedes perderte. Dios no castigará dos veces lo mismo. Si Dios castigó a Cristo por tu pecado, no te castigará a ti. “La justicia de Dios no puede exigir el pago dos veces, primero, de la mano sangrante de la Garantía, y luego de la mía.”

Si creemos en Cristo, hoy podemos marchar al propio trono de Dios, y estar allí, y si se dijera: “¿Eres culpable?” podemos responder: “Sí, culpables.” Pero si preguntan “¿qué tienes que responder acerca de que no debes ser castigado por tu culpa?” podemos responder: “Grandioso Dios, tu justicia y tu amor, ambos son la garantía que Tú no nos castigarás por el pecado; pues ¿no castigaste a Cristo por nuestro pecado? ¿Cómo podrías Tú ser justo, cómo podrías ser Dios del todo, si castigas a Cristo el sustituto, y luego castigas al hombre mismo después?”

Tu única pregunta es “¿Cristo murió por mí?” Y la única respuesta que tenemos es “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.” ¿Puedes escribir tu nombre con el de los pecadores, no con los pecadores que usan ese nombre por cortesía, sino entre los que se sienten verdaderamente pecadores y lo lamentan, y se angustian, y buscan misericordia a causa de eso? ¿Eres tú un pecador? Si lo sientes así, si lo reconoces así, si lo confiesas así, ahora eres invitado a creer que Jesucristo murió por ti, porque eres un pecador; y se te pide que te arrojes sobre esta grandiosa roca inconmovible, y que encuentres seguridad eterna en el Señor Jesucristo.

PrintFriendly
Share
19
oct

Aprender y Amar el Verdadero Evangelio

Aprender y Amar el Verdadero Evangelio

Por Rommel José Antonio Flores

Apoya este sitio visitando los patrocinadores aquí

Es frecuentemente acertado por la mayoría de las personas religiosas en el mundo cristiano, por medio de sus acciones y dichos, que la Santa Doctrina es algo que no es una prioridad en sus vidas de aprender y Amar, pues el Amor a la Santa Biblia es algo que está en una disminución en nuestras vidas.   Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos” 2 Timoteo 4:3,4–está es la advertencia del Apóstol Pablo a Timoteo, y nuestra advertencia en este día–Esto es por la falta de un verdadero conocimiento de nuestro deber de aprender el verdadero Evangelio tal como está Proclamado en las páginas de la Santa Biblia y retener esto en nuestros corazones todas nuestras vidas. Es mi convicción que si uno no aprende el Evangelio tal y como esta proclamado en la Biblia, las marcas que prosiguen en una verdadera Iglesia cristiana o en la vida del creyente estarán extraviadas, tal como justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo” Romanos 14:17

Con esta declaración, es entonces nuestro deber de regresar a las A, B, C del Evangelio, regresar al principio para que tengamos el Verdadero Evangelio y no otro, para que en los pocos días de nuestras vidas seamos Fieles a Nuestro Gran Dios y Salvador Jesús en este mundo.

¿Entonces adonde comenzáremos? Bueno, comencemos con la básica y profunda declaración de que Dios es Soberano, esto implica su COMPLETO control sobre TODO y esto incluye aun el diablo, todos los ángeles caídos, todos los eventos de este mundo, bueno y malo, cada criatura, las acciones malas de cada hombre, bueno en resumen, TODO está sobre el control de Dios.

Ved ahora que yo, yo soy el Señor, y fuera de mí no hay dios. Yo hago morir y hago vivir. Yo hiero y yo sano, y no hay quien pueda librar de mi mano—Deuteronomio 32:39

Todo cuanto el SEÑOR quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos—Salmos 135:6

El que forma la luz y crea las tinieblas, el que causa bienestar y crea calamidades, yo soy el SEÑOR, el que hace todo esto—Isaías 45:7

Todas las cosas hechas por el SEÑOR tienen su propio fin, aun el impío, para el día del mal—Proverbios 16:4

La siguiente verdad es la completa depravación total de cada hombre, esto quiere decir de que el hombre está afectado en una gran manera en cada una de su facultades (tal como su corazón u alma, su voluntad, pensamientos, etc…) por el pecado, el está en un estado de esclavitud al pecado, está ciego y sordo espiritualmente, el está muerto espiritualmente. Es una gran herejía decir que los hombres solamente necesitan un empujó espiritual por decir, para que el busque y encuentre al Dios verdadero, esto está en contra de la enseñanza de la Biblia.

Otra herejía que sea hecho una plaga en nuestra iglesias es la proclamación de que el hombre en verdad no está en un estado de muerte espiritual, más bien el hombre se encuentra en un estado de enfermedad espiritual y pues él está necesitado no de una Resurrección, más bien de una medicina.

Esto es evidente por la declaración de las letras de una canción dicha ser cristiana:

Al taller del maestro vengo pues El me curara, Me tomara entre sus brazos y cada herida sanara, Las herramientas del maestro mi alma El remendara

Esto sin duda toma como presuposición la idea de que el hombre solamente necesita un remedio, el hombre solamente necesita ser remendado un poquito, esto a pesar que duela, es una gran falsedad, pues la Biblia enseña lo contrario (y para agregar más al insulto del Evangelio, en la canción de arriba este personaje se dirige a Dios como un maestro):

¿Entonces qué? ¿Somos nosotros mejores que ellos? De ninguna manera; porque ya hemos denunciado que tanto judíos como griegos están todos bajo pecado; como está escrito: NO HAY JUSTO, NI AUN UNO; NO HAY QUIEN ENTIENDA, NO HAY QUIEN BUSQUE A DIOS; TODOS SE HAN DESVIADO, A UNA SE HICIERON INUTILES; NO HAY QUIEN HAGA LO BUENO, NO HAY NI SIQUIERA UNO—Romanos 3:9-12

…Muertos en vuestros delitos y pecados…—Efesios 2:1-3

Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?— Jeremías 17:9

Ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo, y los que están en la carne no pueden agradar a Dios—Romanos 8:7-8

Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado—Juan 8:34

La mayoría de personas prefieren un evangelio donde el personaje más importante es la criatura y no Dios, pues odian lo que la Biblia declara, y una de las muchas doctrinas mas odiadas es la doctrina de la Soberana Elección de personas (pecadoras) de cada tribu, lengua, pueblo y nación para la Gloria de Dios a Salvación en Jesús y esto por medio del Espíritu Santo. Las personas que odian esta verdad, es porque odian a un Dios Soberano, a un Dios Santo y Justo en todo lo que Él hace.

La Biblia no es tímida en esta declaración:

Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros, y os designé para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda—Juan 15:16

Oyendo esto los gentiles, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor; y creyeron cuantos estaban ordenados a vida eterna—Hechos 13:48

Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito. Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó—Romanos 8:28-30

Sabiendo, hermanos amados de Dios, su elección de vosotros—1 Tesalonicenses 1:4

Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad. Y fue para esto que El os llamó mediante nuestro evangelio, para que alcancéis la gloria de nuestro Señor Jesucristo—2 Tesalonicenses 2:13-14

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado—Efesios 1:3-6

El corazón del Evangelio esta encontrado en la persona de Jesús y Su Gran obra de Redención. La mayoría de los lectores que visitan esta página, atienden a una iglesia donde se proclama a un Jesús que es frustrado en su gran obra de redención por que otorgan soberanía al hombre y no a Dios en la Salvación, ellos declaran, que Jesús es el fracasó mas grande que el mundo conoce. Como es que me atrevo a decir esto, pues, si seguimos la lógica de la proclamación de la herejía que Jesús murió por cada hombre (por todo el mundo), esto quiere decir que hay hombres y mujeres quien Jesús murió y apaciguó la ira de Dios, en el infierno en este mismo instante, esto quiere decir de que Jesús fracasó en su gran obra. Esto indica que Jesús murió aun por los que el mismo dice: Jamás os conocí; APARTAOS DE MI–Mateo 7:23-la declaración no es que Jesús los conocía y paro de conocerlos, NO, el indica que él NUNCA los conoció.

Pobrecito este Jesús, el estará frustrado por toda una eternidad en su gran intento de salvar a cada persona por el libre albedrió del hombre.

Es la declaración de la Biblia, que Jesús murió por cada uno de sus elegidos y no solamente hizo que la Salvación sea una posibilidad, NO, Él en verdad obtuvo e hizo Realidad la Salvación para cada uno de ellos:


Pero quiso el SEÑOR quebrantarle, sometiéndole a padecimiento. Cuando El se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del SEÑOR en su mano prosperará. Debido a la angustia de su alma, El lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos— Isaías 53:10-11

Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados— Mateo 1:21

Jesús les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero ya os dije que aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que El me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en El, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en el día final— Juan 6:35-40

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella— Efesios 5:25

quien se dio a sí mismo por nosotros, para REDIMIRNOS DE TODA INIQUIDAD y PURIFICAR PARA SI UN PUEBLO PARA POSESION SUYA, celoso de buenas obras— Tito 2:14

Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación— Apocalipsis 5:9

¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Estas son las preguntas que cada hombre llamado al Ministerio se tiene que hacer, si su meta es de ser Fiel a Dios. Este hombre se dedicara a una predicación expositiva del texto del día, y siendo Fiel a Dios y a Su Evangelio el Proclamara al Dios de la Biblia tal y como está escrito, sin duda los contenidos principal de cada mensaje será un Dios Soberano, a un Hombre Muerto en pecados y a un Salvador Eficaz en Jesús para Salvar a cada una de Su ovejas.

Es porque las iglesias han elegido alejarse de la proclamación de la Santa Doctrina (el verdadero Evangelio) es que nuestro evangelio es conocido como una ayuda a personas que en verdad no son tan malas, es escuchado y proclamado como una medicina a personas enfermas.

Es este evangelio que pone como personaje principal al hombre, sin duda el hombre le está haciendo un gran favor a Dios cuando él decide “ceptarlo como Señor y Salvador en su corazón”, nuestro evangelio se ha vuelto en la burla de los paganos, porque solamente es un hermoso plan para cambiar de vida, este evangelio no es respaldado por el poder Eficaz de Resurrección necesario para que las personas nazcan de nuevo y sean una nuevas criaturas en Jesús.

Aprender el Evangelio es algo muy hermoso en la vida del creyente y es nuestro deber, ¿cómo seremos Fieles a Dios si no conocemos su Palabra?, cuando uno mira la inmensa Gracia y Misericordia de Dios para con nosotros (mendigos pecadores) en la Persona de Jesús, esto produce un Amor sincero en nosotros para con Dios y su Palabra, algo que en otro día no teníamos, el creyente cuando lee la Biblia se enfoca, no en que Dios odia al hombre (pues sin duda cada uno de nosotros merecemos la justa ira y odio de Dios) y que el hombre está debajo una sentencia de condenación, si no, que Dios tiene misericordia a algunos en la persona de Jesús.

Sublime gracia del Señor, Que a mi pecador salvó-es la declaración que brota de su corazón cada día. Es este Evangelio que produce una nueva vida en el Creyente, es este Evangelio que se vuelve en el aire de su vida. Jesús es el tesoro más grande que él tiene y Jesús es el Dios que ahora el Ama.

Termino con algunos versículos de esperanza para ti, amado lector:

Por lo cual El también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos— Hebreos 7:25

Estas cosas habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que el Hijo te glorifique a ti, por cuanto le diste autoridad sobre todo ser humano para que dé vida eterna a todos los que tú le has dado…He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; eran tuyos y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me has dado viene de ti; porque yo les he dado las palabras que me diste; y las recibieron, y entendieron que en verdad salí de ti, y creyeron que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo, mío; y he sido glorificado en ellos. Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, guárdalos en tu nombre, el nombre que me has dado, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera— Juan 17:1-2,6-12

PrintFriendly
Share
16
oct

¿Podría explicarme la doctrina de la Adopción?

¿Podría explicarme la doctrina de la Adopción?

Por Pablo Santomauro

Apoya este sitio visitando los patrocinadores aquí

La Adopción es el acto originado en la gracia de Dios por el cual él establece una relación paternal/filial con los pecadores justificados, y a raíz de ello Dios los ve y los trata como Sus propios hijos en virtud de la relación de Dios Padre con  Jesús  confirmado como Mesías. En esta relación filial, Dios garantiza a todos sus hijos los privilegios, las bendiciones y las responsabilidades comprendidas en el estatus de hijo.

Quizá sea indicado volver atrás y explicar que cuando Adán y Eva fueron creados por Dios, ellos fueron creados en una relación filial hacia Dios, ellos lo consideraban como un Padre y él los consideraba como  hijos. Es por ello que Lucas 3:30 dice que Adán fue “hijo de Dios”. Adán y Eva no fueron meramente criaturas de Dios, sino hijos de Dios que tenían en ellos la imagen y semejanza de Dios en una forma que ninguna otra criatura tuvo o tiene.

A pesar del cuidado y el amor paternal que Dios derramó sin límites sobre ellos, Adán y Eva atendieron las palabras de Satanás y se rebelaron contra Dios. Al comprender la magnitud y profundidad que implica una relación filial, alcanzaremos a comprender la magnitud de la maldad, el horror, la traición y el misterio terrible del acto más trágico en toda la  historia del mundo, el pecado original.

Como directa consecuencia de la rebelión del hombre, Dios lo repudió (aunque algunos prefieren usar “desheredó”). Dios cesó de tratarlo como Su hijo. El simbolismo de este acto de juicio lo podemos ver en que Dios expulsó al hombre del Edén y quitó las bendiciones y privilegios incluidos en el previo estatus de hijo que poseía. (Gn. 3:19,23,24).

Los seres humanos perdieron su absoluto dominio sobre las criaturas. Los animales y los insectos ya no obedecerían voluntariamente al hombre. La sobrevivencia de la raza humana ahora dependería de su propio esfuerzo e inteligencia. El mundo, en lugar de ser un lugar cooperativo y subsirviente a los deseos y necesidades del hombre, era ahora un mundo hostil.

Aclaramos que el hombre retuvo la imagen de Dios en él, pero ahora era una imagen en ruinas, en detrimento, mermada. A pesar de ello, el hombre siguió reteniendo su distinción y superioridad sobre el resto de la creación precisamente por la presencia de la imagen y semejanza de Dios en él. Pero debe quedar claro que a partir del acto de traición al Padre por parte de Adán y Eva, Dios dejó de considerarlos y tratarlos como hijos suyos.

Dios pudo haber abandonado a la raza humana completamente y continuar siendo un Dios justo, pero en lugar de ello y en su misericordia,  diseñó un plan en el cual los pecadores podrían se restaurados a su pleno estatus de hijos, con sus privilegios y bendiciones incluidos. De acuerdo con este plan, el Verbo Eterno, la Segunda Persona de la Trinidad se encarnaría (Jn. 1:12,14). Jesucristo  lograría todo lo necesario para que nosotros fuéramos adoptados nuevamente en la familia de Dios. Para ello Dios preordenó que Jesucristo sería el que gestionara nuestra adopción:

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Jn. 1:12)

La forma en que los humanos pasamos a ser hijos de Dios ahora es recibiendo a Cristo como nuestro Señor y Salvador personal:

pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” (Gá. 3:26)

Para finalizar, puntualizamos que la Adopción no debe ser confundida con la regeneración o la justificación. La regeneración trata con nuestra condición pecaminosa mediante la renovación de nuestro corazón, mientras que la adopción trata con nuestra posición delante de Dios y nos otorga una relación filial para con él. La justificación es el acto por el cual Dios nos declara justos y sin culpa delante de Dios, nuestro Juez, mientras que en la adopción somos escoltados, recibidos y abrazados por Dios, nuestro Padre. Como Juez, Dios nos justifica; como nuestro Padre, Dios nos considera Sus hijos.

Establecida la diferencia, digamos que la adopción está inseparablemente conectada con la regeneración y la justificación porque: Dios justifica  a los que él ha regenerado, y adopta sólo a aquellos a los que ha justificado. La Adopción es consecutiva a la regeneración y la justificación.

PrintFriendly
Share
16
oct

La muerte visita un centro de retiro espiritual de la Nueva Era

La muerte visita un centro de retiro espiritual de la Nueva Era

Por Pablo Santomauro

Apoya este sitio visitando los patrocinadores aquí

La noticia estremeció al público. El pasado 8 de octubre dos personas murieron y otras 19 tuvieron que ser hospitalizadas  luego de pasar un tiempo en un pabellón improvisado donde fueron sometidos a una especie de sauna primitivo, semejante a los usados por los indios americanos para depurar su espíritu antes de salir de caza u otras ceremonias. 64 personas fueron abarrotadas en un área de 415 pies cuadrados donde la temperatura alcanzaba unos 140 grados Fahrenheit (60 centígrados). El ambiente era templado por unas piedras volcánicas calentadas afuera y luego traídas al interior del recinto, puestas en un hoyo en la tierra y rociadas con agua para lograr el efecto del vapor.

El desgraciado incidente ocurrió en uno de los tantos retiros “espirituales” de la Nueva Era localizados en Sedona, Arizona, donde los clientes acuden a diversos cursos de auto-mejoramiento espiritual diseñados por diferentes gurús, con la promesa de enriquecer sus vidas tanto espiritual como económicamente y lograr el éxito en sus correspondientes carreras. El campo de retiros en particular había sido contratado por uno de esos gurús, James Arthur Ray, un individuo relacionado con el controversial film The Secret, y conocido invitado de Oprah Winfrey, la potentada conductora de televisión que promueve cuanta enseñanza ocúltica se le cruza en el camino.

Los congregantes habían previamente participado en un ayuno de 36 horas y en la  mañana habían ingerido un desayuno ligero. Las causas del deceso de las dos personas aun se desconoce, pero por lo menos sabemos que una de ellas, Kirby Brown, una mujer de 38 años residente de Nueva York, estaba en perfecta condición física.

La tragedia apunta hacia la triste realidad de tiniebla espiritual que pende como una gigantesca nube maléfica sobre la sociedad americana. Habiendo rechazado la luz del evangelio, los adeptos a este tipo de actividades relacionadas con la Nueva Era buscan su auto-realización y su propósito en la vida en la oscura fuente de las filosofías orientales, el ocultismo de occidente y la celada espiritual que les tiende el espiritualismo y los rituales de los indios nativos de nuestro continente.

La gente que concurre a estos retiros “espirituales” paga entre nueve y diez mil dólares por un puñado de seminarios y ceremonias llevados a cabo en unos pocos días. El negocio es redondo para los autoproclamados gurús que prometen tener la llave del éxito para las vidas de los incautos que creen en la mentira.

James Arthur Ray afirma en su página web que los seres humanos tenemos el poder dentro de nosotros mismos para crear la vida que deseamos y merecemos. Si usted desea ganar más dinero y ser exitoso, doblar o triplicar su negocio, o simplemente sospecha que hay algo más en la vida, quiere lograr paz mental y una conexión y entendimiento del mundo y su lugar en éste, sígalo a él. Claro, para ello debe tener una buena suma de dinero en el banco.

Lamentablemente, Kirby Brown no sólo pagó 10.000 dólares, el retiro también le costó la vida. Satanás no tiene amigos. Demos gracias a nuestro Señor Jesucristo que nos abrió los ojos para no ser seducidos por este tipo de fraude espiritual (Ef. 4:14-15; Col. 2:9). Sólo en Cristo podemos encontrar la paz real (Jn. 14:27), el poder para superar nuestros temores y lograr dominio propio (2 Ti. 1:7), y la transformación de nuestras vidas (Ro. 12:2).

PrintFriendly
Share
14
oct

¿Quién será Salvado?

¿Quién será Salvado?

Por Pastor Don Fortner

Traducido por Rommel José Antonio Flores

Apoya este sitio visitando los patrocinadores aquí

Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó—Romanos 8:29-30

Porque: TODO AQUEL QUE INVOQUE EL NOMBRE DEL SEÑOR SERA SALVO.— Romanos 10:13

Algunas gentes tienen una comprensión tan torcida de las Doctrinas de Gracia que se vuelven negativas e insensibles hacia estas bellas verdades encontradas en la Biblia. Están personas se vuelven en contra Misiones, Evangelismo y en contra Responsabilidad. Ellas aparecen cuidar más sobre la defensa y la protección de las Doctrinas de Gracia que ver a Pecadores de toda tribu, lengua, pueblo y nación ser Salvos por Jesús, Hay otros cuales niegan totalmente el propósito Soberano de Dios y la Gracia Eficaz para Salvar completamente. Todo lo que ellos miran en la Biblia es “para que todo aquel que”, estas personas predican la responsabilidad humana en tal manera que hacen esta responsabilidad igual a habilidad.

Detestamos esa doctrina que haga al hombre su propio salvador y que promueva la adoración de la voluntad (libre albedrío) algo de más valor que la adoración de Dios, esto no es de Dios.

La Biblia enseña estos dos hechos, estas verdades son tan claras como el Sol en el medio día, “Todo aquel que invoque el nombre del Señor será Salvo”, cuando la pregunta viene a mí, ¿quién será salvo? Para ser honesto y dar una respuesta correcta, mi respuesta es:

Los Elegidos de Dios serán Salvos: La Elección no es Salvación, no obstante, La Elección es para Salvación, y La Elección soberana de Dios es la Garantía de la Salvación. ¡NO es posible para un Pecador Elegido por Dios en su Gran y Eterno Amor que él se pierda y que él padecerá bajo la ira de Dios, esto NO es posible, porque Dios no puede dejar de ser Dios!

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de El. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado—Efesios 1:3-6

Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad. Y fue para esto que El os llamó mediante nuestro evangelio, para que alcancéis la gloria de nuestro Señor Jesucristo—2 Tesalonicenses 2:13-14

Cada Pecador Redimido por Jesús será Salvo: Cada Pecador por el cual Jesús Murió, serán hechos Justos. Cada Pecador quien Jesús Redimió de la maldición de la ley nunca vendrá bajo la maldición de la ley. Cada uno de Ellos quien Jesús obtuvo Redención Eterna, tendrán Redención Eterna.

Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El—2 Corintios 5:21

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: MALDITO TODO EL QUE CUELGA DE UN MADERO) — Gálatas 3:13

y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna—Hebreos 9:12

Debido a la angustia de su alma, El lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos—Isaías 53:11

Cada Pecador Llamado por El Espíritu Santo de Dios será Salvo: Ser Llamado por Dios es ser Regenerado, Nacer de Nuevo, ser resucitado de la muerte espiritual. Cada Pecador quien el Dios Padre Eligio y Dios el Hijo Redimió, Dios el Espíritu Santo hace vivir por siempre.

Cuán bienaventurado es el que tú escoges, y acercas a ti, para que more en tus atrios. Seremos saciados con el bien de tu casa, tu santo templo—Salmos 65:4

Tu pueblo se ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder; en el esplendor de la santidad, desde el seno de la aurora; tu juventud es para ti como el rocío—Salmos 110:3

El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida—Juan 6:63

Cada Pecador quien Cree (esto es una continuación en su vida, El Creyente Vive por Fe, Camina por Fe y Muere en Fe) en Jesús será Salvo: Fe en Jesús es la prueba y evidencia de la Elección de Dios el Padre, de la Redención de Dios el Hijo y del Llamado Eficaz de Dios el Espíritu Santo. Si Tú confías en Jesús, la Fe que tú tienes en Él es el Resultado de la Gracia Eficaz de Dios en tú vida.

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él—Juan 3:36

PrintFriendly
Share
6
oct

NUESTRO EVANGELIO

NUESTRO EVANGELIO

Por Rommel José Antonio Flores

Apoya este sitio visitando los patrocinadores aquí

¿Qué distingue nuestro evangelio del resto? En resumen, nuestro evangelio da a Dios TODA la Gloria en la Salvación de cada uno de sus Elegidos, cada pecador confesa “No a nosotros, SEÑOR, no a nosotros, sino a tu nombre da Gloria, por tu misericordia, por tu verdad” Salmos 115:1

Es La Declaración de La Biblia y la Nuestra que la Salvación es de Dios el Padre en la elección de pecadores según el beneplácito que se propuso en El:

Según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad— Efesios 1:4,5

Es La Declaración de La Biblia y la Nuestra que Dios el Hijo completamente y perfectamente logro la Salvación para cada una de Su Ovejas por medio de su Muerte en La Cruz y allí cada uno de estos Pecadores fueron Perdonados, Justificados y Reconciliado con Dios:

Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él. Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación— Romanos 5:9-11

Es La Declaración de La Biblia y la Nuestra que Dios el Espíritu Santo a su tiempo llama de la rebelión y de la oscuridad Religiosa y Pecaminosa cada uno que Dios propuso Salvar en Dios el Hijo (Jesús):

Quien nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad—2 Timoteo 1:9

Es La Declaración de La Biblia y la Nuestra que la Voluntad (Libre Albedrió) y la Rebelión del Hombre NO es ninguna barrera para el Espíritu Santo cuando el Elige dar Vida Espiritual por medio del llamamiento general (El Evangelio siendo Predicado) y Él hace el llamado Eficaz, Nuestro Evangelio Salva al peor de Pecadores y Ninguna de las Ovejas de Jesucristo será perdida:

Y ésta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el día final. Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo y crea en él, tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final— Juan 6:39,40

Es La Declaración de La Biblia y la Nuestra que este Evangelio permite a Dios ser Justo y Justificador para cada uno de sus Elegidos, porque la Fe es un regalo (obra) de Dios para cada pecador quien Jesucristo murió como El Perfecto Substituto:

Para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús. ¿Dónde está, pues, la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿La de las obras? No, sino por la ley de la fe. Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley— Romanos 3:26-28

Nuestro Evangelio es la Obra Salvífica (Perfecta) encontrada en la Persona de Jesucristo, TODO el Evangelio es Jesús, Sabiduría fuera de Jesús es una Locura, Justicia fuera de Jesús es absolutamente basura ante Dios y es una condenación segura, Santificación fuera de Jesús es inmundicia y PECADO, Salvación fuera de Jesús es esclavitud y los intentos más nobles de cada hombre u mujer será condenado por Dios:

Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención, para que, tal como está escrito: EL QUE SE GLORIA, QUE SE GLORIE EN EL SEÑOR— 1 Corintios 1:30,31

Apoya este sitio visitando los patrocinadores aquí

PrintFriendly
Share
5
oct

A los que han recibido una Fe

A los que han recibido una Fe

Por Rommel José Antonio Flores

Apoya este sitio visitando los patrocinadores aquí

Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que han recibido una fe como la nuestra, mediante la justicia de nuestro Dios y Salvador, Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor. Pues su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia— 2 Pedro 1:1-3

La unidad visible de la iglesia es el objetivo principal del movimiento ecuménico, y pues esto a un precio que es muy costoso en la cuenta de la Verdad (Lo que La Biblia declara sobre el verdadero Evangelio), es entonces bueno de escuchar otra vez las palabras del Apóstol Pablo “Me maravillo de que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente, que enrealidad no es otro evangelio, sólo que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema. Como hemos dicho antes, también repito ahora: Si alguno os anuncia un evangelio contrario al que recibisteis, sea anatema. Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.” Gálatas 1:6-10

La Verdad en la Biblia es una gran montaña donde el creyente tiene que estar listo para defender y morir en la batalla de proclamar el Evangelio de Jesucristo en los días que usted y yo estamos viviendo, ¿Cuáles son estas verdades? Bueno, en este día miremos algunas verdades que son esénciales en la predicación cuya meta sea ser Fiel a Dios:

Dios todopoderoso es absolutamente soberano en todas las cosas, especialmente en la Predestinación, y Creación, y la Providencia, y Salvación.

Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito. Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó— Romanos 8:28-30

¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! Pues, ¿QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE DEL SEÑOR?, ¿O QUIEN LLEGO A SER SU CONSEJERO?, ¿O QUIEN LE HA DADO A EL PRIMERO PARA QUE SE LE TENGA QUE RECOMPENSAR? Porque de Él, por El y para El son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén— Romanos 11:33-36

La obra Salvífica y la Persona de Jesucristo (quien es Dios) es Eficaz para Justificar, para Redimir y para Limpiar de Todo Pecado cada uno de sus Elegidos/Ovejas/Pueblo/Iglesia, para Quitar y Apaciguar la justa ira de Dios sobre cada uno de los Elegidos

Debido a la angustia de su alma, El lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos— Isaías 53:11

¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros— Romanos 8:34

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada— Efesios 5:25-27

quien se dio a sí mismo por nosotros, para REDIMIRNOS DE TODA INIQUIDAD y PURIFICAR PARA SI UN PUEBLO PARA POSESION SUYA, celoso de buenas obras— Tito 2:14

El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero— 1 Juan 2:2

Pues el amor de Cristo nos apremia, habiendo llegado a esta conclusión: que uno murió por todos, por consiguiente, todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos— 2 Corintios 5:14-15

Si usted a este momento cree en todo lo dicho, es entonces mi pregunta, a usted que dice ser un creyente, dice ser una persona que está lista para defender lo que La Biblia declara sin importancia del costo, quien dice ser una persona que Ama a Jesucristo (Dios) quien tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres fue un PERFECTO Substituto y es un PERFECTO Salvador (Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que Él me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en El, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en el día final— Juan 6:39-40)

¿Cómo es que usted tiene seguridad en algo tan erróneo como la predicaciones de la mayoría de predicadores, que afirman que Jesucristo murió por cada persona en todo el mundo, en todos los tiempos, cuando la evidencia de la Biblia es que algunos de ellos están ahorita en el infierno, cual es la seguridad u esperanza para su alma en esta clase de predicación? ¿Cómo es que Dios falla en Salvar estas personas, cuando usted ha leído los versículos encontrado en la Biblia que indica lo que Jesucristo dice sobre cada una de sus ovejas, Ellas NO perecerán, y nadie las arrebatará de sus Manos?

Usted pues dirá “esto sucede porque en su gran Amor de Dios, Él nos entrego libre albedrió en cuanto ser salvos o no” (lo que usted ha prestado, porque sin dudad la mayoría de personas quien defiende esta verdad, nunca en verdad han leído lo que la Biblia declara sobre este tema u niegan la verdad, tal como todo el que comete pecado es esclavo del pecado” Juan 8:34. Nunca en la historia del mundo, un esclavo ha sido libre cuando su estado es de esclavitud, entonces, ¿Cómo es que usted es libre?), esto sucede por la Falsedad del libre albedrío que usted cada día escucha, algo que pues llega al principio de nuestra caída en Adán, “seréis como Dios”, esta es la meta de cuya enseñanza en las populares iglesias.

Si Dios, siendo Soberano sobre todo (tal como Martín Lutero un día proclamo, “Aun el diablo es como un Perro encadenado, que no puede ni ladrar u mover su cola sin el permiso de Nuestro Dios”) NO ES LIBRE de hacer cualquier cosa, tal como, Dios NO puede Mentir (Hebreos 6:18; Tito 1:2), Dios NO puede Cambiar (Malaquías 3:6) y Dios NO puede Fallar en sus Promesas en Jesucristo (Números 23:19), ¿!como es que usted pueda ser libre sobre todo!?

Para llegar a conocer el Verdadero Amor de Dios en Jesucristo, la mala noticia tiene que ser declarada en una forma pura y clara desde el pulpito de nuestras Iglesias. La cual es que cada persona son Totalmente Depravadas, esto quiere indicar que toda facultad del hombre asido afectada por el pecado, no indica que cada hombre es o ha llegado a su capacidad de maldad (un ejemplo es Hitler, pues dado un poco más de tiempo él sin duda hubiera matado mas judíos). Solamente un versículo será citado en este día (pero aquí están otros- Génesis 6:5; Job 15:14-16; Salmos 130:3; Salmos 143:2; Proverbios 20:9; Eclesiastés 7:20; Isaías 64:6; Jeremías 13:23; Juan 3:19; Romanos 3:9-12; Santiago 3:8; 1 Juan 1:8):

¿Entonces qué? ¿Somos nosotros mejores que ellos? De ninguna manera; porque ya hemos denunciado que tanto judíos como griegos están todos bajo pecado; como está escrito: NO HAY JUSTO, NI AUN UNO; NO HAY QUIEN ENTIENDA, NO HAY QUIEN BUSQUE A DIOS; TODOS SE HAN DESVIADO, A UNA SE HICIERON INUTILES; NO HAY QUIEN HAGA LO BUENO, NO HAY NI SIQUIERA UNO— Romanos 3:9-12

Lo maravilloso es que aun así, Por el decreto de Dios, para la manifestación de su propia Gloria, algunos hombres son predestinados a Vida Eterna (Romanos 9:22-23; Efesios 1:5-6; Proverbios 16:4) tal como la Confesión de Fe de Westminster indica sobre el tema de Elección Incondicional y los Decretos de Dios, la confesión continua:

A aquellos que Dios ha predestinado para vida desde antes que fuesen puestos los fundamentos del mundo, conforme a su eterno e inmutable propósito y al consejo y beneplácito secreto de su propia voluntad, los ha escogido en Cristo para la gloria eterna. (1) Dios los ha predestinado por su libre gracia y puro amor, sin previsión de su fe o buenas obras, de su perseverancia en ellas o de cualquiera otra cosa en la criatura como condiciones o causas que le muevan a predestinarlos; (2) y lo ha hecho todo para alabanza de su Gloriosa Gracia. (3)

1-Efesios 1:4, 9,11; Romanos 8:30; 2 Timoteo 1:9; 1 Tesalonicenses 5:9

2-Romanos 9:11, 13, 16; Efesios 1:4, 9.

3-Efesios 1:6,12

Ahora que te has dado cuenta de la verdad, es que puedes cantar y saltar de gozo en tú Alma si crees en verdad el Verdadero Evangelio y no otro, porque en realidad puedes sumergirte en la profundidad de la Seguridad que se encuentra y del  Amor de Dios en Jesucristo a Salvar a un Pecador tal como Tú y Yo, la declaración que-A JACOB AME, PERO A ESAU ABORRECI- es absolutamente extraordinaria por la razón que Dios Ama a tales como Jacob, sin duda cada persona se merece ser aborrecida por Dios estando en su estado pecaminoso (Dios está airado todos los días contra el impío- Salmos 7:11), Y pues que Dios ha escogido Salvar a tales Pecadores en la Persona de Jesucristo, es absolutamente Maravilloso, ¡Qué Gran Amor!

Jesucristo ha Redimido a Su Iglesia (Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación -Apocalipsis 5:9), porque solamente nos ha tenido a nosotros en consideración en Su obra Salvífica.

Un Amor de Dios que no pueda Salvar por que la criatura no quiere no es un Amor Bíblico, Un Amor de Dios que es Eficaz para Salvar a Cada uno de sus Elegidos, es el Único Amor encontrado en las páginas de La Biblia:

Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles; y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque El intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios. Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito. Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó. Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con El todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Tal como está escrito: POR CAUSA TUYA SOMOS PUESTOS A MUERTE TODO EL DIA; SOMOS CONSIDERADOS COMO OVEJAS PARA EL MATADERO. Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro— Romanos 8:26-39

Por esta declaración, por este Evangelio, por Mi Dios y Salvador, es que esta página existe y pues cada persona que trabaja para esta página, estamos listas para entregar nuestras vidas en forma de trabajo u morir para que este Mensaje de Esperanza Viva continúe siendo Predicado en las Iglesias Latinas alrededor del Mundo.

Porque por no haber el mundo conocido en la sabiduría de Dios á Dios por sabiduría, agradó á Dios salvar á los creyentes por la locura de la predicación— 1 Corintios 1:21

PrintFriendly
Share
Religion Blogs - Blog Top Sites Add to Technorati Favorites Christian Podcast Directory - Audio and Video Godcasting
hit counter
website-hit-counters.com
Christian Blogs - BlogCatalog Blog Directory