PENSAMIENTOS de la MAÑANA, o el CAMINAR DIARIO CON DIOS
PENSAMIENTOS de la MAÑANA, o el CAMINAR DIARIO CON DIOS
Por Octavius Winslow
Traducido por SolaEscritura75
“Pero yo he orado por ti, para que no falle tu fe” Lucas 22:32

El señor como pastor va antes de su rebaño. Él lo procede cada paso, pero también para proveer en toda circunstancia, en los momentos más trivial de su historia. A él nada puede ser imprevisto, pará el nada es cubierto. Ningún acontecimiento puede sorprenderlo, ninguna contingencia puede frustrarlo, ninguna dificultad puede desconcertarlo. La historia entera del Creyente de Dios, desde su primer respiro a su último, está escrito en su libro, aun cuando no tenía ninguna existencia, como si el Creyente fuera una persona del pasado. En anticipación de cada circunstancia desarrollada, de cada tentación y prueba, de cada dificultad y necesidad, Jesús Ora por su pueblo “Pero yo he orado por ti.” Parecería como si el dolor hubiera alcanzado su corazón antes de que tocara nuestros propios corazones; como si el asalto hubiera caído sobre él antes de que bajara sobre nosotros; y el, viendo en qué circunstancias críticas y dolorosas pondrían su niños estar en este mundo, él anticipa su caso por la intercesión especial en nombre su: ” Pero yo he orado por ti.”
¿Puede la mente del creyente descansar sobre una verdad más bella que sostiene y calma al creyente en medio de su tribulación? Esto es un despliegue glorioso de amor, saber que cuando la fe fue sometida a una prueba, que entonces Jesús oro por la víctima. Somos asegurados que antes de que un dardo fuera tirado al creyente o aún cuando no había una sospecha que el tentador se acercaba, y que el peligro estaba cerca, Jesús, en su ropa sacerdotal, y el incensario de oro en su mano, había entrado dentro del velo para hacer la intercesión especial para la prueba de fe. Oh, él en vista de su gran amor al creyente tentado oro por él, “Pero yo he orado por ti.”
¿Y para qué Jesús ruega? ¿Que la tentación no pueda venir? ¿Para que la fe no pueda ser probada? ¡Oh no! Él no pide al Padre para que su pueblo se disculpado de la tentación y de la prueba. Él sabe que si su Fe está enfocada en él, ellos deben con mucha tribulación entrar en el reino. Puro y libre de pecado aunque él lo era, no necesitando ninguna prueba y ningún refinamiento, El paso el mismo proceso que el creyente.
“Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos. Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.” Hebreos 4:14-16
Pero Jesús ruega para que en medio de su prueba su fe no falle. ¿Ahora, por qué usted piensa que su fe probada no ha fallado? Porque la Fe que ustedes tienen en Dios es como el oro: así como la calidad del oro se prueba con fuego, la Fe que ustedes tienen en Dios se prueba por medio de los problemas. Si ustedes pasan la prueba, su Fe será más valiosa que el oro, pues el oro se puede destruir, pero todo esto pasa Porque su gran alto sacerdote rogó por usted antes de la prueba, y rogó por usted en la prueba, y no ha dejado de rogar por usted desde que la prueba comenzó. Toda la Gracia que te mantiene, toda la Gracia que te refina, toda la Gracia que te restaura, toda la Gracia del Padre es provenida a través del canal de la intercesión perpetua y frecuente de su gran Salvador, Cristo Jesús. ¡Oh, cómo debe esta verdad hacerse un pilar en su corazón! ¡Que el Espíritu Santo lo convenza de esta dulce verdad para qué el efecto sea una obligación a su alma y se entregue sin reservas a Dios!
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Estad quietos, y conoced que yo soy Dios
Estad quietos, y conoced que yo soy Dios
Salmo 46.10

Por Jonathan Edwards
ESTE salmo suena como un himno de la iglesia en tiempos de grandes convulsiones y desolaciones en el mundo. Es por eso que la iglesia se gloría en Dios como su amparo, su fortaleza y su pronto auxilio, aun en tiempos de las mayores tribulaciones y dificultades. “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y borboteen sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su ímpetu” (versículos 1, 2, 3).
La iglesia se enorgullece en Dios, no sólo por ser Él su ayudador, que la defiende cuando el resto del mundo se ve envuelto en desgracias y catástrofes, sino porque, como río refrescante, le da aliento y gozo, aun en medio de la calamidad pública. “Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana” (vv. 4, 5). En los versículos 6 y 8 se declaran los cambios profundos y las calamidades que agitaban al mundo: “Braman las naciones, se tambalean los reinos; lanza él su voz, y se derrite la tierra. Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamiento en la tierra”. En el texto que sigue se expresa de manera admirable la manera en que Dios libra a la iglesia de estas desgracias, especialmente de los desastres de la guerra y la furia de sus enemigos: “Que hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra. Que quiebra el arco, rompe las lanzas y quema los carros en el fuego”. Es decir, Él hace que cesen las guerras cuando son contra su pueblo; Él quiebra el arco cuando se dobla contra sus santos.
Siguen entonces estas palabras: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”. La soberanía de Dios se manifiesta en sus grandes obras, las cuales aparecen descritas en los versículos anteriores. Esas mismas terribles desolaciones que Él desató en su designio de librar a su pueblo utilizando medios terribles muestran también su grandeza y su señorío. A través de todo eso demuestra su poder y soberanía, y así ordena a todos estar quietos, y conocer que Él es Dios. Porque, dice: “Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra”.
De esto se pueden derivar observaciones interesantes
1. El deber de estar tranquilos delante de Dios, bajo las mercedes de su providencia. Esto implica que debemos mantener quietud de palabras, sujetándonos de hablar o de quejarnos contra los designios de la Providencia; no oscureciendo la razón con palabras de ignorancia, ni empleando el lenguaje pomposo de la vanidad. Debemos mantener quietud en nuestras acciones y en nuestra conducta, de modo que no contrariemos a Dios en sus designios. Y en lo tocante a la disposición interior de nuestros corazones, hemos de cultivar la calma y una serena sumisión de espíritu a la soberana voluntad de Dios, cualquiera que esta sea.
2. Podemos tener en cuenta el fundamento de este deber, esto es, la divinidad de Dios. El hecho de ser Dios es razón de sobra para que debamos estar quietos delante de Él, sin murmurar en lo más mínimo, sin objetar, sin oposición, sino tranquilamente y con humildad sometiéndonos a Él. ¿Cómo hemos de cumplir este deber de estar quietos delante de Dios? Sencillamente con un sentido de su divinidad, comprendiendo que el fundamento de ese deber es el conocimiento de que Él es Dios. Nuestra sumisión es la que corresponde a seres racionales. Dios no requiere que nos sometamos a Él a contrapelo de lo razonable, sino como viendo la razón y el fundamento de hacerlo así. De ahí que, la mera realización de que Dios es Dios puede ser suficiente para acallar toda objeción y oposición a sus divinos y soberanos designios.
Todo esto puede verse considerando lo siguiente:
1. Por cuanto Él es Dios, es un ser absoluta e infinitamente perfecto, siendo imposible que pudiera incurrir en error o maldad. Y como es eterno y no debe su existencia a ningún otro, no puede en medida alguna tener limitaciones en su ser ni en ninguno de sus atributos. Si algo tiene límites en su naturaleza, debe haber alguna causa o razón por la que esos límites están allí. De lo cual se deduce que toda cosa limitada debe tener alguna causa. Por lo tanto, aquello que no tenga causa tiene que ser ilimitado. Las obras de Dios demuestran con toda evidencia que su sabiduría y su poder son infinitos, pues quien hizo todas las cosas de la nada, que las sustenta, gobierna y maneja en todo momento y en todas las edades, sin cansarse, tiene que poseer un poder infinito. Tiene asimismo que ser infinito en el conocimiento; porque si Él hizo todas las cosas, y sin cesar las sustenta y gobierna todas, se sigue que él, continuamente y de una sola mirada, ve y conoce a la perfección todas las cosas, así las grandes como las pequeñas.
Lo cual no es posible sin un conocimiento infinito. Siendo, pues, infinito en conocimiento y poder, Dios tiene que ser también perfectamente santo. La falta de santidad supone siempre defecto y pobreza de visión. Donde no hay oscuridad ni engaño, no puede faltar la santidad. Es imposible que la maldad pueda coexistir con la infinita luz. Dios, siendo infinito en poder y conocimiento, tiene que ser totalmente autosuficiente. Es por lo tanto imposible que Él pueda caer en cualquier tentación o cometer alguna falta. No hay motivo por el cual pueda incurrir en nada semejante. Siempre que alguien es tentado a ceder a lo incorrecto, es por fines egoístas.
Entonces, ¿cómo podría un Ser todopoderoso —que no necesita de nada— ser tentado a hacer algo malo por fines egoístas? Es, pues, imposible que Dios, que es esencialmente santo, pudiera en ningún sentido incurrir en el mal.
2. Por el hecho de ser Dios, Él es tan grande que está infinitamente más allá de toda comprensión. Por tanto, es irrazonable de nuestra parte pretender juzgar sus decisiones, ya que las mismas son misteriosas. Si fuera un ser al cual nosotros pudiéramos comprender, no sería Dios. Sería irrazonable suponer nada más allá del hecho de que hay muchas cosas en la naturaleza de Dios, así como en sus obras y gobierno, que son para nosotros un misterio que jamás podremos discernir.
¿Qué somos y qué idea tenemos de nosotros mismos si esperamos que Dios y sus designios puedan estar al nivel de nuestro entendimiento? Somos infinitamente incapaces de tal cosa como comprender a Dios. Para nosotros sería menos irrazonable concebir que una cáscara de nuez pudiera contener al océano. Dice en Job 11.7ss: “¿Descubrirás tú las profundidades de Dios? ¿Alcanzarás el límite de la perfección del Todopoderoso? Es más alta que los cielos; ¿qué harás? Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás? Su dimensión es más extensa que la tierra, y más ancha que el mar”. Si pudiéramos tener sentido de la distancia que existe entre Dios y nosotros, entenderíamos lo razonable de la interrogación del apóstol Pablo en Romanos 9.20: “…oh, hombre, ¿quién eres tú para que alterques con Dios?”
Si creemos encontrarle faltas al gobierno de Dios, estamos virtualmente suponiéndonos capaces de ser sus consejeros; cuando en realidad más bien nos convendría, con gran humildad y adoración, clamar con el apóstol (Ro 11.33ss): “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán inescrutables son sus juicios, e insondables sus caminos! Porque ¿quién penetró en el pensamiento del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos de los siglos”.
Si hubiera niños que alzaran la voz para criticar a los cuerpos legislativos de su país o para poner en tela de juicio las decisiones del poder ejecutivo, ¿no se estimaría que se estaban entrometiendo en cosas demasiado elevadas para ellos? ¿Y qué somos nosotros sino bebés? Pues nuestras inteligencias son infinitamente menores que las de los bebés en comparación con la sabiduría de Dios. Lo sensato para nosotros es tener esto en cuenta y ajustar a ello nuestra conducta. Dice en el Salmo 131.1,2: “Jehová, no está envanecido mi corazón, ni mis ojos son altivos; no ando tras grandezas, ni tras cosas demasiado sublimes para mí. Sino que me he calmado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre”.
Esta sola comprensión de la infinita distancia entre Dios y nosotros, y entre el entendimiento de Dios y el nuestro, debería ser suficiente para acallarnos y para acatar con serenidad todo lo que Dios hace, no importa cuán ininteligible o misterioso nos parezca. Ni tampoco tenemos derecho alguno a esperar que Dios nos explique en particular la razón de sus actos o sus designios. Está más que justificado que Dios no nos dé a nosotros, gusanos del polvo que somos, razón de sus asuntos, que así podamos captar la distancia que nos separa de Él, y le adoremos y nos sometamos a Él en humildad y reverencia.
Podemos ver a este respecto por qué, cuando Job padecía sufriendo por designio divino crueles penalidades, Dios le respondió no explicándole las razones de su misteriosa providencia, sino haciéndole ver su condición de miserable gusano, de nada, y cuán lejos estaba él de la altura de Dios. Esta actitud divina estaba más en consonancia con Dios que haber entrado en algún debate con Job, o haberle revelado el misterio de sus dificultades.
Y para Job fue bueno someterse a Dios en aquellas cosas que no podía entender, a lo cual quiso traerle la respuesta divina. Conviene que Dios habite en profunda oscuridad, o en luz que ningún ser humano puede resistir, la cual ninguno ha visto ni puede ver. Nada hay de extraño en que un Dios de infinita gloria resplandezca con una brillantez demasiado viva y potente para el ojo humano. Porque los mismos ángeles, esos espíritus poderosos, aparecen cubriendo sus rostros ante esta luz (Isaías 6).
3. Siendo que Él es Dios, todas las cosas son suyas, por lo cual tiene derecho a disponer de ellas a su antojo y placer. Todas las cosas de este mundo inferior son suyas. “…Todo lo que hay debajo del cielo es mío” (Job 41.11). “He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos, la tierra, y todas las cosas que hay en ella” (Dt 10.14). Todas las cosas son suyas porque todas proceden de Él; son totalmente de Él y de solamente de Él.
Aquellas cosas hechas por los hombres no son enteramente de ellos. Cuando un hombre edifica una casa, no es completamente suya; ninguno de los materiales con que fue hecha le debe su origen. Todas las criaturas son total y completamente fruto del poder de Dios.
Es lógico, por lo tanto, que todas sean para él y estén sujetas a su voluntad (Pr 16.4). Así pues, como todas las cosas vienen de Dios, así todas se sostienen por Él, y se hundirían en la nada en un instante si Él no las sostuviera. Y todas son para Él. “Porque de él, y por él, y para él son todas las cosas” (Ro 11.36). “Porque por él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, las visibles y las invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas tienen consistencia en él” (Colosenses 1.16,17). Toda la humanidad es suya: sus vidas, su aliento, su ser; “porque en él vivimos y nos movemos y somos”. Nuestras almas y nuestras capacidades le pertenecen.
“He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía” (Ez 18.4).
4. Comoquiera que Él es Dios, es digno de ser soberano sobre todas las cosas. A veces los hombres poseen más de lo que son dignos de poseer. Pero Dios es no solamente dueño de todo el universo, siendo que todo procede y depende de Él, sino que tal es su perfección, la excelencia y dignidad de su naturaleza, que es digno de ser soberano por sobre todo. Nadie deberá osar oponerse a que Dios ejerza la soberanía del universo como si no fuera digno de ello, pues el ser soberano absoluto del universo no es gloria ni honor demasiado grandes para Él.
Todas las cosas en el cielo y en la tierra, ángeles y hombres, son nada en comparación con Él; todas son como la gota de agua en el balde o como el grano de arena en la playa. Es así adecuado que cada cosa esté en sus manos, para que Él disponga según le plazca. Su voluntad y su deseo son de infinitamente mayor importancia que los de las criaturas. Es correcto que su voluntad se cumpla, aunque fuere contraria a la de todos los demás seres; que Él haga de sí mismo su propio fin; y que disponga todas las cosas para sí. Dios está dotado de tales perfecciones y excelencias que tiene título a ser el soberano absoluto del mundo.
Ciertamente, conviene mucho más que todas las cosas estén bajo la dirección de una sabiduría irreprochable y perfecta que expuestas a caer en confusión o sujetas a causas sin control. Más aun, no es bueno que ningún negocio dentro del gobierno de Dios pueda quedar sin la dirección de su sabia providencia, muy especialmente aquellas cosas de mayor importancia.
Es absurdo suponer que Dios pudiera estar obligado a prevenir a cualquier criatura de pecar y de exponerse a castigo adecuado. De ser así, resultaría que no puede haber tal cosa como un gobierno moral de Dios sobre individuos razonables, y sería arbitrario para Dios dar mandamientos ya que Él mismo sería la parte comprometida a observar la conducta y estarían fuera de lugar las promesas o las amenazas. Pero si Dios puede dejar que alguien peque y se exponga a castigo, entonces resulta mucho más apropiado y mejor que el asunto sea tratado con sabiduría —quién en justicia debe a causa del pecado quedar expuesto a castigo y quién no— que permitir que venga por la confusión o el azar.
No es digno del Gobernador del universo dejar las cosas al azar; lo natural para Él es gobernar todas las cosas por medios de sabiduría. Y así como Dios posee sabiduría que lo autoriza para ser soberano, así también tiene el poder que lo capacita para ejecutar lo que aconseja la sabiduría. Más aun, Él es esencial e invariablemente santo y justo, e infinitamente bueno, por lo que está perfectamente calificado para gobernar el mundo de la mejor manera posible.
Por lo tanto, cuando actúa como soberano del mundo, lo indicado para nosotros es estar quietos y someternos de buen grado, sin objetar en manera alguna que Él tenga la gloria de su soberanía; por el contrario, conscientes de su dignidad, reconocerla con gozo, diciendo: “Tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos”, y repetir con aquellos en Apocalipsis 5.13: “Al que está sentado en el trono … sea la alabanza, el honor, la gloria, y el dominio…”
5. Por cuanto Él es Dios, será soberano y actuará como tal. Él se sienta en el trono de su soberanía y su reino rige sobre todos. En su soberano poder y dominio será exaltado, como Él mismo declara: “Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra”. Él hará saber a todos que es el supremo Señor de toda la tierra. Él efectúa su voluntad entre las huestes del cielo y entre los habitantes de la tierra, y nadie puede detener su mano. No puede haber tal cosa como frustrar, entorpecer o invalidar sus designios, pues Él es grande en el pensamiento y maravilloso en la acción. Su consejo prevalecerá, y Él hará todo lo que le plazca.
No hay sabiduría, ni inteligencia, ni talento que pueda ir contra el Señor. Cualquier cosa que Él quiera hacer será para siempre; nada le será añadido ni quitado. Cuando Él actúe, ¿quién le opondrá reparos? Él puede, si quiere, hacer trizas a sus enemigos. Si los hombres se juntan contra Él para estorbar u oponerse a sus designios, Él “quiebra el arco, rompe las lanzas, y quema los carros en el fuego”. Él mata y hace vivir, derriba y levanta, todo según el consenso de su voluntad. Dice en Isaías 45.6,7: “Para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo soy Jehová, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo soy Jehová, el que hago todo esto”.
Ni los eminentes, ni los ricos, ni los sabios pueden impedir o torcer la voluntad de Dios. Él despacha chasqueados a los doctos y no rinde pleitesía a los aristócratas ni concede privilegio a los ricos sobre los pobres. Hay muchos subterfugios en el corazón humano; pero el consejo del Señor y los pensamientos de su corazón permanecerán a través de todas las generaciones. Cuando Él concede paz, ¿quién puede crear problemas? Y si oculta su rostro, ¿quién puede contemplarlo? Lo que Él derriba no puede ser reconstruido y al que silencie así se queda. Cuando Él se proponga algo, ¿quién se lo estorbará? Y cuando extienda su mano, ¿quién hará que la recoja? No hay por lo tanto manera de impedir a Dios ser soberano ni que actúe como tal. “De quien quiere tiene compasión y al que quiere endurecer, endurece” (Ro 9.18). Él tiene las llaves del infierno y de la muerte: abre, y no hay quien cierre; cierra, y no hay quien abra. Esto puede hacernos ver la insensatez de ponernos en contra de los soberanos designios de Dios; y cuán sabios son aquellos que quietamente y de buen ánimo se someten a su soberana voluntad.
6. Como que Él es Dios, está en posición de vengarse de aquellos que se opongan a su soberanía. Él es sabio de corazón y poderoso en fortaleza; ¿quién podrá endurecerse contra Dios y salir airoso? A esto tiene que responder todo el que intente contender con Él. Y ay del miserable que quiera pelear contra Dios, ¿podrá defender su posición delante de Él? A cualquiera de sus enemigos al que mueva el orgullo, el Señor le mostrará que está por encima de ellos. Vendrán a ser como la paja en el viento, o como grasa de carneros; el fuego los consumirá y desaparecerán. “Quién pondrá contra mí en batalla espinos y zarzas? Yo los hollaré, los quemaré a una” (Isaías 27.4).
Jesús-ismo
“Jesús-ismo”
Por Pastor Don Fortner
Traducido por SolaEscritura75
1- La elección es Dios eligiéndonos en Cristo Jesús antes de la Fundación del mundo (Efesios 1:4)
2- La Redención es Dios comprando a todos sus elegidos de las manos de su Ley por medio de la Sangre de Cristo Jesús (Mateo 26:27-29, 1 Pedro 1:18-20)
3- La regeneración es Dios dándoles vida a muertos pecadores en Cristo Jesús , y Cristo Jesús que vive en nosotros (Efesios 2:1-3, 1 Pedro 3:18, 1 Corintios 15:45, Romanos 4:17, Colosenses 1:26-28)
4- El Perdón es Dios perdonarnos nuestro pecados por medio de la Sangre de Cristo Jesús (1 Pedro 1:2, Hebreos 9:14, Romanos 3:21-31)
5- La Justificación es Dios vistiéndonos con y imputando la Justicia de Cristo Jesús (Romanos 3:21,22, Filipenses 3:8,9, 2 Corintios 5:21; 1 Corintios 1:30)
6- La Santificación es Dios conformándonos a la imagen de Cristo Jesús en nosotros y impartiendo su Justicia a nosotros (Jeremías 31:33-34, 2 Corintios 3:18)
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MATERIALES Y MUEBLES DEL TABERNÁCULO
MATERIALES Y MUEBLES DEL TABERNÁCULO
PARA ESTUDIO: Diversos textos.
LECTURA DEVOCIONAL: Hebreos 9:1-14.
TEXTO PARA MEMORIZAR: Éxodo 25:8.
PROPÓSITO
Hacer ver la importancia del tabernáculo y sus muebles; explicar el simbolismo de los muebles con relación a la obra redentora de Cristo.
A. EL TABERNÁCULO
La importancia del tabernáculo se ve por la cantidad de capítulos que se le dedican a su descripción (13 capítulos en Éxodo). En contraste con esta cantidad, se dedican únicamente tres capítulos para describir la creación y la caída del hombre. Esto indica que la adoración a Dios es más importante que la creación, o sea, la razón por el cual el hombre fue creado es más importante que el hecho de la creación.
Versículos claves: “Y harán un santuario para mí, y habitaré‚ en medio de ellos” (Éxodo 25:8). “Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte” (Éxodo 25:40).
La Biblia muestra que el propósito de Dios es restaurar, por la obra de la redención, la comunión del hombre consigo mismo que fue perdida en el Edén. Las tiendas de Israel estaban instaladas ante el Sinaí. Dios quería tener su tienda en medio de ellos para mostrar que Él también habitaba en medio de ellos en el viaje hacia la tierra prometida.
Dios habitaba en tienda así como ellos habitaban en tiendas. Por eso no les pidió que construyeran un palacio o una catedral. La palabra hebrea traducida “habitar”, en referencia al tabernáculo, tiene el concepto de habitar temporalmente en una tienda de campaña. Hay otra palabra hebrea para indicar que Dios mora eternamente en el cielo. Pero aunque Él estaba en medio de ellos, su pueblo escogido, la entrada en su presencia fue bien guardada.
El pecado ha manchado al hombre a tal grado que no es digno de acercarse a la presencia de Dios que es infinitamente santo. Si el hombre ha de vivir con Dios, el pecado tendrá que ser borrado y el corazón limpiado.
El tabernáculo con sus muebles y ritos sirvió como una gran ilustración de la manera en que el hombre puede ser limpiado y tener la comunión con Dios. Sin embargo, el acceso a Dios nunca fue perfecto bajo el Primer Pacto. Todo eso fue establecido para enseñarle a Israel la santidad de Dios, la misericordia de Dios, lo terrible que es el pecado y la manera de acercarse a Dios.
Fue establecido hasta el tiempo de la corrección; esto fue el tiempo de Cristo quien hizo el sacrificio perfecto y abrió el camino hacia Dios para todos. Dio libre acceso a todos los hombres por medio de Él mismo hasta la presencia de Dios. De esta manera, los individuos sólo pueden llegar a Dios a través de Cristo. Cualquier esfuerzo humano va al fracaso.
Aunque fue un sistema establecido en forma temporal, hasta que Cristo consumara su obra de redención, no debemos menospreciar el tabernáculo, ni el sacerdocio de Aarón, ni sus significados. Por varios siglos fue la manera de acercarse a Dios y agradarle. Sirvieron como una gran lección objetiva para enseñarle a Israel las cosas de Dios.
Este tabernáculo no fue un lugar de reuniones para toda la gente. Era el lugar del encuentro con Dios por medio de sus representantes. A veces se le llama “la tienda de reunión” o “la tienda del encuentro”. Cristo vino y habitó entre nosotros, y Él fue el santuario donde el hombre se encuentra con Dios (Juan 1:14). También tiene otro sentido que indica que el creyente es un santuario o templo (2 Corintios 6:16-18; Efesios 2:20-22).
La importancia del tabernáculo se ve por el espacio que le dedica la Biblia al ocuparse de él. Hay muchas referencias acerca del tabernáculo en otras partes de la Biblia. El libro de Hebreos da la explicación espiritual del tabernáculo.
B. CONTRIBUCIONES PARA EL TABERNÁCULO
Al salir de Egipto, los israelitas despojaron a los egipcios de una gran cantidad de oro, plata y joyas. Algunas de estas riquezas fueron usadas para fabricar el becerro de oro (ídolo con que provocaron la ira de Dios). Sin embargo, cuando Moisés pidió a los israelitas que ofrendaran para la construcción del tabernáculo, la gente ofrendó de ese despojo. Y lo ofrendó de buena voluntad (Éxodo 25: 2-9; 35:21-22). Al fin, Moisés tuvo que decirles que dejaran de dar más ofrendas porque sobraban las cosas (Éxodo 36:2-7). Estas ofrendas eran voluntarias.
Además de las ofrendas voluntarias, había una ofrenda obligatoria -el dinero de rescate. Este fue el medio siclo de plata que cada hombre tenía que dar cuando contaban a los hombres en el censo. Este dinero era para el uso del santuario y para hacer expiación (Éxodo 30:11-16). Esto nos recuerda la redención de Cristo. Cristo vino de la gloria y vivió aquí en el mundo. El vino para rescatarnos. Somos redimidos por un precio mayor que la plata del rescate -la sangre preciosa de Cristo (I Pedro 1:18, 19). La cantidad de dinero de rescate tenía que ser igual para los ricos y para los pobres. Así es que todos ganan la salvación de la misma manera, sean ricos o sean pobres.
C. LAS TRES ÁREAS DEL TABERNÁCULO
El área del tabernáculo se dividía en tres partes: el atrio, el lugar santo y el lugar Santísimo. El atrio estaba en el aire libre, y era iluminado por el sol. Hasta allí podía entrar la gente para hacer sus sacrificios. El lugar santo estaba dentro de la tienda y era iluminado por el candelero. Sólo los sacerdotes podían entrar allí. El lugar santísimo, también estaba adentro, y era iluminado por la “gloria sekinah” (lo que habita), o sea, iluminado por la gloria de Dios mismo. Dios permitía entrar al lugar santísimo al sumo sacerdote, una vez al año para hacer expiación (Levítico 16).
La forma del arreglo del tabernáculo con sus muebles tenía cierta semejanza con los templos paganos; pero también tenía una diferencia de suma importancia. La idea de un atrio con un santuario adentro, con lugares sagrados, y lugares aún más sagrados adentro, con el acceso más limitado al proceder más adentro, era muy común en todos los centros de culto o adoración en toda aquella región en aquel entonces. En cuanto a esto, vemos que el tabernáculo de Israel era semejante a los centros del culto pagano. En los templos paganos, el ídolo que adoraban esos pueblos estaba en el lugar más sagrado y más adentro del templo, y solamente los hombres escogidos o sacerdotes podían entrar. En este aspecto, el tabernáculo del Dios de Israel era totalmente diferente. En el tabernáculo de Israel en su Lugar Santísimo no había ningún ídolo ni figura alguna para representar a Jehová, sino un código moral y lugar de misericordia y perdón. En el tabernáculo de Israel se manifestaba el Dios vivo y santo que exige santidad en su pueblo. Él no tolera la idolatría y aborrece cualquier tipo de pecado. La forma del propiciatorio enseña que Dios es espíritu que no puede ser representado por ninguna imagen o figura material.
Dios utilizó las costumbres de los hombres de aquella época para manifestarse a su pueblo. Ordenó un centro de culto algo semejante a lo que los israelitas estaban acostumbrados a ver como templo; pero también insistió en una gran diferencia: prohibió cualquier imagen. La diferencia es más importante que la semejanza.
Un velo, una cortina gruesa de lino fino torcido bordada con azul, púrpura y carmesí, dividía el tabernáculo en dos partes, el lugar santo y el lugar santísimo (Éxodo 26:31-33, 36-37). Este velo simbolizaba la separación entre el santo Dios y el hombre pecador. Dios llamó al hombre para que viniera a adorarle y a servirle, pero el hombre no podía acercarse demasiado. El velo no lo permitía. El amor llama al pecador a que se acerque, pero la justicia impide que éste se acerque. El velo del templo se rasgó en dos cuando Cristo murió (Mateo 27:51; Marcos 15:38; Lucas 23:45).
En el cumplimiento del tiempo, la justicia y el amor se manifestaron en armonía perfecta en Cristo y su sacrificio. De esta manera permitieron al hombre la libre entrada a la presencia de Dios (véase Hebreos 9:11-12; 10:19-22).
D. LOS MUEBLES DEL TABERNÁCULO
1. EL ALTAR DE SACRIFICIO (Éxodo 27:1-8)
El altar era el primer mueble que se encontraba en el atrio. En él se ofrecían todos los sacrificios del pueblo: unos por individuos y otros por el pueblo en conjunto. Claramente este altar habla de sacrificio y derramamiento de sangre. Es imposible acercarse a Dios sin tal sacrificio y derramamiento de sangre (Hebreos 9:22). El altar en que ardía constantemente el fuego y sobre el cual se quemaban los sacrificios, es símbolo de la cruz de Cristo; mientras que los sacrificios son símbolos de Cristo mismo. También habla del sacrificio que nosotros debemos hacer entregándonos completamente en las manos de Dios. Toda rebelión termina en el altar. Su posición en la entrada, nos enseña que el sacrificio de Cristo se encuentra en la entrada misma del acceso a Dios y de la comunión con Él (Cristo en el Tabernáculo). El altar no era atractivo. Tampoco la doctrina de la propiciación es atractiva para el mundo.
2. LA FUENTE DE BRONCE (Éxodo 30:17-21)
También se le ha llamado “el lavacro”. Fue hecha de bronce, y forrada adentro con los espejos que las mujeres ofrendaron. Aquí los sacerdotes tenían que lavarse antes de entrar en el tabernáculo, bajo pena de muerte si no vivían en santidad. Ellos podían ver sus rostros reflejados en los espejos. La fuente reflejaba la necesidad de limpieza y también proveía el medio para la limpieza. Muchos hallan aquí un tipo de la Biblia que nos muestra como somos (véase Santiago 1:23-25). También tipifica la limpieza que debemos tener por aplicar la Palabra de Dios a nuestra vida.
El agua puede ser símbolo tanto del Espíritu Santo que nos limpia, nos purifica y nos guarda sin mancha, como también de la Palabra de Dios que nos santifica: “Para santificarla (la Iglesia), habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra” (Efesios 5:26; véase también Salmo 119:9 y Tito 3:5).
3. LA MESA DEL PAN DE LA PROPOSICIÓN (Éxodo 25:23-30)
Estaba hecha de madera de acacia cubierta con oro. Estaba colocada al lado norte del lugar santo. En ésta se ponía el pan de la proposición (Levítico 24:5-9). El propósito de la mesa era sólo para exhibir el pan. El enfoque es el pan, no la mesa. Esto nos enseña que la iglesia y nosotros como cristianos, nuestro único objeto debe ser exhibir el pan de la vida. “…el más elevado empeño de nuestro ministerio debe ser ensalzar únicamente a Cristo para la gloria de Dios y para el bien de los hombres” (Cristo en el Taber., pgs. 78-79).
Los panes se hacían de harina fina sin levadura. La levadura representa el pecado. Cristo dijo, “Yo soy el pan de vida”. Cristo, que era sin mancha y sin pecado, es el verdadero pan del cielo que comemos nosotros, los sacerdotes del Dios vivo (Véase Juan 6:35-51).
“El pan expresa apropiadamente la satisfacción y provisión de las necesidades más profundas del alma, que las suple Cristo y las revela el evangelio” (Cristo en el Taber., p. 69). “Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura” (Isaías 55:2). Así como Cristo ha suplido nuestras necesidades, nosotros debemos darles comida espiritual, que hemos recibido de Cristo en nuestras vidas, a la gente que tiene hambre.
4. EL CANDELERO (Éxodo 25:31-40)
El candelero era de oro puro, labrado de una sola pieza. Tenía siete lámparas –no candelas- en las cuales se quemaba el aceite para el alumbrado (Éxodo 27:20-21). Estaba colocado al lado sur del lugar santo, y daba la única luz allí. Iluminaba el pan de vida. Estaba encendido perpetuamente en el sentido que todas las noches tenía que estar encendido. Un Sacerdote encendía las lámparas cada tarde y las apagaba cada mañana.
La luz es figura de Dios a través de la Biblia. Jesús dijo, “Yo soy la luz del mundo” (Juan 3:19; 8:12; 12:46). En la nueva Jerusalén, Cristo será la luz (Apocalipsis 21:23). Cristo también dijo: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mateo 5:14). Como el candelero no tenía luz propia, sino que era portador de la luz, nosotros tampoco tenemos luz propia, sino que somos portadores de la Luz Divina. Así que el candelero tipifica a Cristo y a su Iglesia dando luz al mundo (Filipenses 2:15; Mateo 5:14-16).
5. EL ALTAR DEL INCIENSO (Éxodo 30:1-10)
El altar del incienso se colocaba en el lugar santo, cerca del velo delante del arca que estaba en al lugar santísimo. Este altar se colocaba entre el lugar que representa la tierra y el lugar que representa el cielo. Así es que este altar era la cosa más cerca de la presencia de Dios. En este altar, el sacerdote quemaba incienso dos veces al día. En la Epístola a los Hebreos se menciona el arca como mueble del lugar santísimo (Hebreos 9:4).
El altar del incienso y el incienso que se quemaba en él, representan o tipifican la oración. Este incienso tipifica la oración que es el olor suave a Dios (Apocalipsis 5:8). También se tipifica aquí la intercesión de Cristo por su pueblo. Cristo intercede por nosotros (Hebreos 7:25). Posiblemente el altar de afuera (altar de sacrificio) simbolizaba lo que Cristo era y lo que hizo en la presencia de los hombres. En contraste con el altar del incienso, el altar adentro, que estaba escondido de todos, menos de los sacerdotes, simbolizaba lo que Cristo es y lo que hace en la presencia de Dios (Sacrificial System of the O. T., pgs. 61, 62). Nosotros también debemos ofrecer a Dios sacrificios de adoración, de oración y de alabanza (Hebreos 13:15, 16). Notemos que el incienso se quemaba delante de Dios todos los días. Esto nos indica que debemos orar todos los días.
Nota: Comentaremos sobre al arca y el propiciatorio con la lección que trata del día de la expiación.
CONCLUSIÓN
El tabernáculo y sus ritos ya no existen. Sin embargo, su significado está en pie. Vemos en Cristo y en la Iglesia el cumplimiento de estos símbolos y tipos. Cristo se sacrificó a sí mismo para proveer redención y perdón de pecados. Cristo nos limpia con el agua del Espíritu Santo y su Santa Biblia. Él es el Pan de la vida; la Luz del mundo; el que vive para siempre para interceder por nosotros, sus hijos. Algún día será cumplido más profundamente todo esto. Llegará el día en el cual Dios mismo y el Cordero serán el templo de la ciudad santa (Apocalipsis 21:3, 4, 22). ¡Qué venga el Señor Jesús!
Por el Dr. Gene Pickard
EL SACERDOCIO
EL SACERDOCIO

PARA ESTUDIO: Los pasajes que se encuentran en el comentario.
LECTURA DEVOCIONAL: Hebreos 5:1-10; 7:11-8:2.
TEXTO PARA MEMORIZAR: Hebreos 7:26.
PROPÓSITO
Explicar cómo funcionaba el sacerdocio en el tiempo del Antiguo Testamento, su propósito, y cómo Cristo cumple perfectamente bien el papel de sumo sacerdote.
A. SIGNIFICADO DEL SACERDOCIO
Los adoradores de Dios necesitaban sacrificios y ofrendas al acercarse a Él. Necesitaban también la mediación de un sacerdote. En aquel entonces esa mediación era realizada por Aarón y sus hijos como ayudantes. Aarón era el primer sumo sacerdote nombrado por Dios, y sus hijos eran sacerdotes ordinarios. Los hijos de ellos serían los sacerdotes después de ellos. El hijo mayor sería el sumo sacerdote después de su padre.
Un sacerdote es un mediador entre Dios y los hombres. Debe representar a los hombres ante Dios; también debe representar a Dios ante los hombres. Debe presentar las ofrendas y sacrificios de los hombres a Dios. En Israel los sacerdotes debían servir en el tabernáculo cumpliendo todos los ritos establecidos por Dios. El Libro de Levítico sirve como un manual para los sacerdotes, delineando en forma más completa los deberes de cada uno de ellos.
El sumo sacerdote era tipo de Cristo, el verdadero y el único mediador entre Dios y los hombres (I Timoteo 2:5). Por Él se otorga entrada libre al lugar santísimo y sin restricciones a todos los creyentes, en todos lugares y en todos tiempos (Romanos 5:1, 2). Poner cualquier otro mediador, sacramento o iglesia entre Él y un alma humana, es negar sus atributos y quitarle su gloria.
Los hijos de Aarón eran tipo de los creyentes que son sacerdotes según la doctrina del sacerdocio universal de todos los creyentes (I Pedro 2:9, 10). Los creyentes deben ofrecer sacrificios de alabanza y servicio (Hebreos 13:15, 16), y pueden interceder por los otros hombres (I Timoteo 2:1-3). Ellos pueden anunciar que hay perdón para todos los que aceptan y creen en Cristo, y pueden dirigir el culto y traer a otros al compañerismo con Dios. De entre ellos se escogen a algunos para ministros o siervos. No forman una casta aparte, y no tienen privilegios espirituales más que los otros. Todos los creyentes tienen igualdad delante de Dios, y son de igual rango como miembros del “sacerdocio real”. Todos tienen acceso a Dios por la fe en Cristo.
B. LAS VESTIDURAS DE LOS SACERDOTES (Éxodo 28 y 39)
Las vestiduras de los sacerdotes tipificaban varios aspectos de su sacerdocio. Los vestidos de los sacerdotes, hijos de Aarón, eran calzoncillos de lino fino, una túnica de lino que llegaba hasta los pies, un cinto y una tiara (especie de gorra) para cubrir la cabeza. El sumo sacerdote llevaba, además de estos vestidos, un manto del efod, el efod, el pectoral sobre el efod y la lámina de oro con las palabras “SANTIDAD A JEHOVÁ” sobre su cabeza.
Sobre los calzoncillos de lino se ponía la túnica de lino fino blanco. Esta tela era símbolo de la pureza que debía tener el sumo sacerdote y los sacerdotes. También simbolizaba la pureza de Cristo y la pureza, que por medio de Él, nosotros como “sacerdotes” debemos tener. Sobre la túnica ceñida, el sumo sacerdote llevaba el manto del efod que era todo de azul, tejido de una sola pieza. Abajo en las orillas como fleco, había campanillas de oro y granadas de azul, púrpura y carmesí. Las Campanillas hacían sonido de testimonio para que no muriera el sumo sacerdote al entrar en el lugar santísimo. El color azul es celestial; es simbólico del carácter celestial que mostraba Jesús cuando vivía en la tierra. También se encuentra en Cristo lo que tipificaban las campanillas y granadas. Todo dicho que salía de su boca, le proclamaba como el verdadero sacerdote; fruto abundante tenía en toda su vida.
Sobre el manto azul llevaba el efod hecho de lino torcido con los colores azul, púrpura y carmesí, e hilos de oro. El efod era el vestido oficial del sumo sacerdote. Para las hombreras había dos piedras de ónice en las cuales estaban grabados los nombres de las doce tribus de Israel, seis en cada piedra. Serían “piedras memoriales para los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de Jehová sobre sus dos hombros por memorial” (Éxodo 28:12). Así Aarón llevaba a Israel delante de Jehová. En figura él llevaba a todo Israel en sus hombros, pero en realidad esto no era posible. Sólo hay un Sacerdote que puede hacerlo; Cristo tiene poder para llevarnos, y podemos confiar plenamente en Él.
Sobre el efod estaba el pectoral del juicio. En el lado enfrente tenía doce piedras engastadas con oro. Cada piedra representaba a una tribu de Israel. (No se incluía el nombre de Leví, ni tampoco el de José, pero José era representado por sus hijos: Efraín y Manasés). “Y llevará Aarón los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón, cuando entre en el santuario, por memorial delante de Jehová continuamente” (Éxodo 28:29). Así que Aarón llevaba figurativamente a las doce tribus sobre su corazón delante de Dios. Nuestro Sumo Sacerdote, Cristo, lo hace en verdad; y nosotros como sus seguidores y sacerdotes podemos llevar en nuestros corazones a muchas personas delante de su trono.
El sumo sacerdote llevaba sobre su cabeza una mitra de lino blanco. La pureza debía coronar la cabeza del sumo sacerdote de Dios. Amarrada a la mitra, estaba la lámina de oro puro en que estaban grabadas las palabras “SANTIDAD A JEHOVÁ”. En Levítico 8:9 se llama “la diadema santa”. Indicaba la separación y la santidad del carácter requerido de los que se acercan a Dios en favor de otros. Cristo cumplió y cumple lo que Aarón tipificaba (Hebreos 7:26). Nosotros también debemos ser santos. La santidad debe ser nuestro lema.
C. LA CONSAGRACIÓN DE AARÓN Y SUS HIJOS (Éxodo 29 y Levítico 8:1-36)
Este rito siguió exactamente lo ordenado en capítulo 29 de Éxodo. Así se forma un eslabón entre los dos libros inspirados: Éxodo y Levítico. Moisés dirigió la ceremonia como el representante de Dios. Aarón y sus hijos fueron lavados primeramente y después vestidos con las vestiduras del sacerdocio. Eso indica la necesidad de limpieza y pureza. Entonces se pusieron la ropa que representaba hermosura y gloria. El tipo de Cristo está claro. Él era y es limpio y puro; tenía y tiene hermosura y gloria. Después, Aarón fue ungido con el aceite de la unción. El aceite siempre es tipo del Espíritu Santo. Aarón fue ungido para el servicio de Dios. Cristo fue ungido con el Espíritu Santo en su bautismo cuando emprendió su gran ministerio público. Aarón tenía que ofrecer el sacrificio de expiación de pecado por él mismo y por sus hijos. Aarón, siendo hombre, tenía pecado y era necesario que éste fuera expiado (Hebreos 5:2, 3). En cambio, Cristo es sin pecado, y nunca ha tenido que ofrecer nada por su propio pecado (Hebreos 7:26, 27). Pero nosotros necesitamos siempre un sacrificio por nuestros pecados. Cristo nunca tuvo pecado. Los hombres necesitan que sus pecados sean expiados, es decir, perdonados y limpiados.
Seguidamente se ofreció el holocausto. Después de la expiación vino la consagración de Aarón y sus hijos a sus tareas; fueron dedicados completamente a Dios y a su servicio. Cristo se consagró a sí mismo al servicio de su Padre. De la misma manera, nosotros tenemos que estar siempre consagrados (Juan 17:17-19).
Seguidamente fue ofrecido otro carnero. El rito era muy semejante al rito de la ofrenda de paz, pero aquí se llama de las consagraciones. De la sangre de éste una gota fue puesta en el lóbulo de la oreja derecha y el dedo pulgar de la mano derecha y del pie derecho (Levítico 8:22-23). Eso indicaba que todo lo que hacía debía estar de acuerdo con lo que Dios quería. Todas sus acciones debían ser limpias como purificadas con sangre. Moisés roció sobre Aarón y sus hijos, de la sangre y el aceite para indicar que eran santificados, separados para el servicio de Dios. Nosotros también debemos ser cubiertos con la sangre de Cristo y ungidos por el Espíritu Santo.
Estos ritos se repetían por siete días. Durante este tiempo, Aarón y los hijos no se apartaron del tabernáculo. Eso fue para evitar que se contaminaran en una manera u otra, haciéndose inmundos de modo que no pudieran servir. Esto enseña que debemos mantenernos siempre alejados de todo lo que puede contaminarnos y anular nuestro servicio para el Señor. Cristo siempre se mantuvo limpio y puro.
D. EL PECADO DE NADAB Y ABIÚ (Levítico 10)
¡Qué tragedia que tan pronto los dos hijos mayores de Aarón pecaron en las cosas de Dios, y fueron muertos inmediatamente por la ira de Dios! No se sabe exactamente cuál fue el pecado de ellos, pero la probabilidad es que tomaron fuego en sus incensarios de otra parte y no del altar del holocausto. En Levítico 10:9, se les prohíbe a los sacerdotes que tomaran vino cuando estaban para servir en el tabernáculo; y esto ha hecho creer a muchos que Nadab y Abiú estaban algo borrachos cuando ofrecieron el fuego extraño, y no pudieron distinguir bien lo que hacían. Claramente a nosotros los cristianos se nos prohíbe tomar bebidas embriagantes.
Otra posibilidad es que entraron detrás del velo en el lugar santísimo, algo que era reservado para el sumo sacerdote solamente un día en el año (véase Lev. 16:1-2). Dios tenía que mostrar que se debe hacer su voluntad cuidadosamente en las cosas sagradas. Moisés explicó a Aarón que Nadab y Abiú perecieron porque no tuvieron el cuidado de honrar a Dios en la manera de acercarse a Él. Ellos se habían acercado incorrectamente. Hoy podemos decir que el fuego extraño es aquello que se hace para Dios, aunque con buena intención, pero incorrecto y en contra de su voluntad. Puede ser algo en el culto o en el servicio. Hay que recordar que primero debemos ser obedientes. La obediencia es mejor que los sacrificios (I Samuel 15:22).
E. REQUISITOS ESPECIALES PARA LOS SACERDOTES (Levítico 21 y 22)
Había ciertos requisitos especiales que exigían a los sacerdotes a apartarse de las cosas contaminantes. La vida moral exigida era la misma para todos, pero para poder servir en las cosas sagradas, tenían que apartarse de otras cosas más. Cristo, el verdadero Sumo Sacerdote, nunca se contaminó. Por eso siempre podía servir en santidad.
No podían casarse con mujer infame, divorciada o que había sido ramera. Solamente podían casarse con una virgen o viuda verdadera. El sumo sacerdote solamente podía casarse con una virgen. Cristo quiere como esposa una iglesia pura la cual es representada por una mujer virgen.
Cualquier defecto en el cuerpo les prohibía ministrar en las cosas de Dios. Sin embargo, podían participar de la comida de las cosas de Dios; es decir, siempre podían recibir su sostén del tabernáculo de las ofrendas para los sacerdotes. De ninguna manera podían servir estando inmundos por cualquiera causa. Tenían que tener mucho respeto para con las cosas sagradas de Dios.
Todas las ofrendas y sacrificios tenían que ser sin mancha y sin defecto. Dios requiere lo mejor. Nosotros, que hoy formamos el sacerdocio verdadero, hijos de nuestro gran Sumo Sacerdote, tenemos que vivir limpiamente en todo. También tenemos que tener cuidado con las cosas de Dios; nuestra responsabilidad es grande; nunca tengamos en poco la tarea que Dios nos ha asignada, ni las cosas que le pertenecen a Él.
SUGERENCIA: Si hay tiempo hagan una lista de comparaciones y contrastes entre Cristo y los sacerdotes del antiguo pacto.
Por el Dr. Gene Pickard
AÑOS DE LIBERTAD
AÑOS DE LIBERTAD

PARA ESTUDIO: Levítico 25.
LECTURA DEVOCIONAL: Lucas 4:14-21.
TEXTO PARA MEMORIZAR: Lucas 4:18.
PROPÓSITO
Comprender el año de libertad y su cumplimiento en nuestro Señor Jesucristo quien nos libertó del pecado.
A. EL SÁBADO DE AÑOS (Capítulo 25:1-7)
Esta es una ley que los judíos no podían poner en práctica, sino hasta llegar a la tierra prometida. Servía para mostrarles que la tierra pertenecía siempre a Dios; el tiempo y los productos de la tierra eran de Él. Los israelitas tenían que dejar en descanso la tierra cada séptimo año, y lo que producía por sí misma era para los pobres. Dios les prometió suficiente producto en los otros años para suplir su necesidad para el séptimo año. Este año exigía confianza en Dios para obtener las provisiones durante el año. Esto cultivaba una dependencia de Dios y sus provisiones. También daba descanso a la tierra, una práctica que ayuda a mantener la fertilidad de la tierra. Esto muestra que Dios se preocupa por toda su creación. Nosotros no deberíamos abusar de la creación de Dios. Podemos decir que en este capítulo tenemos leyes en cuanto a la tierra santa. Otras referencias a este año se encuentran en Éxodo 23:10-11, donde se muestra la preocupación por los pobres (véase también Deuteronomio 31:10; II Reyes 19:29; Nehemías 10:31).
Cada séptimo año también se hacía remisión de las deudas. A la vez era el año en el cual se daba libertad a los siervos que se habían vendido para pagar una deuda (véase Deuteronomio 15:1-3, 7-18). De esta manera se evitaba la injusticia social y se daba una segunda oportunidad a los pobres.
B. EL AÑO DE JUBILEO (Levítico 25:8-55)
En esta ley vemos más claramente que toda la tierra es de Dios, y que ellos eran como gerentes o inquilinos de ella. Como el Día del Pentecostés venía después de siete sábados de días, el Año de Jubileo venía después de siete sábados de años; comenzaba después del Día de Expiación del año cuarenta y nueve. Su punto principal era pregonar libertad en la tierra a todos sus moradores (v. 10). No se sabe si en la historia de Israel se celebró este año o no. Parece que Zedequías, último rey de Judá promulgó el Año de Jubileo, pero más tarde renunció o faltó a su palabra dada (Jeremías 34:8-22). Algunos creen que los 70 años del cautiverio fueron para dar a la tierra su reposo que nunca había gozado (véase Levítico 26:34 y 43; II Crónicas 36:21).
El principio básico de esta ley era que la tierra no podía ser vendida para siempre, o sea, en perpetuidad; era de Dios. Solamente podía ser hipotecada por el dueño, a quien Dios la dio por suerte después de la conquista, por un tiempo limitado: los años que faltaban para el próximo Año de Jubileo. En ese año toda la tierra tenía que volver al dueño original o a sus herederos. Hay referencia a la ley de pertenencia perpetua en I Reyes 21:3, cuando Acab quiso comprar la viña de Nabot.
Los precios de venta tenían que ser ajustados según los años que faltaban hasta el Jubileo. Esto se aplicaba también a las casas en las aldeas que no tenían muro. El dueño de una tierra podía redimirla en cualquier tiempo en que podía juntar el dinero; y el que se la había comprado tenía que devolver la tierra al recibir el dinero. También un pariente podía redimir la tierra en lugar de uno que había tenido que venderla por pobreza. La persona que lo hacía se llamaba el redentor (Heb. go’el). Se entendía que ninguno vendería su tierra si no fuera por pobreza. Llegó a ser costumbre y obligación del pariente cercano redimir la tierra de uno que la había vendido por pobreza; y en caso de una viuda sin hijos, el pariente debía casarse con ella. La historia de Rut es un ejemplo. Este libro de la Biblia ilustra la ley de redención. La familia de Noemí tuvo que vender su tierra cuando fue a Moab. Cuando ella regresó a Belén, sin nada, un pariente cercano, Booz, redimió la tierra y con la tierra recibió a Rut. Ellos dos tuvieron un hijo. Él era considerado heredero de Noemí y de su esposo; y así la tierra continuaba perteneciendo a la familia de ellos.
En las ciudades amuralladas, las casas podían ser vendidas en perpetuidad; no se consideraban como parte de la tierra. El dueño podía redimirla en el término de un año desde la venta; si después del año, la casa no era redimida, pasaba a ser propiedad para siempre del que la había comprado. Se hacía una excepción en el caso de las ciudades de los levitas; ellos siempre podían redimir sus casas, y de todos modos regresaban a ellos en el Año de Jubileo. Esta ley servía para evitar la riqueza excesiva y la pobreza extrema. Siempre se reconocían los derechos de propiedad privada.
Era año de libertad para los siervos que eran israelitas. (Deuteronomio 15:12-18 altera un poco esta ley). Esta provisión se introduce con un párrafo que estimula la bondad hacia los necesitados que tenían que prestar dinero. No podían exigirles intereses por el dinero prestado (Deuteronomio 15:7-11). Tenían que recordar que ellos habían sido esclavos en Egipto no mucho tiempo antes. Todo siervo tenía que ser liberado en este año y restaurado a su familia. Esclavos provenientes de otras naciones que servían a los israelitas no tenían el derecho de libertad en el Jubileo. El Antiguo Testamento permitía la esclavitud, pero con límites. La esclavitud de los israelitas era voluntaria; una persona podía venderse a sí misma para pagar una deuda. Pero su tiempo de esclavitud no podía pasar siete años, a menos que la persona no quería salirse de la casa de su amo. Las enseñanzas del Nuevo Testamento eliminan la institución de la esclavitud con la regla de oro y cuando dan énfasis a la hermandad entre personas. El amo siempre tenía la obligación de tratar con bondad a sus siervos o esclavos (véase Deuteronomio 15:12-15; Efesios 6:9; Colosenses 4:1).
Algunos comentaristas creen, también, que Jesús promulgó el Jubileo cuando leyó de Isaías en la sinagoga de Nazaret (Lucas 4:18-19; Isaías 61:1-3; véase también Romanos 8:19-21).
Este año representa un tiempo de restauración y completa libertad de todo mal. Este año comenzaba con el Día de Expiación. El verdadero Año de Jubileo es resultado de la expiación hecha por Cristo. Puede tipificar, también, el tiempo del milenio, o puede representar la eternidad en los cielos con Dios (Hechos 3:21).
CONCLUSIÓN
Estas leyes tenían un doble propósito: 1) Ayudaban a mantener la justicia social. Con este medio se le daba la oportunidad a los hijos de salir de la pobreza. Los hijos no tenían que seguir en la pobreza porque su padre o abuelo lo perdió todo. Se evitaba la acumulación de grandes terrenos en el poder de un pequeño grupo de ricos, mientras que las masas sufrían sin propiedad. La acumulación de tierra es un problema que tenemos presente en el día de hoy. Redistribuir la propiedad cada cincuenta años, evitaba el establecimiento de clases de personas con grandes extensiones de tierras y clases de personas sin nada. Aunque esta ley es parte de la ley civil, que no se le demanda a la Iglesia, ¿Sería una buena idea ponerla en práctica en nuestra era? 2) El segundo propósito de esta ley era el de simbolizar la libertad que el cristiano disfruta en Cristo. Tenemos libertad de nuestras deudas espirituales, y tenemos la certidumbre de una herencia que no desaparece.
PREGUNTAS PARA DISCUTIR
¿Qué podemos hacer hoy en día para promover la justicia social? ¿Cómo podemos guardar mejor el día del Señor? ¿Habrá tiempos cuando debemos hacer remisión y perdonar deudas?
Por el Dr. Gene Pickard
“Cristo es mi teología”
“Cristo es mi teología”
Por Rommel José Antonio Flores

“Yo soy el SEÑOR, en justicia te he llamado; te sostendré por la mano y por ti velaré, y te pondré como pacto para el pueblo, como luz para las naciones” Isaías 42:6
Creo que Jesucristo en todas sus Gloriosas cualidades, como DIOS y hombre, en su obra de Salvación, circunscribe y resume el único pacto de Salvación de DIOS. Es un Pacto de la simplicidad de Dios para pecadores que son pobres y elegidos por la Libre Soberana Gracia desde la fundación del mundo, propuesto y concebido por Dios el Padre Celestial (“En él digo, en quien asimismo tuvimos suerte, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de su voluntad” Efesios 1:11), este Pacto fue aceptado y satisfecho por Dios el Hijo (Salmos 89:19; Isaías 42:20; “Del trabajo de su alma verá y será saciado; con su conocimiento justificará mi siervo justo á muchos, y él llevará las iniquidades de ellos. Por tanto yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fué contado con los perversos, habiendo él llevado el pecado de muchos y orado por los transgresores.” Isaías 53:11,12; Juan 17:4; Juan 19:30) y aplicado eficazmente por Dios El Espíritu Santo (Jeremías 31:32-34; “Y yo os tomaré de las gentes, y os juntaré de todas las tierras, y os traeré á vuestro país. Y esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra.” Ezequiel 36:24-27).
Creo que en Cristo están ocultados todos los tesoros de sabiduría y del conocimiento, y que en él están todos los conjuntos de los propósitos eternos de Dios ocultados antes de la fundación del mundo, y solamente se pueden obtener con un conocimiento del Salvador del Pacto, Jesucristo. Éste es el tesoro del cual el apóstol habló (“Tenemos empero este tesoro en vasos de barro, para que la alteza del poder sea de Dios, y no de nosotros” 2 Corintios 4:7), que debe ser transportado alrededor del mundo, y diseminado, por sus criados elegidos, hechos fieles para predicar, no para predicar de ellos mismos, pero Cristo Jesús el SEÑOR.
Creo que la predicación del evangelio de Dios y la Gracia Soberana en Cristo es la revelación de este Pacto. Y como una luz alumbra en un lugar oscuro, cuando se da a conocer a Cristo como un magnífico Mediador, un Redentor real, un Salvador Totalmente Eficaz, y un Señor Reinante, sucederá después que los gentiles que se sientan en la oscuridad consideran esta gran Luz, y esta Estrella alumbrara sus corazones, y todos ellos serán enseñado de DIOS, y vendrán a Cristo, como el Pacto lo exige.
Creo que el mensaje de Cristo es el nuevo testamento dado a sus criados que se han hecho los ministros capaces del Espíritu, por el cual hombres y mujeres muertos en delitos y pecados son traídos a vida y a la fe en el Hijo de Dios y son hechos participantes de su naturaleza divina con la esperanza del evangelio (2 Corintios 3:6; “AHORA pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme á la carne, mas conforme al espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.” Romanos 8:1,2; Gálatas 3:2)
Creo que la simplicidad de este Pacto es el Evangelio de la Misericordia condescendiente de DIOS, que eligió en su infinita sabiduría encontrarnos en nuestra ignorancia, que por naturaleza no estamos habilitados a comprender las cosas de DIOS sin la ayuda de su Espíritu Santo (Juan 14:6; “Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará á toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir.” Juan 16:13; 1 Corintios 2:13-14).
Creo que el diablo desde el principio a corrompido y a contaminado la sencillez de este Pacto, conservando a pecadores en oscuridad, cubriendo este Pacto, con la madera religiosa de la falsa religión (“Que si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto: En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” 2 Corintios 4:3-4; 2 Timoteo 3:5; “Y hablará palabras contra el Altísimo, y á los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en mudar los tiempos y la ley: y entregados serán en su mano hasta tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo.” Daniel 7:25)
Las almas de hombres, enseñan a los hombres doctrinas que no están en Cristo, diseñadas para impedir a pecadores de venir a Cristo de modo que para muchos, Cristo es de ningún efecto. (Mateo 15:9; “Por tanto, nadie os juzgue en comida, ó en bebida, ó en parte de día de fiesta, ó de nueva luna, ó de sábados, Lo cual es la sombra de lo por venir; mas el cuerpo es de Cristo.” Colosenses 2:16,17)
El Dispensacionalismo es una doctrina echa por falso maestros que niega totalmente la importancia y la Eficaz obra de la cruz, la eficaz Salvación del Salvador, y niega la claridad de las escrituras (“Así también Cristo fué ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos; y la segunda vez, sin pecado, será visto de los que le esperan para salud.” Hebreos 9:28).
El humanismo que es el padre de la religión del libre albedrío, de las que se dicen ser buenas obras, y se encuentra muy popular en casi cada cuarto del mundo y es la falsa ilusión condenable de la cristiandad, es perdición y se extrae de las venas de él que quiere las cosas de los hombres y no las cosas de DIOS, La cual era el modelo para la torre de Babel, y esta otra vez descubierta en nuestra actual religión babilónica en nuestro días (Génesis 11:1; “No os engañe nadie en ninguna manera; porque no vendrá sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, Oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios, ó que se adora; tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios. ¿No os acordáis que cuando estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que impide, para que á su tiempo se manifieste. Porque ya está obrando el misterio de iniquidad: solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora impide; Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; A aquel inicuo, cuyo advenimiento es según operación de Satanás, con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos, Y con todo engaño de iniquidad en los que perecen; por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por tanto, pues, les envía Dios operación de error, para que crean á la mentira; Para que sean condenados todos los que no creyeron á la verdad, antes consintieron á la iniquidad.” 2 Tesalonicenses 2:3-12).
La causa de la resurrección de este enemigo de DIOS que está seguro de ser derrotado una vez más y destruido permanentemente cuando Cristo vuelva, es que los líderes de la Iglesia están dormidos, los que hacen el trabajo del SEÑOR engañosamente, que retienen sus espadas de la sangre, que aman dormir y no ladran para despertar a los hombres que están dormidos, el enemigo siembra las mentiras y siempre la mescla con verdades parciales para engañar, si era posible incluso mismo a los elegidos de Dios. Estos hombres son teólogos liberales, hombres de mentes corruptas, sin la fe en Cristo Jesús, Estos buscan a corromper la simplicidad del Evangelio y para usar a los santos. (Judas 1:16-19; Daniel 8:12; 1 Timoteo 4:1-2; “Porque vendrá tiempo cuando ni sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oir, se amotonarán maestros conforme á sus concupiscencias, Y apartarán de la verdad el oído y se volverán á las fábulas.” 2 Timoteo 4:3-4). Una de las evidencias de que esto está pasando en las iglesias que usted le gusta visitar del vez en cuando, es que la Biblia no se usa, no se lee la palabra de Dios, por eso cuando usted viene aquí le aburre este clase de ministerio, por que leemos la Biblia, suplicamos a Hombres y Mujeres buscar en la Palabra para afirmar que lo que se predica desde este pulpito es la verdad encontrada en la Biblia.
¡Pero aun más! Nuestros actuales evangélicos están poniendo muchos estorbos delante de pecadores para impedirlos de venir a Cristo por medio de su confusión carismática, hablando en lenguas no conocidas en la Biblia, siendo poseídos por un espíritu de risa profana (esto es diabólico), mintiendo y falsificando milagros, y varios sistemas de justicia por medio de obras, tales como los metodistas, teniendo un método en cómo llegar estar justo ante Dios, tales como las iglesias que se dedican a proclamar que las personas tienen que ser bautizadas si no, no pueden ser salvadas, damas y caballeros, el Bautismo es necesario NO para la Salvación del creyente pero sino para la obediencia del creyente hacia su Salvador, también son estorbos estas cosas como las confesiones y las decisiones, y las oraciones especial, todo esto está diseñado para corromper la simplicidad del Pacto de la Soberana Gracia en Cristo Jesús.
¿Cuál es mi sugerencia a esta locura?
Comience con Cristo. Permanezca en Cristo. Y ¡Acabe con Cristo!
Si para usted Cristo no es todo, nunca tendrá algo que lo sea, por eso nuestro Salvador nos invita a venir hacia él, “Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar” Mateo 11:28



